Chile: Quince años para aprobar ley de bosque nativo

Organizaciones ecologistas de Chile se congratulan por la aprobación de una ley de protección del bosque nativo cuyo trámite legislativo insumió 15 años. Pero ya se enfocan en los aspectos que quedaron pendientes. IPS, 21 de diciembre de 2007.


"Estamos contentos. Es un hito, el fin de una etapa. Ahora el gobierno elaborará el reglamento, con el compromiso de seguir trabajando en otras tres materias importantes", dijo a IPS Flavia Liberona, coordinadora de la Red de Bosque Nativo, que agrupa a más de 30 organizaciones ambientalistas y sociales.

Éstas son la redacción de un proyecto de ley complementario sobre habilitación o sustitución del bosque nativo esclerófilo (arbustos, matorrales y árboles de hojas duras), que quedó afuera de la recién aprobada legislación por falta de acuerdos, la generación de un sistema de áreas silvestres protegidas y la reforma institucional del sector forestal.

La Ley de Recuperación del Bosque Nativo y Fomento Forestal fue votada favorablemente el martes por la Cámara de Diputados y el miércoles por el Senado.

Según Liberona, también directora ejecutiva de la no gubernamental Fundación Terram, el gobierno se comprometió a presentar las iniciativas correspondientes a estos temas 270 días después de la promulgación de la ley sobre bosque nativo.

Según cifras de la Corporación Nacional Forestal, Chile posee más de 15 millones de hectáreas de bosque, 13,4 millones de las cuales corresponden a especies nativas.

"Hasta ahora la ley de bosque nativo era la promesa incumplida más importante en materia ambiental de los gobiernos de la Concertación (coalición de centroizquierda en el poder desde 1990)", recordó la coordinadora de la Red surgida en 2004.

"Por eso queremos que la presidenta Michelle Bachelet la promulgue en una ceremonia simbólica. (Las organizaciones no gubernamentales) me están llamando para (proponer) que ésta se haga en la ciudad de Valdivia", capital de la sureña región de Los Ríos, rica en florestas autóctonas, acotó.

El proyecto ingresó al parlamento el 28 de abril de 1992 durante el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994).

Después de 15 años de infructuosas negociaciones, la subsecretaria de Agricultura del gobierno de Bachelet, María Cecilia Leiva, logró establecer una mesa forestal integrada por el Poder Ejecutivo, parlamentarios, empresarios y ambientalistas para sacar adelante una "ley corta".

Se la denominó así porque se dejaron afuera varios puntos conflictivos, entre ellos el reemplazo del bosque nativo esclerófilo de la zona central del país por paltos, naranjos y otras especies foráneas.

El martes, la Cámara de Diputados aprobó de forma unánime el informe de la comisión mixta de diputados y senadores creada para zanjar los últimos desacuerdos.

Y en la tarde del miércoles fue el turno del Senado, donde también se sancionó por unanimidad, quedando el texto en condiciones de ser promulgado por Bachelet.

Uno de los aspectos más importantes de la ley es la creación de un fondo concursable de ocho millones de dólares anuales destinado a la conservación del bosque nativo que está en manos de pequeños propietarios con producción "maderera" y "no maderera" y con fines "conservacionistas".

"Esta visión integral abre las posibilidades de usar, manejar y proteger el bosque de distintas formas", valoró Liberona.

Según la subsecretaria Leiva, la ley podría generar 5.000 empleos directos y otros 33.000 indirectos.

También se creará un consejo consultivo, donde estarán representados todos los actores del sector, y que tendrá entre sus funciones revisar el reglamento, solicitar estudios y definir los incentivos y recursos para la investigación.

Precisamente, el reglamento deberá normar –con base en estudios científicos– el corte de árboles nativos en la proximidad de cursos de agua, humedales, pendientes elevadas y glaciares.

Liberona también destacó que la correcta implementación de la ley será evaluada cada tres años.

"Creemos que la aprobación es un paso importante, un aporte para el manejo, recuperación y conservación boscosa", dijo a IPS René Reyes, de la Agrupación de Ingenieros Forestales por el Bosque Nativo.

"La ley no es perfecta, pero es muy difícil que así sea cuando hay muchos actores con intereses tan diversos involucrados", acotó el profesional, cuya entidad ha seguido de cerca el proceso legislativo.

Reyes destaca principalmente el impacto que la ley tendrá en materia de recuperación, ya que "durante siglos se ha ocupado el bosque nativo en forma indiscriminada", dijo.

No obstante, estimó que "en Chile falta legislar sobre el manejo de las plantaciones forestales" en general y su relación con el mundo campesino.

A su juicio, se deberían normar, por ejemplo, las talas rasas en zonas de gran pluviosidad y la gran concentración de la tierra, actualmente en manos de un par de grandes empresas forestales: Arauco y Mininco, controladas por los grupos locales Angelini y Matte, respectivamente.

El único instrumento que regula las plantaciones forestales es el Decreto 701 de 1974, que entrega bonificaciones para su expansión.

Pese a las reformas que ha sufrido el decreto con el fin de ampliar los subsidios a los pequeños propietarios, "los incentivos siguen cayendo en las mismas manos. Los chilenos seguimos subsidiando a los grandes grupos económicos", acusó Reyes.

"Esa es la otra gran discusión que se viene. (Los incentivos considerados en) el decreto vencen en 2010 y ahí hay que hacer una revisión", complementó Liberona.

Aunque los asuntos pendientes son de compleja discusión, sobre todo la sustitución del bosque esclerófilo demandada por el sector frutícola y los productores de palta, Liberona cree que el aprendizaje y la experiencia ganada por todos los actores en los 15 años de tramitación de la ley pueden servir para agilizar el nuevo proceso.

"El bosque esclerófilo –que se extiende entre la región de Coquimbo y del Bío-Bío– es uno de los más dañados por la expansión urbana, el uso de leña y la agricultura, por lo que queda muy poco, no más de 300.000 hectáreas", señaló Liberona.

"Pero es muy importante como barrera para la desertificación y para mantener los cursos de agua que abastecen a la población. También es rico en especies de flora y fauna endémicas y sirve para enfrentar el cambio climático", concluyó, lista para continuar el debate.

 

 

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