Ecologistas critican opción nuclear tras fugas radiactivas en Japón

Sara Larraín dijo que lo ocurrido en Japón en un llamado de alerta para quienes defienden la opción nuclear para Chile. “Es someter al país a un riesgo permanente e inaceptable”, dijo. La Nación 18 de julio de 2007.


“El terremoto es un llamado de atención para los sectores político y técnico chilenos que han realizado amplio lobby este año en pro de la opción nuclear”. Sara Larraín, directora de Chile Sustentable, no dejó pasar la doble fuga radiactiva de la planta termonuclear japonesa de Kashiwazaki Kariwa producida tras los dos terremotos del fin de semana en las regiones japonesas de Niigata y Kioto y refutó que el desarrollo de la tecnología nuclear sea capaz de garantizar seguridad ante accidentes radiactivos.

“La opción nuclear implica someter al país a un riesgo permanente e inaceptable de contaminación nuclear, con consecuencias irreversibles para la salud de la población y para la economía nacional, fuertemente dependiente en exportación de productos agrícolas, marinos y forestales, que son vulnerables a una contaminación de este tipo”, insistió Larraín.

La compañía propietaria de la central de Kashiwazaki Kariwa -la más grande del mundo en capacidad- reconoció que tras el terremoto de magnitud 6,8 en la escala de Richter registrado en el noreste de Japón se cayeron varios bidones con residuos nucleares. Además, luego del sismo un transformador eléctrico del reactor número 3 resultó incendiado, pero el fuego fue sofocado poco después sin que se detectasen fugas radiactivas. La empresa no entregó más detalles ni precisó un nuevo escape radiactivo en la planta, tal como sospechan las autoridades de la ciudad de Kashiwazaki.

Greenpeace Internacional también sumó críticas. “Existe un riesgo real en Japón, y globalmente, de que grandes terremotos y otros desastres naturales, incluidos los asociados al cambio climático, así como ataques terroristas, puedan ocasionar nuevas catástrofes nucleares como la de Chernobil”, comentó el responsable de la campaña de energía nuclear de Greenpeace, Carlos Bravo.

Sara Larraín destacó la importancia de este caso porque Japón es un país sísmico igual que Chile y criticó la “liviandad y la falta de fundamento” de quienes defienden esta opción en el país, pues esto “queda claramente demostrado con el accidente ocurrido en Japón, un país con amplia experiencia sísmica y con un desarrollo tecnológico en el sistema antisísmico, particularmente por lo ocurrido en la fisura del reactor y el derrame de agua radiactiva”.

 

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