Ecologistas y trabajadores citan caso Pascua Lama para refutar a Harper

Organizaciones ambientalistas y de trabajadores rechazaron el balance del primer ministro canadiense, Stephen Harper, al cumplirse una década del Acuerdo de Libre Comercio con Chile. Chile Sustentable 18 de julio de 2007.


En el contexto de los 10 años que cumplió del Acuerdo de Libre Comercio entre Canadá y Chile y la visita del primer ministro canadiense Stephen Harper a Santiago, ambientalistas organizados en el Programa Chile Sustentable y el Instituto de Ecología Política, además de la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos (Constramet) y la Alianza Social Continental en Chile han emitido este miércoles una declaración conjunta para rechazar que la autoridad norteamericana ha hecho del proyecto Pascua Lama, de la transnacional de origen canadiense Barrick Gold Corporation.

La declaración señala que “para la sociedad civil, especialmente para trabajadores, ambientalistas y economistas, el acuerdo representa la consolidación de un modelo económico altamente inequitativo, con intercambio ecológicamente desigual, y una erosión de la institucionalidad ambiental que acompaña la depredación de recursos por el mundo corporativo”.

Compensaciones monetarias erosionan institucionalidad

El texto, firmado por Sara Larraín, directora del Programa Chile Sustentable; Miguel Soto, presidente de la Confederación de Trabajadores Metalúrgicos (Constramet); Claudio Lara, economista y coordinación de la Alianza Social Continental en Chile; y Manuel Baquedano, presidente Instituto de Ecología Política, afirma que “el TLC ha permitido que empresas como Barrick Gold desarrollen y expandan sus proyectos mineros en cabeceras de cuencas y glaciares, poniendo en riesgo la agricultura y su susbsistencia en zonas áridas, tal como ocurre en el valle del Huasco. Allí el proyecto minero Pascua Lama pone en grave riesgo de deterioro a los glaciares, acelerando la crítica situación de estas reservas de agua dulce congelada”.

Cabe repasar que la autoridad canadiense defendió este martes el actuar de acuerdo a la ley de la compañía Barrick, respecto de lo cual la declaración señala que esta empresa “en Pascua Lama ha tratado de sobrepasar el Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental (SEIA) mediante negociaciones y compensaciones monetarias para actores locales, lo que erosiona el proceso institucional oficial de regulación y aprobación ambiental”.

Prácticas antisindicales

“El TLC entre Canadá y Chile ha dado lugar a procesos de triangulación de operaciones de grandes empresas navieras, que han erosionado la capacidad de negociación sindical y deteriorado las condiciones laborales en la industria naviera, como se refleja en el caso de los contratos de Maerck y su producción en Chile de embarcaciones para ser comercializadas en Canadá, a través de Asenav, tal como ha denunciado la Constramet. Las prácticas corporativas antisindicales y la subcontratación como modelo de empleo se han visto efectivamente favorecidos por este acuerdo”, afirma el texto de ecologistas y trabajadores.

A renglón seguido, la declaración señala que “el aumento en el flujo de comercio con Canadá ha favorecido mayormente el gran capital, como se refleja en las exportaciones del sector minero, que representan el 73,2%. Antes del TLC, el sector industrial representaba el 50% de los envíos. Ahora, tras estos números se esconden los excedentes captados por las empresas transnacionales canadienses, que luego remiten a su país de origen. Sólo los envíos de cobre representaron alrededor de 57% del total, acentuándose así la “reprimarización” de la economía chilena”.

TLC favorece a grandes corporaciones

Claudio Lara, economista y coordinación de la Alianza Social Continental en Chile, explicó que “a pesar del espectacular incremento de las exportaciones “chilenas” en general y de las dirigidas a Canadá en particular, la economía nacional experimentó un crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de apenas de 4,2% (que luego se corrigió a la baja a 4%). De esta manera, Chile se ubicó el año pasado en el octavo lugar de crecimiento dentro de América Latina. Incluso, la región como un todo se habría expandido sobre 5% el año 2006, de acuerdo con datos del FMI En estos últimos diez años de suscripción de una serie de TLC, incluido el firmado con Canadá, el PIB se ha expandido a casi la mitad de lo que logró en la década 1987-1997 (7,8%). Eran los años en que Chile crecía al doble que el mundo y todavía más respecto a América Latina”.

Finalmente, la directora del Programa Chile Sustentable, Sara Larraín, concluyó que “el Acuerdo de Libre Comercio entre Chile y Canadá debe ser revisado para que impulse de verdad la sustentabilidad del desarrollo, la equidad y la cooperación, y no el fortalecimiento de un intercambio ecológica y socialmente desigual, que ratifica un orden económico concentrador de la riqueza. Hasta hoy, los grandes favorecidos con este TLC son las grandes corporaciones, y estas no muestran una genuina y efectiva responsabilidad corporativa, como demanda la sociedad canadiense y que se refleja en reciente paneles de consulta pública”.-

 

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