Secretismo de Conaf

Carta al director de La Tercera, por Pilar Gil, coordinadora del Programa Acceso a Información de Fundación Terram, 13 de diciembre de 2005.

Carta al director de La Tercera, por Pilar Gil, coordinadora del Programa Acceso a Información de Fundación Terram, 13 de diciembre de 2005.


Señor director:

Con respecto al artículo publicado ayer en La Tercera, titulado "Informe revela que hay 10.064 hectáreas de alerce muerto en costa de la X Región", quisiera comentar que hace más de un año Fundación Terram solicitó a la Conaf hacer público el informe Lahuén, estudio encargado a la Universidad Austral que determinaría el estado en que se encuentra el alerce en nuestro país.

A pesar de la insistencia y de nuevas peticiones, la Conaf ha denegado el acceso por "tratarse de un informe preliminar". Sin embargo, las autoridades del organismo no dudan en citar este documento cada vez que indican que "hay alerce para rato". Si bien el diario La Tercera tuvo acceso al informe, en la nota se expone que "tanto la Uach como la Conaf declinaron entregar los datos del estudio haciendo referencia a una cláusula de confidencialidad", lo que impide tener información rigurosa.

La reciente aprobación de la Reforma Constitucional del artículo Nº 8 establece que todo documento que emane de un organismo público y que sea financiado por éste debe ser puesto a disposición de cualquier individuo que lo solicite, sin importar sus razones. Sólo quedan exentos documentos de puntual importancia. Los demás deben someterse a una votación de quórum calificado para ser declarados secretos. Claramente este no es el caso del informe Lahuén.

Creemos que la actitud de la Conaf es un atentado en contra de uno de los derechos más fundamentales de los ciudadanos que es el de informarse. Además, se está negando el libre acceso a la prensa, lo que, sin duda, es otra falta grave. De esta forma se coarta la participación ciudadana, base de cualquier sociedad democrática. Los organismos públicos deben rendir cuentas a la ciudadanía. El secretismo, señores de la Conaf, es el principal caldo de cultivo para las malas prácticas.

 

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