Los medios de comunicación al servicio de las empresas

Columna de opinión de Luz María Fariña, Directora Departamento Comunicaciones Fundación Terram, publicada en portal Foro Ciudadano el 18 de octubre de 2006.

Columna de opinión de Luz María Fariña, Directora Departamento Comunicaciones Fundación Terram, publicada en portal Foro Ciudadano el 18 de octubre de 2006.


Mientras la sociedad civil hace enormes esfuerzos para informar al país sobre los costos ambientales y sociales de la salmonicultura, los medios de comunicación coartan una de los derechos fundamentales del ser humano: la libertad de expresión. ¿Cómo podrán entonces los chilenos y chilenas reflexionar sobre el país que quieren y estar al tanto de los daños que causa esta actividad en nuestro patrimonio?

En el marco de la ‘Semana de Acción Global’ de la campaña internacional por una salmonicultura sustentable, se han impulsado una serie de actividades paralelas en distintos países consumidores y productores de salmón, con el objetivo de informar y sensibilizar sobre las condiciones laborales y ambientales vinculadas a las empresas salmonicultoras.

En Chile se realizaron varias acciones comunicacionales, como la exhibición del video “Los costos ocultos de la salmonicultura en Chile” –el cual también fue transmitido por televisión abierta estadounidense-; conferencias de prensa; envío de información a actores vinculados al tema, como los miembros de la comisión de acuicultura de la cámara, entre otras actividades.

Para dar inicio a la ‘Semana de Acción Global’ se publicó, en tres diarios de circulación regional y uno de tiraje nacional, la fotografía del grupo chileno Chancho en Piedra usada en la campaña de derechos laborales de Oxfam en Chile, con tres frases que difundían algunas de las problemáticas relacionadas con la salmonicultura: la contaminación ambiental que generan; la in-seguridad alimenticia asociada a la producción del salmón chileno y las bajas remuneraciones de trabajadores y trabajadoras de nuestro país.

El primer día de la semana de acción los insertos aparecieron en los medios escogidos. Sin embargo, al segundo día ni el Diario Llanquihue, ni La Estrella de Chiloé publicaron el inserto. Las explicaciones vinieron directamente del gerente regional de la cadena de El Mercurio. Argumentaron que no habían visto el contenido de los avisos y que la única manera de que aparecieran nuevamente era colocando el rut, el nombre de todas las organizaciones y un título grande que dijera: inserto. La verdad es que esa modalidad jamás la he visto en ningún medio de prensa escrita. Sin embargo, que la foto apareciera de esa manera, daba igual, jamás fue un inserto anónimo y fue mejor que aparecieran en grande los nombre de las organizaciones que participamos de la iniciativa.

La interrogante que surge es otra: si los medios de comunicación en nuestro país los controla el mercado, entonces, ¿por qué cuando organizaciones de la sociedad civil pagamos –práctica muy poco habitual y esta vez financiada por organizaciones extranjeras- podemos ser censurados de manera arbitraria?

Obviamente el poder que los salmoneros tienen en la Décima Región no escapa a “sus” medios regionales. Para ellos siempre están reservadas páginas especiales, suplementos, revistas institucionales y cobertura hasta de las más mínimas actividades. De manera opuesta está la difusión que dichos medios le dan a las organizaciones de base, a las noticias que envían los sindicatos o las organizaciones de la sociedad civil. No es nuevo, pero sí es necesario volver a describir la diferencia arbitraria que sólo refuerza el estrecho vínculo entre la prensa y los grupos económicos en nuestro país, atentando así, día a día con lo parcialidad de su información contra la democracia, la libertad de expresión y el pluralismo en Chile.

 

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