La batalla de La Reina

La pugna entre autoridades y vecinos para cambiar el plan regulador de la comuna. En el municipio aseguran que las medidas propuestas por ellos y aceptadas por el concejo municipal buscan corregir fallas en el plan regulador vigente desde 2001. Pero los vecinos no creen nada. Rechazan el paquete de iniciativas que liberan terreno para edificaciones en altura en dos zonas clave: Plaza Egaña y las proximidades del Metro Simón Bolívar. La Nación 09 de julio de 2007.


Por Dalia Rojas

Son nueve las modificaciones planteadas por el municipio al plan regulador comunal de La Reina. Y a pesar de que fueron aprobadas por el concejo municipal, están causando cierto escozor en algunos vecinos y concejales que temen que las construcciones en altura invadan la tradicional comuna de La Reina. Ello, porque dentro de las modificaciones está el ampliar dos “puertas”, o zonas de edificación libre con una rasante de 70 grados, ubicadas en los accesos de la comuna.

Estas son las áreas ubicadas en las intersecciones de Avenida Larraín con Américo Vespucio, -frente a la Plaza Egaña, donde ya se esta construyendo un centro comercial- y Avenida Ossa con Echeñique, próxima al cine Hoyts, donde ya hay una puerta o zona de altura libre.

“Los vecinos de La Reina señalaron hace menos de un año que no quieren ni desean la construcción en altura en nuestra comuna, el proceso de modernización y urbanización debe ser consensuado y apoyado mayoritariamente por la comunidad. La identidad de La Reina es el sello residencial, verde y de baja altura”, dice el concejal Francisco Olea (PS), quien estima que estos espacios para altura libre traerán consecuencias negativas en la zona: “No queremos que ocurra acá lo que en Ñuñoa. Si la comuna se densifica más podría afectar la vialidad, la calidad de vida. No se puede decidir ampliar ese espacio sin estudios de impacto vial”, agrega.

Adriana Muñoz (PPD), concejala de la comuna está de acuerdo en que en la esquina de Larraín con Avenida Ossa hay que mejorarla de manera urgente, pero no aprueba la puerta hasta Echeñique. “Si ya hay una zona para edificación en altura ¿para qué queremos más?”, se cuestiona.

¿Lobby inmobiliario?

Además de estos cambios en dos de las siete “puertas” de la comuna, se aprobó normar los espacios para la ubicación de antenas de telefonía celular, cambio del uso de suelo de avenida Las Perdices entre Talinay y José Arrieta, regular las patentes de locales comerciales, y aumentar la ocupación de suelo en La Reina poniente.

Para Sara Larraín, vecina de la comuna y directora del Programa Chile Sustentable, este conjunto de medidas no busca más que arreglar un “chacreo” de los privados: “Hay un lobby impresionante y lo que hacen los inmobiliarios es comprar sitios en lugares clave, para luego presionar por el cambio del plan regulador. Así construyen a una altura que el plan regulador no permite, por ejemplo en la calle Echeñique.

Esto afecta la reducción de las áreas verdes, y en el fondo han convencido al alcalde de que la falta de densidad poblacional estaría implicando menores ingresos en la municipalidad”. La ecologista indica que estas medidas deben discutirse con la comunidad caso por caso, y no presentar una batería de medidas, ya que según indica, La Reina presta un servicio ambiental a la ciudad, por sus áreas verdes. “Los nuevos espacios para antenas celulares demuestran que esto es un chacreo completo, porque plantean colocar estas antenas en lugares donde no corresponde. Las autoridades están ausentes y sólo van arreglando lo que los privados van dejando detrás en la medida de lo posible”, dice.

No habrá altura, sí desarrollo

En la municipalidad ponen paños fríos a la polémica. Allí, el jefe de la secretaría de planificación comunal, Secplac, Luis Alberto Rojas, llama a los vecinos a informarse antes de protestar y asegura que las edificaciones en altura no van a llegar a la comuna. “Todas estas medidas tienen como objetivo rectificar errores del PRC del 2001, no se pretende cambiar el carácter residencial, pero sí regular algunas deficiencias detectadas”. Entre ellas, enumera la densificación de un sector de la comuna, donde asegura “no se cumple ni medianamente con las exigencias del PRC, pero no por eso vamos a demoler conjuntos de casas que están ahí desde mucho antes. El actual plan regulador reduce la ocupación de suelo al 20 por ciento del terreno, es decir, si el terreno tiene 300 metros cuadrados la planta sólo puede ocupar 60 metros, eso no lo cumple nadie”, argumenta Rojas y explica que en sentido contrario, otra de las medidas aprobadas es evitar la densificación en la zona oriente “para limitar las construcciones de casas DFL2 y bajar la constructivilidad en un predio”.

Con respecto a las nuevas puertas de acceso, explica que éstas están establecidas desde el 2001, y lo que se propone es prolongarlas, no crear otras.

“A pesar de que ya están establecidas, no se han instalado torres elevadas, entonces no veo por qué ahora sí vaya a suceder eso. Por lo demás, altura libre no es tan libre, ya que la elevación está determinada por una serie de factores, como la rasante de 70 grados, y la distancia, eso regula que no se instale una torre gigante en el sector. Y si proponemos ampliar el espacio para altura libre, es porque el área actual limita con calles muy pequeñas, si se coloca un edificio, aunque sea de cuatro pisos va a dañar la calidad de vida de los vecinos que viven en casas”.

Rojas también cuenta que la comuna carece de una serie de servicios y que estas modificaciones tienden a equiparla. “No podemos oponernos al desarrollo de la comuna, que no cuenta con ninguna óptica y muy pocos servicios, obligando a lo habitantes a ir a otras comunas a buscarlos”, dice. En relación a las antenas celulares, señala que éstas ya están instaladas hace mucho tiempo, y que la idea es normar dónde ponerlas para no dañar la salud de las personas. Sobre el impacto en las áreas verdes, responde: “No es la idea que éstas se pierdan, si quisiéramos eso, no entiendo para qué estamos inmersos en un proyecto de reforestación en la comuna”. LN

Autopista subterránea

Además del cambio al plan regulador comunal, otra obra tiene a los vecinos y autoridades de La Reina en vilo. Se trata de la autopista Américo Vespucio Oriente, que se construirá desde Grecia hasta el Puente Centenario y que es el tramo faltante para culminar el proyecto de autopistas concesionadas en el anillo de Américo Vespucio. Frente a esto en La Reina no hay desacuerdo. Sí, una campaña municipal apoyada por el alcalde, los concejales y vecinos, quienes unánimemente exigen que no sea ni en superficie ni en elevación. “Queremos que sea subterránea, para no dividir tan abruptamente el entorno entre La Reina y Ñuñoa. O en el último caso, una mixtura entre ambas”, dicen en la municipalidad. Por ello, han pedido al ministro de Obras Públicas, Eduardo Bitrán, que estudie la propuesta. “Nos reunimos con el ministro y él se comprometió a ello, en estos días debiera salir la resolución y el estudio encargado por el MOP”, dice el jefe de la Secplac de la municipalidad, Luis Alberto Rojas.
 
 

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