Chile registra el mayor aumento en emisiones de CO2 de la región

Según informe de Desarrollo Humano 2007-2008.Aunque el país aparece bien posicionado en el índice elaborado por el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), no lo coloca en muy buen pie en materia de contaminación. El análisis puso acento en el cambio climático y contiene un llamado a los países ricos a detener el proceso, porque de concretarse la catástrofe “los daños serán irreversibles”. El organismo expuso sus metas para al menos paliar el fenómeno. La Nación 28 de noviembre de 2007.


El mundo dispone de menos de diez años para mitigar la amenaza del calentamiento global, un freno en la lucha para erradicar la pobreza, estimó el último Informe de Desarrollo Humano (IDH 2007-2008) del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), publicado ayer en Brasil.

El problema es que Chile no aparece muy bien posicionado en esta materia. En rigor, el IDH 2007-2008 -dedicado al cambio climático- el país registra el mayor aumento en el nivel de emisiones de CO2 comparado con el resto de los países latinoamericanos y del Caribe. El dato favorable, eso sí, es que nuestro país está en el quinto lugar en el mercado mundial de ventas de bonos de carbono.

"Efectivamente Chile presenta un aumento en el nivel de sus emisiones, pero se mantiene en una contribución del 0,2% respecto del total global", dijo Vicente Ossa, encargado del área ambiental del PNUD en Chile

Sin embargo, desestimó que se deba a una apatía gubernamental. "Creemos que el país está abordando el tema, utilizando los recursos disponibles en la cooperación internacional y está, no sólo trabajando en un proceso de autoevaluación de las capacidades con las que cuenta para dar cumplimiento a las convenciones internacionales sino que también se encuentra abocado (como lo ha señalado la ministra de medio ambiente) a la preparación de su plan de acción para hacer frente al cambio climático", agregó.

Para mitigar las secuelas del fenómeno, la ONU, a través de la Conferencia de Naciones Unidas para el Comercio y el Desarrollo (Cnuced), hizo una serie de recomendaciones que combinan propuestas que buscan reducir las concentraciones gases de efecto invernadero, y penalizar las emisiones de carbono. El plan busca conseguir en el 2020, la renovación de un 20% de las fuentes de energía, por otras más limpias y renovables.

Los gases que retienen el calor y todavía se están difuminando en la atmósfera tardarán un siglo en extinguir sur efectos perniciosos. El impacto sobre el Producto Interno Bruto (PIB), causaran un daño sustancial al bienestar humano y la prosperidad. Las consecuencias para los países más pobres serán "apocalípticas", pronostica la ONU.

Para enfrentar el peligro "más grande que haya sufrido la humanidad en toda su historia", la Cnuced desearía se aprovecharan los cuatro años que faltan para que expire el actual período de compromisos del Protocolo de Kioto. En la negociación del acuerdo que lo reemplace en el 2012, la ONU anticipa metas que deberían figurar, como la rebaja de las emisiones de gases de efecto invernadero en por lo menos 80% el 2050, con reducciones de 20% a 30% de aquí al año 2020. El objetivo es que los niveles de estos gases desciendan en un 50% en comparación a 1990.

Pensar a futuro

Para estabilizar las concentraciones de CO2, la Cnuced aspira a que las emisiones se estacionen en 450 partículas por millón, cuyo costo alcanzará 1,6% del PIB mundial promedio de 2030, obligando a producir inversiones cuyos réditos no se ven en corto plazo. "Los líderes deberán pensar en un horizonte temporal más allá de los ciclos electorales", e incurrir en gastos para poner en marcha la revolución ecológica "ahora mismo", sino "la adaptación en 20 ó 30 años más será prohibitiva para los países más pobres", dice el informe.

Las fórmulas de la ONU para castigar a los productores de carbono sitúan aplicar impuestos de 10 a 20 dólares por la emisión de una tonelada, con aumentos anuales hasta llegar a 60 y 100 dólares por tonelada. Los transportes que ensucien el aire con sus emanaciones de CO2 no tendrían que pasar los 120 gramos por kilómetro en el 2012 y los 80 gramos por kilómetro en 2020. La ambición es alentar reducciones de un 20% a un 30% antes de 2020.

Con los impuestos que se deriven de las medidas de castigo a los transgresores de estos límites, los Estados podrían financiar una reducción de la dependencia de la biomasa, la principal fuente de energía de alrededor de 2.500 millones de personas. También para alimentar los 25 mil a 50 mil millones de dólares necesarios anualmente que deberán inyectarse en la transición hacia energías con menos emisiones de CO2 en los países en desarrollo.

La Cnuced concluye que harán falta unos 86 mil millones de dólares adicionales "para la adaptación a través de transferencias de los países ricos a los pobres antes de 2016", a fin de proteger el avance hacia la erradicación de la extrema pobreza en el mundo para esa fecha.

 
EL PAÍS SE UBICÓ 40 EN EL RANKING
 
El último Índice de Desarrollo Humano (IDH) elaborado por las Naciones Unidas (ONU) situó a Chile en el lugar 40, dos posiciones menos que en 2006, pero superado sólo por Argentina (38º) en América Latina. A nivel mundial, Islandia encabeza el listado, divulgado este martes por el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

Los expertos han elaborado el documento con datos de 2005 y en el mismo se identifica a Islandia, Noruega, Australia, Canadá, Irlanda, Suecia, Suiza, Japón, Holanda, Francia, Finlandia, Estados Unidos, España, Dinamarca y Austria como los quince países del mundo con mayor desarrollo humano.

Los peor clasificados son Níger, Guinea Bissau, Burkina Faso y Sierra Leona.

El IDH mide logros en 177 países en términos de expectativa de vida, niveles educacionales, Producto Interno Bruto (PIB) per cápita y acceso a servicios básicos, como agua potable o electricidad domiciliaria.

Noruega había encabezado la lista en los últimos cuatro años, mientras que en Latinoamérica, además de Chile y Argentina, los mejor ubicados son Uruguay (46), Costa Rica (48), Cuba (51) y México (52).

Guatemala, en el lugar 118, es el peor clasificado en el continente.
 
 

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