Gobierno y privados se enfrentan por incentivos para biocombustibles

Los potenciales inversionistas se encuentran por estos días a la espera de que ENAP difunda su esquema de compras. Comenzó la cuenta regresiva para la puesta en marcha en Chile de plantas de transformación de biocombustibles y en el gobierno aseguran que son varios los inversionistas europeos que han comenzado a sondear el mercado chileno para realizar inversiones. El Diario 04 de julio de 2007.


Y ad portas de que ENAP defina cuál será el esquema de compras, el debate parece encenderse principalmente por el sistema de incentivos necesarios para conseguir inversiones en plantas de etanol y biodiesel.

El gobierno anunció hace algunos días que los biocombustibles quedarán exentos del impuesto específico, que se establecerá un porcentaje de mezcla de 5% y que se optará por la norma europea, que en el caso del biodiesel se inclina por su elaboración a partir del raps.

Sin embargo, se excluyó por el momento la posibilidad de establecer una ley que fije como obligatorio esta proporción. Iansa –potencial inversionista en el rubro- planteó sus condiciones. Para el gerente general de la agroindustrial, Felipe Lyon, los plazos de compra por parte de ENAP deben ser largos y no a valor spot. “Necesitamos contratos a 5 ó 10 años, porque son inversiones fuertes que tienen que ser recuperadas de alguna manera. No estamos hablando de subsidios, de ninguna manera, pero si de condiciones de compra.

Debe haber un esquema de precios”, recalcó. De todos modos, la empresa ya ha dado pasos orientados a la fabricación de biodiesel. Considerando que la fabricación de aceite comestible es complementaria al negocio de los biocombustibles, hace unos meses Iansa compró Aceites del Maule y durante 2008 pondrá en marcha tres nuevas plantas aceiteras. Una de ellas –la de Chillán– debería servir de base para un potencial negocio de transformación de biocombustibles, sostuvo Lyon.

Ni un destino

Otro de los interesados en contar con una planta de transformación es el gremio de agricultores del sur Sofo, que a través de su brazo comercial se ha contactado con inversionistas canadienses y estadounidenses. El presidente de la asociación, Manuel Riesco, propuso desde Estados Unidos que sea obligatorio el uso de 5% de mezcla.

“De no ser así, no hay ningún destino”, vaticinó y agregó que “queremos armar una planta. Estamos tomando decisiones para que en el momento que se fije este 5% obligatorio podamos ingresar”. Álvaro Rojas, ministro de Agricultura, defiende el carácter voluntario de la norma: “Hemos llegado a la convicción de que a nuestro país le es perfectamente factible lograr una sustitución en un plazo de 3 ó 4 años de 5% de los combustibles fósiles utilizados en fuentes móviles”. De todos modos, dejó abierta la puerta para fijar un piso mínimo. “En el futuro podría darse”, porque “a medida que se establece la industria, los países tienden a fijar ciertos mínimos de mezcla”, aseguró.

 

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