Esperanza para nuestros bosques

Cada día se pierden en el mundo 20.000 hectáreas de bosque, un área equivalente a la extensión de 20.000 campos de fútbol, según la Organización de la Naciones Unidas para la Agricultura y la alimentación (FAO). Cada año desaparecen 13 millones de hectáreas de bosque, aunque la reforestación y la expansión natural de los bosques ha permitido reducir esta cantidad a unos 7,3 millones. Portal del Medio Ambiente abril 2007.


Los bosques cubren hoy unos 4.000 millones de hectáreas, un 30% de la superficie terrestre. Entre 1990 y 2005, el mundo perdió el 3% de su superficie forestal. Según la FAO, un grupo de sólo diez países, entre los que destacan Brasil, Rusia, EEUU, Canadá y China, reúne el 80% de los bosques del mundo. Éstos son vitales para gran parte de la biodiversidad del planeta y para los millones de personas en que necesitan sus recursos, además de estar ligados a la cultura de numerosos pueblos desde hace miles de años. También desempeñan un papel estratégico en la lucha contra el calentamiento global, pues evitan la emisión a la atmósfera de cantidades excesivas de dióxido de carbono. Sin embargo, la acción humana está produciendo una destrucción a gran escala de los bosques.

La deforestación consiste en la aceleración de un proceso que ha dejado al mundo con la mitad de los bosques que tenía en un principio. Sus principales causas son la explotación de madera, la ampliación de las fronteras agrícolas y urbanas y los incendios forestales, la mayoría causados por el hombre de forma intencionada. Pero los bosques también son vulnerables a otras amenazas, como la lluvia ácida, insectos, enfermedades y especies invasoras. Debido a presiones sociales, algunos países han puesto el énfasis en los reglamentos, pero muchos gobiernos son inoperantes a la hora de hacer cumplir la legislación.

Debido a la deforestación, el ritmo de extinción es unas mil veces más rápido que antes de que el ser humano poblara la Tierra. A este ritmo podría ser diez veces superior en 2050. Casi dos tercios de las especies terrestres conocidas, muchas de las cuales están en peligro debido a la destrucción de su hábitat natural, habitan en bosques y selvas. Además, la deforestación produce otros problemas como la erosión y desertificación del suelo, que aumentan el riesgo de inundaciones y sequías. Este problema es aún más preocupante para los países del Sur, pues el deterioro de los recursos naturales no sólo destruye el medioambiente, sino que también condiciona el crecimiento económico y la prosperidad a largo plazo.

Según David Harcharik, director general adjunto de la FAO, “los países que encuentran mayores dificultades para alcanzar una gestión sostenible de los bosques son aquellos que tienen elevados índices de pobreza y sufren conflictos civiles”. Entre 200 y 2005, 57 países experimentaron un incremento de su superficie forestal, mientras que 83 registraron una reducción. África, con el 16% de la superficie forestal mundial, perdió el 9% de sus bosques. Latinoamérica, que ocupa el primer lugar en cuanto a especies de árboles en peligro, perdió más de 50 millones de hectáreas en el mismo periodo.

Pero también hay datos esperanzadores, pues la tendencia negativa de las últimas décadas está cambiando en muchas zonas gracias a los programas de reforestación. En Asia y el Pacífico la superficie forestal neta se ha incrementado desde el 2000 gracias a las inversiones en reforestación realizadas por países como China. Entre 2000 y 2005, Norteamérica se mantuvo estable y en Europa la superficie de bosques aumentó gracias al esfuerzo de varios países. En España, creció en 296.000 hectáreas anuales.

Tomar medidas para detener la deforestación y así poder preservar los bosques es fundamental para nuestro presente y nuestro futuro. Nadie comete mayor error que quién no hace nada porque sólo podía hacer poco. Como dijo Martin Luther King, “aunque supiera que el mundo se iba a acabar mañana, yo, hoy todavía, no dejaría de plantar un árbol”.

Juan Luis Gaona
Centro de Colaboraciones Solidarias

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