Vecinos de Calama y ecologistas acuden a la Justicia por malos olores de Essan

La empresa no ha cumplido promesa hecha al inaugurarse en 2002. Con recurso de protección pretenden que la planta de tratamientos de aguas servidas de Calama no emita pestilencia y “encapsule” sus operaciones. Programa Chile Sustentable- FIMA 12 de junio de 2007.


En la Corte de Apelaciones de Antofagasta quedó interpuesto este martes el recurso de protección que busca obligar a la planta de tratamientos de aguas servidas de Calama, propiedad de la Empresa de Servicios Sanitarios de Antofagasta (Essan), a que cumpla lo prometido en 2002, cuando fue inaugurada, en cuanto a no emitir malos olores en perjuicio de varias poblaciones aledañas.

La acción judicial es respaldada por 1200 firmas de calameños, y fue presentada por el abogado y presidente de la Fiscalía del Medio Ambiente, Fernando Dougnac; la directora ejecutiva del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín; y la presidenta de la Red de Mujeres del Loa, María Robles, quienes llegaron a la corte antofagastina en compañía de otros 40 dirigentes sociales.

El abogado Dougnac explicó que “buscamos que la empresa cumpla lo prometido cuando dijo que no habría contaminación por olores porque habría confinamiento del tratamiento de aguas servidas. Este confinamiento no existe y la autoridad ya cursó 12 sanciones económicas contra Essan, por incumplimiento en este sentido, pero ya está claro que estos castigo económicos no le hace mella. La justicia debe ordenar a esta empresa que encapsule y aísle totalmente las operaciones de la planta, para que no salgan olores a la atmósfera. Esto debería resolverse en plazo de un año, si no, el Servicio de Salud debe llevar a cabo estas obras con cargo de los costos a la empresa”

A su vez, la ecologista Sara Larraín declaró que “la concurrencia de más un millar de personas, que acuden de protección ante la Justicia por sufrir más de 5 años estos malos olores, es una muestra de que la empresa sanitaria sigue externalizando costos ambientales en perjuicio de la población, y que las instituciones públicas son incapaces o no quieren fiscalizar y hacer cumplir la ley. Esta planta de Essan, bajo 5 administraciones internas, ha seguido emitiendo olores. Por lo tanto, es hora de que sea cerrada, se suspendan los cobros a la población por un servicio que no se entrega, y se construya una planta lejos de las poblaciones”.

Finalmente, la presidenta de la organización Red de Mujeres del Loa, María Robles, destacó “la unidad que hemos logrado en relación con este conflicto. Agradezco a la gente que confió y nos entregó su apoyo a través de una firma. Como organización de la sociedad civil estamos sentando un precedente importante para contrarrestar el enorme poder que tienen algunos al momento de decidir en perjuicio de la salud de las personas”.-

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