Por rechazo de la comunidad, Enap y Enel no desarrollarán geotermia en el Tatio

Según habitantes, afectaría la actividad turística en los géiseres. Ambas firmas prefirieron reducir sus expectativas, y concentrarse sólo en las otras dos concesiones que tienen en la zona: Apacheta (33.000 hectáreas) y La Torta (39.100 hectáreas). El Diario 04 de junio de 2007.


Jéssica Esturillo O.

Desarrollar la actividad turística y avanzar en la diversificación de la matriz energética son metas, que en algunos puntos del país definitivamente no van de la mano. Los géiseres del Tatio, en la Región de Antofagasta, es uno de esos casos. Es uno de los destinos más visitados del país y al mismo tiempo tiene un gran potencial geotérmico, que pretendía ser explotado por la empresa Geotérmica del Norte (GDN), que tiene concesiones para explorar al menos tres proyectos.

Al parecer en este caso ganó el turismo, pues pese a que la expectativa del gobierno de que la geotermia represente un 18% de la generación eléctrica en base a energías renovables no convencionales (ERNC), GDN decidió que no utilizará la concesión de 7.200 hectáreas que posee en la zona y de esa forma evitar la polémica que seguramente de-sataría la instalación de una central de generación eléctrica en las cercanías de estos pozos, de donde emanan chorros de agua caliente de hasta seis metros de altura, por la acción del volcán Tatio.

Conocedores de la situación indicaron que cuando la empresa inicie los trabajos de exploración, para los que aún no hay fecha prevista, se concentrará sólo en las otras dos concesiones que tiene allí: Apacheta (33.000 hectáreas) y La Torta (39.100 hectáreas), distantes a cuatro y diez kilómetros, respectivamente, del área que visitan anualmente más de 25 mil chilenos y extranjeros.

Rechazo
Un informe que la consultora Energética realizó en 2005, por encargo del ministerio de Minería, señala que existe consenso en que las características volcánicas de Chile suponen una riqueza significativa de recursos geotérmicos. Agrega que es una energía amigable con el medioambiente y menos contaminante que otras fuentes, lo que hace altamente recomendable considerarla entre las opciones de diversificación de la matriz energética.

La decisión de Enap y Enel no fue fruto del azar. Desde que la explotación del Tatio era una idea, ambas iniciaron una campaña de reuniones con las autoridades, la comunidad indígena que tiene a su cargo los terrenos (etnias licanantay y quechuas), y todos quienes se benefician de la actividad turística. Y pese a todas las explicaciones que Geotérmica del Norte entregó desde fines de 2005, los vecinos expresaron su rechazo, incluso con manifestaciones en el centro de Calama, a la posibilidad de generar electricidad en los géiseres para inyectarla en el Sistema Interconectado del Norte Grande (SING), que hoy enfrenta una situación estrecha debido a los recortes en los envíos de gas natural argentino.

Al interior de la empresa insistieron en que a pesar de que el proyecto de explotación de geotermia en la Segunda Región aún está en pañales, porque en el cronograma están primero los proyectos en la zona sur del país (Chillán y Calabozo), prefieren desde ya restringir sus intenciones y cederle su lugar al turismo.

 
 

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