Transantiago

Columna de Paola Vasconi, coordinadora de programa de medio ambiente de Fundación Terram, publicada en La Nación, 11 de mayo de 2006.

Columna de Paola Vasconi, coordinadora de programa de medio ambiente de Fundación Terram, publicada en La Nación, 11 de mayo de 2006.


El aplazamiento de la marcha blanca del Transantiago no es sorprendente. Durante el año pasado, Fundación Terram señaló, en varias oportunidades, la posibilidad de que esto ocurriera porque desde sus inicios los conflictos internos del proyecto perjudican sus fases de diseño e implementación. La responsabilidad, claramente, es del Gobierno del Presidente Ricardo Lagos. Al proyecto se le quitó financiamiento y prioridad política. Recordemos que en corto plazo se sucedieron cinco coordinadores a cargo del proyecto estrella de la gestión saliente.

La implementación falló en tres puntos fundamentales: los problemas al interior de la coordinación de este proyecto; la nula participación de los principales actores en el tema, los ciudadanos usuarios del transporte público, y la falta de prioridad ejemplificada en el gasto que se ha destinado al proyecto. ¿Quién paga las consecuencias? Directamente, los ciudadanos que utilizan el transporte público y todos los habitantes de la capital, porque es fundamental recordar que Transantiago representa una de las principales medidas propuestas por el Gobierno saliente para descontaminar la capital. El inventario de emisiones indica que el sector del transporte público es una de las principales fuentes de contaminación actuales en la ciudad.

Ahora bien, la decisión del ministro Sergio Espejo fue una clara señal de otorgarle transparencia a este proceso. Además, se ha vuelto a hablar sobre la creación de la autoridad metropolitana de transporte, organismo fundamental, que permitirá disponer de un solo mando responsable de la coordinación de todo el transporte capitalino y que eliminará los conflictos entre las distintas instituciones que hoy participan de la Coordinación de Transantiago. Así también la generación del cargo de defensor del usuario del transporte público permitirá canalizar el vacío en materia de reclamos y respuestas a los usuarios.

Transantiago sigue siendo un gran proyecto en el papel. Sin embargo, los problemas al interior de esta institución y la falta de prioridad de las autoridades siguen poniendo en riesgo la mayor transformación histórica realizada en la capital en materia de transporte urbano.

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