El sol, ¿generador de electricidad?

Olvídese de los reactores nucleares: el futuro de la energía no está en los átomos, sino en el astro rey. La idea sería aprovechar el enorme potencial energético que los rayos solares depositan en los desiertos. La Nación, 22 de Noviembre de 2007.


Un grupo de ingenieros alemanes convenció al Gobierno de Berlín y a otras empresas de generar energía utilizando el sol como fuente. Sus argumentos convencen en Bruselas, donde dos parlamentarios europeos, Rebecca Harms y Anders Wikjman, organizan un coloquio el 28 de noviembre sobre uno de los proyectos tecnológicos más ambiciosos de nuestra época.

La idea es fuerte y simple: la energía solar que ilumina al Sahara es muy abundante. Si se pudiera recuperar una fracción de ella, esta cubriría una parte importante de las necesidades energéticas de los países mediterráneos, sino también de Europa. Ahora bien, las tecnologías solares han progresado lo suficiente como para que esta perspectiva sea realista.

En el papel, el razonamiento es imparable: "Los desiertos calientes cubren cerca de 36 millones de kilómetros cuadrados de los 149 que existen de tierras emergidas del planeta", explica el físico Gerhard Knies, inspirador del proyecto TREC (Trans-Mediterranean Revewable Energy Cooperation). En promedio, la energía solar que impacta cada año un kilómetro cuadrado de desierto es de 2,2 teravatios/hora (TWh), o sea 80 millones de TWh al año. Ello representa una cantidad de energía tan considerable que el uno por ciento de la superficie de los desiertos sería suficiente para producir la electricidad necesaria al conjunto de la humanidad". Por ello, debiera ser posible, al multiplicar las centrales solares en el desierto, abastecer los países ribereños. Incluso a los países europeos.

La idea, que ronda hace mucho tiempo, comenzó a formalizarse en 2002, cuando Knies, uno de los primeros en mostrar su convicción, contactó a la sección alemana del Club de Roma. Una reunión de expertos se desarrolló a comienzos de 2003: el Gobierno, seducido, acepta financiar un estudio en profundidad. Este último, llevado a cabo por el Centro aeronáutico y espacial alemán (DLR en alemán) y redactado por el ingeniero Franz Trieb, fue publicado en 2005 y 2006. Concluyó en la factibilidad del proyecto con las tecnologías existentes.

Usando espejos

Concretamente, ¿qué infraestructuras implicaría ello? La producción de energía sería asegurada por centrales térmicas a concentración, en las cuales unos espejos hacen converger la luz del sol. El calor esta última puede calentar vapor (empleado para hacer girar unas turbinas), pero también puede ser almacenada en unos reservorios de sales fundidas que la restituyen durante la noche. La energía residual de la producción de electricidad podría igualmente servir, por el procedimiento llamado de cogeneración, a desalinizar el agua de mar. Los expertos estiman por lo demás que el transporte de la electricidad hacia los países del norte, a pesar de inevitables pérdidas en la línea de transmisión por disipación bajo la forma de calor (efecto Joule), seguiría siendo ventajoso, tomando en cuenta que la irradiación es dos veces superior en el desierto de lo que se observa en Europa.

El punto clave del proyecto, evidentemente, sigue siendo su rentabilidad económica. Según sus defensores, ésta última sería efectiva. "Hoy en día una central solar térmica produce electricidad a un costo situado entre 0,14 y 0,18 euro por kilovatio/hora (kWh). Si una capacidad de 5.000 megavatios (MW) fuera instalada en el mundo, el precio situarse entre 0,08 y 0,12 euro por kWh, y para 100 gigavatios (GW), entre 0,04 y 0,06 euro por kWh", precisa Trieb.

"La idea del proyecto TREC tiene bases sólidas, sostiene Alain Ferri re, especialista de la energía solar del CNRS. Dicha idea cuenta con el hecho de que es necesario desarrollar la tecnología para disminuir su costo". De momento, en efecto, las centrales solares se cuentan con los dedos de la mano, en España, en los Estados Unidos o en Alemania. Además, a menudo se instalan en zonas agrícolas o con vegetación lo que, desde un punto de vista medioambiental, no es para nada satisfactorio. Así, la central de 40 MW de Brandis, en Alemania, cubrirá 110 hectáreas de buena tierra con paneles solares. En el desierto ese desperdicio de espacio es menos preocupante. De ahí el creciente interés que se le da concepto de TREC por parte de varias compañías eléctricas en Egipto y Marruecos. Y, más aún, en Argelia.

Poseedor de uno de los potenciales solares más importantes de toda la cuenca mediterránea, ese país anunció, en junio, un plan de desarrollo combinado con un calendario que debería ser implementado por la compañía NEAL (New Energy Algeria). El tres de noviembre, el acto fundador del proyecto fue efectuado por el ministro de la energía Chakib Khalil, que colocó la primera piedra de una instalación híbrida, que comprende una central a gas de 150 MW y una central solar de 30 MW, en la zona gasífera de Hassi R mel (Sahara). Su apertura está prevista para 2010. Una primera etapa hacia lo que podría, una vez reducidos los costos de producción, convertirse posteriormente en una instalación mayoritariamente solar.

El 13 de noviembre, otra etapa fue superada: el director de NEAL, Toufik Hasni, anunció el lanzamiento del proyecto de una conexión eléctrica de 3.000 kilómetros entre Adrar, en Argelia, y Aix-la-Chapelle (Aquisgrán), en Alemania. "Es el comienzo de la red entre Europa y el Maghreb. Transportará electricidad que, llegado el momento, será solar en un 80 por ciento", afirma Hasni, interrogado por Le Monde. Dado que Europa se fijó un objetivo de 20 por ciento de electricidad de origen renovable de aquí a 2020, esta perspectiva podría intervenir en el momento justo. Sin embargo, quedan por concluir los financiamientos de la conexión de Adrar – Aix-la-Chapelle. Del mismo modo que queda por abordar las consecuencias negativas que podría tener en el paisaje la creación de una red de alta tensión entre el Maghreb (Marruecos, Argelia y Túnez) y Europa.

El lado positivo es que recurrir al sol podría, en contraparte, contribuir a resolver ciertos problemas punzantes de los países árabes. Un capítulo del proyecto TREC planea así una central solar en el desierto del Sinaí para abastecer la franja de Gaza que sufre una cruel escasez de electricidad. Otro imagina instalar en Yemen una central que permita desalinizar agua de mar: una urgencia para la capital, Sanaa, que enfrentará el agotamiento de sus reservas de agua subterránea de aquí a quince años.

De manera más global, el desarrollo de la energía solar, destacan sus promotores, podría servir a la causa de la paz al convertirse en un sustituto creíble a la energía nuclear. Ésta última, como lo muestra el caso iraní, siempre puede favorecer un desarrollo militar.

Las promesas del sol
 
Dos de las técnicas más reconocidas internacionalmente permiten producir electricidad a partir del sol. La primera, fotovoltaica, convierte directamente los rayos solares en electricidad. Está ideada y adaptada para los techos de las viviendas particulares u oficinas, pero no para generar una producción importante.

La segunda, llamada térmica, emplea la energía solar para calentar agua. Esto permite implementar centrales donde el calor puede accionar turbinas con una buena potencia (hasta 100 MW), pero requiere una superficie importante de suelo (más o menos dos hectáreas por MW).

La energía solar representa en la actualidad el 0,04 % del consumo eléctrico de todo el planeta.

Según los promotores del proyecto TREC, cerca del 25% de la electricidad europea podría ser proveída en 2050 considerando cerca de 19 mil kilómetros cuadrados del desierto del Sahara.
 
 
 

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