La amenaza de la crisis energética

El fantasma que amenaza a los jaguares.Los cortes de gas desde Argentina dejan a Chile en una posición vulnerable, lo que pone en riesgo la seguridad del país y las aspiraciones de alcanzar el desarrollo antes del próximo decenio. La crisis de los envíos de gas trasandino derivó en un aumento de los costos de producción de las empresas chilenas.


Por Helena Pilar Aillón Sepúlveda

Pese al optimismo de las autoridades políticas y económicas, que apostaban a que seríamos un país desarrollado de aquí al Bicentenario, estas aspiraciones se han tropezado con su peor enemigo: el peligro de una crisis energética.La falta de capacidad para analizar los escenarios, especialmente en Argentina, hoy tienen a Chile prácticamente con la llave del gas cerrada.

Esta realidad se vivió el pasado 15 y 16 de mayo, cuando una ola de frío en Argentina aumentó la demanda por calefacción, lo que llevó a cero los envíos de gas hacia Chile.Los expertos estiman que esta situación podría empeorar, ya que la crisis energética en Argentina ha llevado al gobierno de Néstor Kirchner a restringir la exportación del hidrocarburo y favorecer el consumo interno.

El principal afectado en Chile es el sector industrial y en Concepción ya aparecieron las primeras víctimas: Papelera Concepción – que paralizó sus faenas y despidió a 60 funcionarios- y las petroquímicas Eka Chile y Oxy Chemicals. Éstas han visto aumentar considerablemente sus costos de energía, ya que ante la ausencia de gas deben operar con diésel, que es hasta cinco veces más caro.

Pese a la estabilidad económica de Chile durante los últi- Muestra internacional En BuenosAires fue lanzado Salón delVino de Concepción Concepción será sede en septiembre mos años, uno de los factores que le impide a la economía chilena crecer al 7% es el energético. El economista de la Universidad del Desarrollo, Jean Sepúlveda, explica que un país debe ir aumentando su oferta de energía al mismo tiempo que crece su economía.

Sin embargo, el crecimiento de la demanda eléctrica se duplicó en los últimos 10 años y hoy está creciendo al 7% anual, superando con creces la expansión del PIB. Por lo tanto, los expertos prevén que será necesario duplicar, en sólo 15 años, los actuales 11.000 MW instalados.El problema no puede ser solucionado fácilmente, pues los proyectos de energía requieren grandes inversiones y años para su desarrollo.

A esto se suma, la dependencia que ha desarrollado Chile de recursos extranjeros.Según la CNE, Chile importa el 73% de su matriz energética, conformada por petróleo (38%), gas natural (24%), carbón (11%), hidroelectricidad (12%) y leña (15%). El 99% del petróleo consumido es importado y lo mismo sucede con el 90% del gas natural.

El tango y el gas

En 1995 se produjo la auspiciosa llegada del gas natural a Chile. Se materializó con la firma del Protocolo de Complementación Económica con Argentina.

“La decisión de traer gas argentino sólo traía beneficios: se afianzaban las relaciones diplomáticas y se adquiría un insumo barato y cercano”, explica el analista político Mauricio Rubilar. Sin embargo, la determinación de amarrarse a una única fuente de energía demostró ser de alto riesgo, el cual recién está asumiendo el país.

De la actual estrechez energética en Chile, algunos dedos acusan a Argentina, a la que le enrostran ser un país que no cumple sus acuerdos internacionales.Según el ex ministro de Economía y Energía, Jorge Rodríguez, la actual crisis era ineludible, ya que dependía de factores de la política interna argentina. “No corresponde a nuestra responsabilidad”, dijo.

Sin embargo, otros sostienen que la crisis del gas sí era predecible.Pedro Maldonado, director del Programa de Estudios e Investigación en Energía de la Universidad de Chile, asegura que “lo que falló fue la ignorancia, por parte del Gobierno de Chile, porque la crisis del gas en Argentina se venía anunciando hace más de 15 años, por falta de inversión en exploración”, asevera.

Explica que desde la privatización de YPF, se dejó de buscar nuevos yacimientos de hidrocarburo. La relación entre reservas y producción bajó a niveles históricos. Es decir, “a medida que la empresa va consumiendo debe ir generando nuevos yacimientos, cosa que no ocurrió”, aclara.

Diversificar es la clave

Una de las apuestas del Gobierno para enfrentar la ausencia del hidrocarburo es la construcción del una planta de Gas Natural Licuado (GNL) en Quintero, proyecto encargado en 2005 por el ex mandatario Ricardo Lagos a la Empresa Nacional de Petróleo (ENAP), que ya se encuentra en construcción.

Otras de las alternativas que se barajaron en dicho Gobierno fue la del Anillo Energético. Consiste en una red de gasoductos en Sudamérica. Además de ello, permite afianzar las relaciones diplomáticas y la integración latinoamericana.

Para el analista político Mauricio Rubilar, el proyecto es “una quimera”, ya que para materializarse debe generarse un consenso político, en el cual pesan las relaciones bilaterales, vecinales y los conflictos latentes, como la histórica demanda de Bolivia por una salida soberana al Océano Pacífico.
En cuanto a la explotación de recursos nacionales, han surgido una serie de alternativas. Explotar nuestro potencial hidroeléctrico, recurrir a nuestras olvidadas reservas de carbón, fomentar las Energías Renovables No Convencionales (ERNC) e, incluso, apelar a la energía nuclear.

Todas estas opciones compiten por ganar el nuevo mercado que se abre en la generación eléctrica. Pero, ¿cuáles son sus ventajas? Los defensores de las centrales hidroeléctricas apuntan a que se trata de una energía limpia, abundante y más económica de desarrollar.

Las apuestas por el carbón son también fuertes, debido a la seguridad de su suministro, ya que Chile posee abundantes reservas de antracita estimadas en 1.302 millones de toneladas, de las cuales 600 millones están en la XII Región. Sin embargo el 97% del carbón que consume el país es importado.

Causas del problema

El doctor economista Jean Sepúlveda explica que esta falta de inversión en Argentina se debe a la política aplicada en 2002 (tras la crisis económica de 2001) de fijar los precios de los servicios públicos a un valor muy bajo, lo que impide la entrada de nuevos actores.El jefe de Asuntos Económicos de la División de Recursos Naturales de la Cepal, Eduardo Chaparro, defiende la política energética del Gobierno y culpa al mundo empresarial.

“El sector privado reclama que hay que dejar todo en manos del mercado y así se hizo, pero fue incapaz de prever lo que sucedería con el gas, pese a que se les avisó. La Cepal lo dijo en distintos escenarios y no se le prestó atención porque había intereses comerciales de por medio”, asevera.
 
 

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