Gobierno trabaja en un plan para emergencia eléctrica

Tokman señala que con Argentina hay un compromiso para garantizar, a lo menos, el suministro de gas tanto residencial como comercial.Según el ministro de Energía, se está elaborando un estudio para la localización de turbinas en caso de que en el mediano plazo se enfrente un período sin gas y, además, con sequía. El Mercurio 29 de abril de 2007.


Por Germán Maldonado Caerols

Son las 13 horas del viernes, y se acuerda de pronto que no ha tomado desayuno. Que su día partió a las siete de la mañana con reuniones y que desde entonces no ha parado. Marcelo Tokman está en un cargo que algunos envidian, por eso de los grandes desafíos, y al que otros simplemente prefieren hacerle el "quite".

Ministro de Energía en Chile implica estar siempre como "loro en el alambre": preocupado de posibles cortes de gas desde Argentina, e incluso de huelgas en Bolivia que puedan paralizar los envíos al país vecino; de que si llueve en las cuencas de Colbún y en el lago Laja; de los reclamos de los medioambientalistas; del precio del petróleo y del diésel, y donde la danza de millones para futuros proyectos está siempre en la mira.

En su primera entrevista, este hombre salido de las filas de primera línea del Ministerio de Hacienda -donde estuvo como asesor de tres titulares de la cartera- no evade los temas y habla de todo: sus contactos con Argentina para asegurar el abastecimiento de gas; de los proyectos en Aisén; de los años que "viviremos en peligro" y que van desde el próximo y hasta el 2010-11; del corto, mediano y largo plazo.

Todos dentro de la gran debilidad que tiene la economía chilena, la "pata coja" de esta mesa que es el país: la estrechez en el abastecimiento energético y nuestra dependencia externa tanto de gas como del petróleo.

Su mensaje es claro y directo: sería irresponsable descartar a priori cualquier fuente de energía aludiendo en forma directa a los proyectos hidroeléctricos de Aisén y a la energía nuclear.

Todo debe ser estudiado, porque Chile es un país que crece y necesita energía para satisfacer una demanda en expansión.

Y está claro que el país es dependiente en áreas como el petróleo y el gas, pero tiene enormes recursos hidroeléctricos y en materia de energías renovables.

Tokman es menos claro sobre los precios de la luz: recién a principios de la próxima década comenzarán a bajar, porque en esa fecha aparecerán los proyectos que relajarán la demanda.

Pero no se atreve a hablar sobre lo que sucederá en el intertanto, ya que, dice, eso dependerá de varios factores.

Por ahora, el gas y los cortes desde Argentina -que se irán profundizando y de eso no hay duda- le quitan el sueño.

-¿Cómo anda la coordinación con Argentina para evitar cortes de gas no programados?

"Fui una vez a Buenos Aires para conocer en persona a la contraparte. Dentro de la conversación, eso sí, salió como punto el compromiso por parte de las autoridades argentinas de suministrarnos el gas necesario para la red residencial y comercial".

"Y la verdad es que la coordinación está funcionando, ya que nos han avisado de los problemas que han tenido de abastecimiento y del eventual impacto que ellos tendrán sobre el suministro a Chile, como fueron los cortes desde Bolivia y el menor suministro por mayor consumo de estos días en el país vecino, y por trabajos en la cuenca neuquina".

-¿Y cómo se ve el panorama energético para los próximos años, por lo menos hasta la puesta en marcha del GNL en la zona central en 2009?

"Nunca vamos a estar libres de riesgo, lo que deja en claro la necesidad de avanzar en una política de seguridad energética. En el Sistema Interconectado Central (el eje eléctrico que une Taltal con Chiloé), lo que va a reducir los riesgos es la planta de GNL de Quintero, que estará lista en el primer semestre de 2009. Pero de ahí a esa fecha, los problemas de suministro de gas desde Argentina se van a ir agravando y se está trabajando para que las centrales a gas funcionen con diésel, lo que ya es una realidad en el centro del país y en el norte. Creo que aún queda una central a gas (de GasAtacama) que está en proceso de transformarse".

-Eso abre nuevos desafíos para mantener a esas centrales abastecidas de diésel…

"Lógicamente hay que tener una capacidad de almacenamiento de diésel y también un aumento en la flota de camiones que lo puedan transportar hacia las centrales. Y en eso se está trabajando tanto en el centro como en el norte del país".

"Nosotros estamos manteniendo un monitoreo sobre eso. También estamos viendo lo que sucede con la planta de respaldo que estaría instalando Metrogas para sus clientes en el sector oriente de la capital para suplir los cortes de gas desde Argentina ante cualquier emergencia, lo que sólo se produciría en los meses de invierno".

-¿Cuál es el escenario si no hay gas y se produce un año seco como el de fines de los 90 cuando incluso se llegó al racionamiento eléctrico?

"Tenemos que anticiparnos. Estamos identificando desde ya cuáles son los sitios donde se pueden instalar turbinas de emergencia, tanto desde el punto de vista de disponibilidad de conexión como de menor impacto ambiental. Una vez que tengamos indentificados los lugares, vamos a conversar con las empresas que instalarían las turbinas para que presenten los estudios de impacto ambiental. Así nos anticiparíamos para que en 6 a 8 meses las turbinas ya puedan estar instaladas y operando".

-Operación con diésel en lugar de gas, turbinas de emergencia… qué va a significar eso en términos de tarifas eléctricas para el público?

"Los costos de la energía han ido subiendo, pero tenemos que considerar que a partir de 2010 las nuevas inversiones van a reducir la estrechez que hay entre oferta y demanda, de tal manera que la presión sobre los precios debiera disminuir".

-Y en el largo plazo, ¿cuál es la situación? ¿Cómo se evalúan los proyectos en Aisén?

"En los 10 años, el país necesita nueva capacidad de generación por el equivalente a 7.000 MW (hoy el SIC y el SING tienen 12.200 MW). Y Aisén es una parte de esto".

"En todo caso, los proyectos de la zona austral son sólo una parte de los que el país necesita, y dependerá su realización de que consigan las autorizaciones requeridas. Lo que sí es claro es que hay una demanda creciente por energía, y sería irresponsable descartar a priori cualquier alternativa como Aisén, y lo mismo se puede decir de la energía atómica".

"No se puede decir que no a Aisén, hasta no analizar en detalle las implicancias y características del proyecto, y eso sólo se va a tener hasta que no se cuente con un estudio de impacto ambiental".

"En cuanto a la energía atómica, se están viendo los estudios que se requerirán de modo de tenerlos listos para que el próximo gobierno tenga las bases para tomar una decisión sobre su uso".

Biocombustibles ad portas

-¿Qué pasa con el proyecto que fija una política para el uso de biocombustibles?

"La situación actual es que no existe mecanismo alguno que permita que si se llegan a usar en transportes, no queden afectos al impuesto específico del diésel y de la gasolina.

Entonces, lo que estamos haciendo en las próximas dos semanas es permitir las mezclas para fines de transporte hasta en 5%. Para ello se necesita una norma de Impuestos Internos que garantice que desde el punto de vista operativo no se les apliquen los impuestos a la gasolina y al diésel".

-¿Qué significa el 5%?

"Que yo pueda mezclar en 100 litros de gasolina, cinco litros de etanol".

En este punto, Tokman recuerda que el impuesto que no gravaría a las mezclas nunca estuvo diseñado para castigar a combustibles que no eran derivados del petróleo.

"La ley lo que dice es que se les aplica el impuesto a los derivados del petróleo y éstos no lo son, por lo que no estarán gravados. El problema es que como no está permitida la mezcla, no está regulada la forma en que se va a asegurar que se cumpla. Y por eso nos falta la norma del SII. Para asegurarnos".

En el uso de biocombustibles, dice Tokman, Chile lleva un retraso de 30 años respecto de países como Brasil o Colombia y de ahí que la futura política que se fijará también definirá recursos para misiones a esas naciones, para que haya transferencia de tecnología y conocer las mejores experiencias del exterior.

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