Contaminación del río Mataquito

Carta al director de Rodrigo Pizarro, Director Ejecutivo de Fundación Terram, publicada en diario La Tercera el 12 de junio de 2007.


Señor Director:

Celco-Valdivia, Celco-Constitución y ahora Celco-Licancel, ¿existe un común denominador en estas catástrofes ambientales, a parte de las acciones deliberadas de una sola empresa? Le puedo nombrar tres: indolencia de parte del Estado, ausencia de responsabilidades claras y, comunidades vulnerables que asumen los costos socioambientales. La responsabilidad de Celco queda chica en comparación a la desidia del Estado chileno.

¿Será posible que aún no hayamos aprendido las lecciones de la catástrofe de Valdivia? Aparentemente sí. El 2007 se presenta como otro año crítico en materia ambiental y la catástrofe en el río Mataquito, es sólo la expresión más clara de un fenómeno generalizado, al cual se suma la contaminación atmosférica de Santiago y Temuco, entre otros más.

Sin enfrentar los temas de fondo, como la institucionalidad ambiental, la capacidad de fiscalización del Estado y la gestión territorial, no será posible acotar los efectos de la contaminación y su impacto sobre la calidad de vida de las personas. Urge avanzar en un nuevo marco regulatorio en esta materia.

Ello es necesario no sólo por el impacto ambiental, sino porque un país que basa su economía en la exportación de recursos naturales no puede darse el lujo de ser irresponsable en materia ambiental, ya que hipoteca su futuro. La Presidenta Bachelet se comprometió en una reforma sustancial a la institucionalidad ambiental durante su mandato, todavía la esperamos, mientras tanto continuaremos presenciando desastres como el de Río Mataquito.

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