Campesinos en guerra contra celulosa de los Matte en Mininco

Por derrame de petróleo que contaminó sus tierras en 2005. Esta semana la empresa entregará a la Conama un estudio que da por superado el derrame que afectó al valle de Huelehueico en 2005. La Nación, 14 de noviembre de 2007.


Los agricultores dicen que aún sufren los efectos del hecho y exigen una investigación independiente. "¡Somos campesinos, pero no aceptaremos que se burlen de nosotros”.

En junio de 2005, la planta Pacífico de la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC), ubicada en la localidad de Mininco, Región de La Araucanía, derramó más de 18 mil litros de petróleo que afectaron, principalmente, al valle de Huelehueico, comuna de Renaico.

Han pasado más de dos años del incidente ambiental y la industria del grupo Matte ya tiene listo el último estudio que entregará esta semana a la Comisión Nacional del Medio Ambiente (Conama) para dar por superado el episodio. Sin embargo, la junta de vecinos del valle desconoce sus conclusiones y exige una investigación científica independiente.

El informe, elaborado por la Universidad Católica de Temuco y financiado por la empresa, concluyó que la cantidad de hidrocarburo presente en el agua y en el suelo no reviste peligro para los habitantes de la zona, a diferencia de los coliformes fecales que se han detectado en los cursos de agua, los que en la actualidad -según el estudio- son la verdadera amenaza para la salud humana y animal que enfrentan los campesinos del sector. Este fenómeno no se deriva del derrame, sino que sería resultado del mal manejo de los pozos negros.

"(En una reunión) la celulosa nos dijo que nosotros contaminábamos nuestros terrenos. Como nos dieron esa respuesta decidimos seguir adelante. Está bien que seamos campesinos, pero que no se vengan a burlar de nosotros", dijo la señora Julia Wormald a La Nación.

La mujer es parte del grupo de miembros de la junta vecinal de Huelehueico, que integran cerca de 80 familias, que están decididos a hacer valer lo que consideran sus derechos y dar a conocer su malestar con la planta de la familia Matte.

En la misma línea, el líder de la organización comunitaria, Andrés Velásquez, reiteró que no creen en el informe de la empresa, razón por la cual pidieron a la Conama de La Araucanía una reunión para el 17 de noviembre.

Muerte de ganado

En forma paralela, quieren que la autoridad sanitaria emita informes independientes sobre la calidad de las aguas del lugar. "No creemos en el estudio de la empresa ( ) Aquí desaparecieron todos los insectos y los animalitos naturales, el coipo, la rana y también los pejerreyes", sostuvo el dirigente.

Asimismo, los agricultores aseguraron que desde 2005 ha muerto un 30% del ganado vacuno. De hecho, hace tan sólo un mes a Manuel Albornoz se le murió una vaca, pero hasta la fecha no tienen certeza de la causa de muerte de sus animales, porque los veterinarios que examinaron algunos ejemplares muertos también son financiados por la planta.

Sin riles al valle

La Nación se reunió con el gerente y el superintendente de Medio Ambiente de la planta, además del gerente de Asuntos Públicos de la CMPC, para conocer la postura de la firma sobre la controversia, oportunidad en que el superintendente, Fernando Valdebenito, enfatizó que hoy "no hay ninguna emisión desde el área industrial, que pueda estar afectando a la comunidad".

Explicó que el estudio de la Universidad Católica de Temuco demuestra que ya no hay contaminación y que tras el incidente se eliminó la única conexión con el valle: las vías de evacuación de aguas lluvias por donde escurrió el crudo hacia las quebradas y de ahí al estero Tijeral, lo cual fue ratificado por el jefe de la Unidad de Seguimiento de la Conama regional, Cristián Lineros, a este diario.

Sin embargo, el gerente de Asuntos Públicos, Mario Basualto reconoce que las celulosas, en general, "no han sido buenas comunicadoras de su labor. Creo que nos falta que las comunidades que están adyacentes a las plantas nos conozcan mucho mejor".

A su turno, el gerente de Planta, Gustavo Vera, informó que al margen del derrame, la empresa está embarcada en un proyecto ambiental que se materializará en un 100% el 2009 y que se traduce en la inyección de US$ 55 millones en tecnología, la cual apunta a eliminar los malos olores y a la creación de un nuevo sistema de tratamiento secundario para los riles que son evacuados al río Biobío a través de un ducto de 27 kilómetros.

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