La integración latinoamericana

Desde Venezuela, por Sebastián Ainzúa Auerbach, coordinador del Programa de economía y Globalización. Publicado en El Clarín, 31 de enero de 2006.;

Desde Venezuela, por Sebastián Ainzúa Auerbach, coordinador del Programa de economía y Globalización. Publicado en El Clarín, 31 de enero de 2006.;


Uno de los típicos frecuentemente tratados en el Foro Social Mundial es la integración latinoamericana, sin embargo las propuestas concretas parecen no ser las más adecuadas.  La integración que se pretende, busca  una vinculación real entre los países de la región que permita generar espacios conectados de participación en la economía internacional, es decir,  lograr un desarrollo armónico, equilibrado entre y dentro de los países, un intercambio social y cultural que fortalezca las relaciones entre las naciones, que permita reducir los niveles de conflictividad al interior de la región, lográndose así reducir la militarización que surge de los conflictos que aún se mantienen entre algunos países.

Se sueña con una "Unión Latinoamericana" que siga el camino de la experiencia europea que logró integrarse, a pesar de los históricos conflictos que existieron entre ellos, demostrando la posibilidad de avanzar mancomunadamente, dejando atrás antiguos resquemores y heridas.

Sin lugar a dudas, este ideario integrador se ha visto fortalecido por la nueva configuración de políticas latinoamericanas, en la cual una parte importante de los l?deres de los países comparten visiones políticas que, sorprendentemente, pasan por un excelente periodo de popularidad y apoyo por parte de la ciudadanía.

Sin embargo, a pesar de la reconocida necesidad de integración, los mecanismos para llevarla a cabo aún no están del todo claros, y los que só lo están no responden a los  requerimientos de la integración  global, sino que se centran particularmente en aspectos económicos.

Uno de los proyectos concretos en este ámbito es el IIRSA (Integración de la Infraestructura Regional Sudamericana), que consiste en la construcción de  un sistema integrado de logística, uniendo la infraestructura de transporte, telecomunicaciones y energía, para impulsar la inserción de la región en el mercado global.

A pesar que el IIRSA aparece como un modelo eficiente desde la perspectiva económica- planeta una serie de conflictos sociales y económicos que lo hace paradójicamente desintegrador. Porque la sola mejoría de la logística no basta para permitir el desarrollo de América, toda vez que dicha infraestructura  sea utilizada para profundizar el modelo de desarrollo imperante, intensificándose las desigualdades internas producto de la estructura productiva basada en bienes primarios, sumado a las diferencias de desarrollo que afectan a grandes zonas de la región.

Profundizar la log?stica sobre la base de la infraestructura, desfragmentaría espacialmente el desarrollo, ya que las inversiones públicas y privadas se concentrarían en torno a las vías de conexión.

En pocas palabras, nos enfrentamos a una tremenda disyuntiva: por un lado, la necesidad de la integración es evidente, y la logística forma parte de ella. Pero por otro, la forma en la que se lleva a cabo es "desintragradora", porque propone profundizar el actual modelo de desarrollo. Con todo, el debate está abierto y la necesidad de consenso es urgente. Cabe esperar los avances concretos en la integración política de las naciones, para ver cómo se logra la integración global, que permita avanzar hacia el tan anhelado desarrollo.

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