El fracaso de los acuerdos voluntarios

Por Francisco Pinto, encargado del programa de salmonicultura de Fundación Terram, publicado en La Estrella de Chiloé, 16 de junio de 2006

Por Francisco Pinto, encargado del programa de salmonicultura de Fundación Terram, publicado en La Estrella de Chiloé, 16 de junio de 2006


Hace unos días la Comisión Regional del Medioambiente de Los Lagos (Corema X Región) inició un proceso para sancionar a 13 centros de cultivo de salmón por superar ampliamente los niveles de producción autorizados. Las empresas que serían sancionadas son parte de la Asociación Gremial de la Industria del Salmón y en su mayoría fueron firmantes del Acuerdo de Producción Limpia (APL) suscrito con el gobierno en 2002, incluso algunas de ellas recibieron en septiembre la certificación APL que corresponde al 100% de cumplimiento. Cabe preguntarse ¿cuál es la validez de estos acuerdos voluntarios, si podemos constatar que no se cumple ni con lo mínimo exigible?

Las empresas que podrían ser sancionadas presentaban niveles groseros de sobreproducción, en algunos casos duplicando y triplicando los niveles autorizados (hay un caso que supera en más de 12 veces el máximo permitido). Por otra parte, el gremio salmonero ha señalado en reiteradas ocasiones su compromiso con el desarrollo sustentable, más aún, ha intentado posicionar esta imagen a través de su publicitado sistema de gestión integral (SIGES) que, de acuerdo a la propia definición del gremio, consiste en un conjunto de conductas y estándares verificables cuya aplicación permite demostrar que producen un bien seguro y de calidad, a través de procesos que cumplen con las regulaciones y compromisos voluntarios.

Lamentablemente este tipo de sistemas autoregulatorios carecen de eficacia y son más bien un recurso cosmético que una herramienta real que aporte al medioambiente. Ejemplos sobran, en la X Región se da el caso de una compañía que es miembro de la Asociación Gremial, adscrita al SIGES y firmante del APL, lo cual nos debiera indicar que es moderna y comprometida con buenas prácticas. Sin embargo, esta misma compañía es acusada de sobreproducción y responsable además, de la instalación de centros de cultivos ilegales en el sector de Puerto Auchemó. ¿Tendrá esta firma acaso el mínimo interés en desarrollarse de manera sustentable? La respuesta es obvia, ser firmante de acuerdo voluntario alguno no garantiza en absoluto que el compromiso sea sincero.

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