Expertos forman Consejo Consultivo para Proyecto sobre Recolectores de Chatarra y Centros de Acopio

El proyecto es producto de una asociación entre Gerdau Aza, Acción RSE, Fundación Casa de la Paz y Fundación Avina para capacitar a cientos de recolectores primarios de chatarra domiciliaria. El Consejo Consultivo se reunirá cada dos meses para dar seguimiento a la implementación de este proyecto de características únicas en nuestro país. Casa de la Paz 10 de abril de 2007.


En dependencias de la Fundación Casa de la Paz, se reunieron el viernes 9 de marzo, representantes del Ministerio de Economía, Consejo de Producción Limpia, Fundación Avina, Asociación de Recolectores de La Serena, académicos y profesionales vinculados por años al reciclaje de residuos. Todo ellos forman parte del Consejo Consultivo que asesorará a Casa de la Paz en un proyecto que pretende fortalecer la red de recolectores de chatarra asociados a centros de acopio y con ello disminuir la cantidad de acero que se deposita en rellenos sanitarios y vertederos ilegales de la región metropolitana.

Además, se creará un sistema de comunicación permanente entre los integrantes a través de un e-group para el intercambio de documentos, opiniones y reflexiones que serán ampliados en un encuentro bimensual entre profesionales de la Casa de la Paz y los integrantes del Consejo Consultivo.

Los componentes ambiental, social y económico se reúnen para mejorar la calidad de vida de los recolectores y nivel de ingreso, logrando así una recolección segura y eficiente de chatarra domiciliaria. El involucramiento ciudadano no puede faltar, por eso se ha incorporado en el diseño, un fuerte componente de sensibilización a la comunidad aledaña a los cinco centros de acopios que está proyectado intervenir, el que contempla la realización de campañas de difusión, talleres y mesas de diálogo.

Las cinco etapas del proyecto se desarrollarán en dos años y medio. Durante el primer semestre se aplicará el modelo de gestión diseñado por Casa de la Paz en dos centros pilotos ubicados en las comunas de La Granja y La Pintana. En el transcurso del segundo semestre, se hará el seguimiento y ajustes que requiera el modelo. A partir del 2008 se implementará en los tres centros de acopios restantes para finalmente hacer una evaluación del proyecto y determinar los resultados y sustentabilidad.

Chatarreros

Se estima que en el país existen alrededor de 178.000 recolectores primarios de chatarra, con ingresos que fluctúan entre $170.000 y $200.000. Si bien esta cifra es superior al sueldo mínimo, el grado de informalidad del negocio es bastante alto. Por esto es que gran parte de estos chatarreros abandonan la actividad constantemente y se calcula que son sólo unos 17 mil quienes lo ejercen de manera estable.

Además, los centros de acopio que reúnen la chatarra y la comercializan, muchas veces carecen de los sistemas de gestión que les permitan mantenerse de manera estable y aumentar los volúmenes de manera de generar un mayor impacto en el medioambiente.

El proyecto también se suma a otra iniciativa impulsada por Fundación Casa de la Paz junto al Servicio de Cooperación Técnica SERCOTEC y Gerdau Aza, sobre la creación de una cooperativa con los recolectores de peñalolén, cuyo objetivo es desarrollar un proyecto de recolección y reciclaje innovador y replicable, que promueva el desarrollo sostenible a nivel local.

Ambos proyectos consideran como beneficiarios a los recolectores informales; desarrollar un modelo de gestión que fomente el microemprendimiento; e incorporar a la ciudadanía aledaña al área de influencia.

Con esta experiencia, se busca generar un modelo de gestión que pueda replicarse en otras zonas del país y, con ello, fortalecer la red de recolección domiciliaria para aumentar la cantidad, seguridad y eficiencia en el abastecimiento de chatarra.

Este es un proyecto de características únicas, pues por primera vez una empresa privada, Gerdau AZA, invierte en un programa de beneficio a la comunidad, que repercute directamente en su cadena de valor pues el programa aumenta la generación de chatarra ferrosa, materia prima para la elaboración del acero reciclado. Su importancia es tal que fue un factor decisivo en el Premio a la Responsabilidad Social 2006 que la Sociedad de Fomento Fabril, SOFOFA, otorgó a la empresa siderúrgica.
 

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