“Las chimeneas no son adecuadas para la cuenca de Santiago”

Intendenta Adriana Delpiano se pronuncia sobre polémica por uso de leña. Pese a que informe del Dictuc reveló un incremento de la contaminación por estufas y chimeneas a leña en Santiago y el comité asesor de la Intendencia Metropolitana pidió, en 2006, prohibir su uso, la moción no se concretó. Delpiano dice que falta una norma nacional que regule estas emisiones. Pero es de las cree que la cuenca no da “para esos lujos”. La Nación 14 de mayo de 2007.


El pasado sábado Santiago sufrió su peor crisis ambiental en ocho años. El índice ICAP, que mide la contaminación, marcó 409 puntos, cifra a la que no se llegaba desde julio de 1999. El hecho no dejó indiferente a nadie, ya que el Gobierno aseguró en 2005 que no habría más preemergencias por entrada del Transantiago. Sin embargo ya se han constatado dos. Y si bien ayer el aire se mantuvo bajo los 100 puntos -categoría bueno-, las condiciones variaron durante la tarde lo que obligó a decretar hoy alerta ambiental en la Región. Esto significará que los autos sin sello verde cuyas patentes terminen en 3, 4, 7 y 8 no podrán circular.

Lo que molesta a algunos ambientalistas es que pese a que un informe del Dictuc reveló un incremento de la contaminación por estufas y chimeneas a leña en Santiago y el comité asesor de Intendencia Metropolitana pidió, en 2005, prohibir su uso, la norma no fue incorporada en el Plan de Gestión de Episodios Críticos para este año. Así como tampoco la restricción a catalíticos. “Aunque la idea de la Conama regional era prohibir totalmente su uso (chimeneas a leña), existieron presiones de la Conama Nacional para esta moción saliera del plan regional, porque ellos estaban negociando nuevas normas, más restrictivas, con los comerciantes de chimeneas”, dice Paola Vasconi, experta de la ONG ambientalista Fundación Terram y parte del comité asesor de la Intendencia para trabajar medidas antiesmog.

“Creemos que se debió seguir adelante con estas medidas. Siempre hemos dicho que si no hay gestión integral de la ciudad vamos a seguir dependiendo de las condiciones climáticas. Debemos disminuir el número de automóviles, de población, de actividad económica para descomprimir la cuenca. El Transantiago, si estuviese operando como debe ser, probablemente contribuiría a la descontaminación, pero así como está, no es claro que ayude”, dice Vasconi.

La intendenta Adriana Delpiano sabe que el tema de la leña no es menor en Santiago y que éste pudo ser uno de los factores del deterioro de las condiciones del aire. Sin embargo, indicó que están esperando la norma que prohíba su uso. “Hasta ahora no hay una norma en el país, aún no está lista y por eso no decretamos la prohibición. Sabemos que estas chimeneas se venden mucho, sobre todo las de doble cámara. Pero no son adecuadas para la cuenca de Santiago”.

La autoridad metropolitana hizo una crítica y un llamado a la ciudadanía, para que “aún cuando no haya problemas con el aire, no usen chimeneas, porque son inadecuadas”. Recordó que en Santiago, este instrumento de calefacción no es usado para cocinar o en sectores populares, sino más bien “es un lujo. Hay gente que disfruta encender su chimenea por ver la leña crepitar, y claro, es bonito, pero no es lo mejor para el aire”.

En cuanto a la norma que prohibiría su uso, la intendente señaló que “no estará lista para este invierno.

Más de 600 toneladas

Los datos oficiales del estudio realizado por el Dictuc -que no han sido dados a conocer en forma pública- estiman que el alza no es lo suficientemente relevante como para incluir la medida antiestufas en el PGEC. Sin embargo, fuentes científicas que conocen el informe afirman que el aumento sí que es “muy importante”. Tanto, “que se está cerca de los niveles que emite el transporte diesel. Hoy, las tres principales fuentes de material particulado (PM10) son la industria, la leña y el diésel”, comenta la fuente.

De hecho, el aumento de las emisiones por esta fuente fue admitida en su momento por la directora ejecutiva de Conama, Ana Lya Uriarte. “Sí, hay un incremento”, dijo en enero pasado.

Es más, Pablo Badenier, renunciado jefe metropolitano de la Conama y uno de los principales promotores de la restricción a las estufas a leña, advertía que éstas aportaban 200 toneladas de PM10 al año. Y eso, “es más de lo que se espera emitirá Transantiago cuando esté operativo”, planteó Badenier en septiembre de 2006.

Víctor Barrueto, ex intendente metropolitano, se la jugaba ese año por una enérgica advertencia. “Las chimeneas tienen que pasar a la historia, incluso las de doble cámara”, dijo, azotando el mito de las plenas bondades ‘ecológicas’ de esta clase de artefactos. A la fecha de tales declaraciones, no se iniciaba ni la actualización del PGEC ni había un estudio científico actualizado. Tampoco había opinado la industria.

En tanto, un documento interno de la Conama fechado en diciembre de 2005, indica que las estufas a leña “producen 2,1 toneladas diarias de PM10” -según señala el informe-, cálculo realizado en base a 15 mil estufas funcionando ocho horas por jornada. El promedio de emisión marcó “dos kilogramos de PM10 por hora”. Las cifras más recientes, sin embargo, dicen otra cosa. “En la Conama me comentaron que se trata de más de 600 toneladas”, acota Vasconi. LN

¿Presiones?

Bosca y Amesti son los principales productores de estufas y calefactores. En diciembre pasado, Cristián de Amesti, dueño de la firma que lleva su apellido, confirmó el pacto con el Gobierno, lo que para Paola Vasconi, de Terram da cuenta del lobby de la industria. “Llegamos a un preacuerdo con el Gobierno para tomar una serie de medidas y disminuir las emisiones, pero sin este tipo de restricciones”, declaró el empresario que, en todo caso, estaba dispuesto a emprender acciones legales si la prohibición se incluía en el anteproyecto.

Luego fue el turno de Bosca. Su gerente comercial, Fernando Alarcón, también habló de la negociación. “Vamos a hacer un aporte importante a la solución del problema, pues vamos a hacer compensaciones”, argumentó el ejecutivo, enfatizando inversión en tecnología de punta. “Así lo hemos acordado con la Conama”, planteó en enero pasado.

Sin embargo, el presunto acuerdo fue desmentido por la entonces directora nacional de Conama y hoy ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, quien señaló que “nadie en el Gobierno ha llegado a un acuerdo” para excluir la restricción a la leña del anteproyecto.

En la ocasión Uriarte, dijo que el incremento, si bien es real, no era tan importante como para tomar una medida prohibitiva y que igualmente vendrían cambios para afrontar el problema.

Con todo, en la Conama confirman que se está elaborando una normativa “más estricta que la actual”, que rige hasta enero de 2008 tras su modificación en 2003 y que permite fabricar estufas siempre que no emitan más de 4,5 gramos de humo por hora (en 2003 era de 7,5 gr/hr).

Un tema no menor es que, según acusan los principales fabricantes -apuntando, por cierto, a la competencia con menos estándares de calidad-, la norma “nunca se ha implementado” de verdad y que tampoco “existen ni laboratorios ni organismos certificadores”.

La calidad de la leña es otro asunto. De hecho, se espera que en Santiago se implemente la certificación de los locales que venden madera para estufas, tal como se inició en el sur de Chile. El pequeño problema es que certificarse no es obligatorio, sino voluntario.

 

 

 

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