El Foro Social Mundial y la política

Por Sebastián Ainzúa Auerbach, Coordinador del Programa de Economía y Globalización de Fundación Terram, publicada en El Mostrador, 1 de febrero de 2006.

Por Sebastián Ainzúa Auerbach, Coordinador del Programa de Economía y Globalización de Fundación Terram, publicada en El Mostrador, 1 de febrero de 2006.


El Foro Social Mundial, iniciado recientemente en Caracas, debe ser el más político de todos los que se han realizado hasta ahora. La señal que est?á detrás del encuentro habla de que el contexto latinoamericano está cambiando de manera notable.

No es casual que justo este año el Foro haya salido de su tradicional y tranquila casa en Porto Alegre, Brasil, para venir a instalarse a la calurosa Caracas. Detrás de esta ingenua mudanza hay un reconocimiento, y quizás un apoyo explícito, a Hugo Chávez. Probablemente el gobierno de Venezuela pretende imprimirle un sello ciudadano a su administración, que si bien ha tenido importantes logros, carga con un descontento respecto a que los espectaculares ingresos obtenidos en los últimos años no se han traducido en cambios sustanciales para la población. Mirado de esta forma, el Foro y los gastos que éste involucra- son una forma de justificar el uso de los recursos.

Sin embargo, el efecto político del Foro está lejos de terminar ahí. Los últimos encuentros latinoamericanos han estado marcados por el fortalecimiento y legitimación de los movimientos de izquierda latinoamericanos, tejidos por guiños y apoyos que han entregado los países vecinos a los líderes locales representantes de esta corriente.

No fue casual que en el discurso que dio Chávez en Mar del Plata durante La Cumbre de los Pueblos, realizada en noviembre pasado, haya invitado al entonces candidato presidencial boliviano, Evo Morales, para pronunciar unas palabras, en explícito apoyo a su candidatura. Se podría decir que incluso los líderes de la nueva izquierda han "bendecido" las candidaturas afines al nuevo proyecto latinoamericano que cada vez se amplía más y más, reduciendo los reductos conservadores en América Latina.

El fortalecimiento del discurso bolivariano y anticapitalista se debe, en parte, al hecho de que a pesar de tener pocas innovaciones (y si las hay, son en gran medida cosmóticas) el discurso ha dejado de ser un fenómeno aislado, para convertirse en un proceso amplio que cada vez gana más adeptos. Este foro marca lo que a mi juicio corresponde al inicio de una nueva etapa en los gobiernos de Sudamérica. Esta nueva izquierda tiene algunos toques renovados que vale la pena tomar en consideración, como por ejemplo el discurso unitario que presentan los gobernantes, complementado con su personalidad caudillista, dando a la vez señales concretas de querer avanzar en serio hacia una nueva política interna y externa.

El encuentro marca además el inicio del gobierno de Morales y la incorporación del país de Bolívar como miembro pleno del MERCOSUR y el fin de la dependencia total de los países a las políticas recomendadas por el FMI o el Banco Mundial.

La primera conclusión que se puede sacar a apenas un día de iniciado el encuentro es que la política marcará la agenda del Foro y que la idea de que "otro mundo es posible" no se basa exclusivamente en una expresión de deseo, sino que marca las líneas de las naciones durante este año. Porque cuando las visiones alternativas llegan al poder, ya es difícil retractarse de los dichos emitidos. Ahora lo que vale es la voluntad, que si no surge entre las propias autoridades, se forjará producto de las presiones de los vecinos que están cada día más involucrados con la política exterior de sus aledaños y aliados.

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