Industria del reciclaje toma vuelo y elaboran proyecto de ley para el próximo año

El reciclaje se masifica en el país, lo que hace necesario contar con un marco y políticas públicas. El Mercurio, 24 de diciembre de 2007.


Sólo en la Región Metropolitana se recuperan cerca de 650 mil toneladas de metales al año, pero aún es insuficiente. La Conama calcula que de todos los desechos producidos en la capital se reprocesa sólo entre 10 y 12% cada año.

El reciclaje está comenzando a masificarse en el país. Un ejemplo es el de tipo electrónico, que permite reciclar celulares, cámaras de video, televisores y hasta computadores.

Probablemente usted ha visto más de alguna vez a un recolector de cartones o se ha topado con un contenedor de botellas en el supermercado.

La industria del reciclaje en el país está tomando fuerza. De hecho, de acuerdo a datos de la Conama, sólo en la Región Metropolitana se reciclan unas 650 mil toneladas de metal al año.

Pese a esto hasta ahora no hay leyes, incentivos, ni datos oficiales de la actividad a nivel nacional, lo que podría cambiar el próximo año, especialmente con el ingreso de Chile a la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE).

Esto, porque la organización de los países más industrializados del mundo exige la aplicación de cláusulas como la de responsabilidad extendida del productor, que obliga a los proveedores a recolectar los productos que ya se han utilizado, como las pilas, las latas de bebida, los computadores y otros.

"Con esta legislación, los productores estarán obligados a preocuparse no sólo de la venta sino a crear una cadena de logística inversa, en la que el reciclaje sea parte de la solución para el manejo de la vida final del producto", asegura Fernando Nilo, director y gerente general de Recycla Chile.

De acuerdo a los empresarios, esta legislación incentivaría la aplicación de un principio llamado "de la cuna a la tumba", que consiste justamente en preocuparse de la fabricación del producto y luego de su uso, del desecho que genera.

Pero viendo lo que hay hasta ahora, tanto el sector público como las empresas privadas coinciden en que queda mucho por hacer. "Hay bastante por avanzar en regulación, ya que por ahora sólo están las disposiciones del Código Sanitario de 1967", reconoce Álvaro Sapag, director de la entidad.

Para avanzar en la materia, la Conama preparará con la ayuda de la Agencia de Cooperación Alemana, un proyecto encaminado a generar una normativa sobre la materia. "Se trata de establecer principios para el reciclaje que ahora no están reconocidos legalmente, lo que será un paso para tener política pública sobre el tema", asegura Álvaro Sapag.

Faltan incentivos

A pesar de la escasez normativa, la industria tiene altas posibilidades de continuar expandiéndose.

En esta línea, las autoridades reconocen otra falencia: los escasos incentivos económicos para activar una industria formal.

"Es una actividad antigua, que comenzó con los tradicionales hojalateros y cartoneros y que desde los noventa se formalizó con primeras plantas de reciclaje del país, pero hace falta aplicar incentivos económicos y legales", comenta Sapag.

Pero hay casos de financiamiento destinados a fomentar el desarrollo. "Corfo ha colaborado en dos etapas de la vida de Recycla. Primero, por medio de un ‘capital semilla’ y luego, apoyando una iniciativa de I + D (innovación y desarrollo) para trabajar el reciclaje eléctrico", destaca Fernando Nilo.

Chatarra útil

Mientras los cambios normativos se producen, el mercado está respondiendo con el uso de tecnología que permite reciclar una gran variedad de productos. Esto, partiendo de la premisa de que los involucrados aseguran que todo o casi todo es posible de reciclar.

¿Cómo se hace? Las empresas especializadas en reciclar metales reciben todo tipo de artefactos que contengan estos materiales, como cocinas viejas y herramientas malas, las que se procesan para luego vender los metales obtenidos.

Por su parte, las compañías que trabajan el e- waste (o desechos electrónicos) reciben los artículos o equipos electrónicos y los procesan en sus plantas, obteniendo materiales igualmente comercializables

"Recibimos todo tipo de desperdicios de metales o ‘chatarras’, como una lavadora vieja, una cocina mala o una herramienta quebrada para reciclar", destaca Hernán Trujillo, gerente general de Comec.

El reciclaje metálico comienza con la clasificación del artículo recibido, la limpieza de impurezas no metálicas (como madera, cemento u otros) y el dimensionamiento del producto a reciclar.

El proceso de reciclaje permite transformar el artículo en una materia prima, usada para alimentar los hornos de una fundición ferrosa.

En resumen, en el caso de los metales, "reciclar significa que los desperdicios o chatarras inician un nuevo ciclo de vida".

La obtención de materiales a partir del reciclaje implica costos. En el caso de los metales que procesa Comec, los precios para obtener los materiales finales varían de $150 a $600 por kilo, para productos que requieran varios procesos.

Tecnología y tradición

Un ejemplo novedoso es Recycla, empresa dedicada al reciclaje de desechos electrónicos.

La compañía trabaja a partir de equipos electrónicos como cámaras de video, televisores, sistemas de audio, CD, celulares, calculadoras y computadores, entre otros.

El proceso de reciclaje electrónico comienza con la recepción de los equipos, la inspección visual y la clasificación por tipo, ya que pueden ser monitores, computadores, teléfonos, radios y otros.

Luego se desmantelan los equipos y se clasifican los desechos en plástico, cobre, aluminio y acero inoxidable. En este proceso, paralelamente, se sacan además las tarjetas electrónicas, cuyos chips se destinan a la exportación. Otro tanto pasa con los residuos peligrosos, que se trasladan a centros especializados en el tratamiento.

Luego de identificar los materiales (plástico, cobre y otros) se trituran y se preparan para la exportación.

En cuanto al reciclaje de los materiales más tradicionales, también hay avances, especialmente en la tecnología utilizada.

Un caso es Sorepa, filial de CMPC, que fabrica papel a partir de pulpas, por medio de procesos altamente tecnologizados. "Se usan grandes cubas para mezclar papel con agua, formando una pasta que es sometida a diferentes tipos de tratamientos, como limpiezas de múltiples contaminantes y extracción de tintas. Posteriormente, se traspasa a máquinas papeleras que secan la pasta y le dan las propiedades físicas requeridas", explica Gonzalo García, secretario general de Empresas CMPC.

En cuanto al alcance del negocio, esta empresa atiende a unos 3.700 proveedores mensualmente, de los cuales 2.500 son empresas, industrias, supermercados e imprentas. Los 1.200 proveedores restantes son recolectores e intermediarios.

En la Región Metropolitana, la Conama calcula una tasa total de reciclaje del 10 al 12% anual. Esto es, de los desechos producidos en la capital, el porcentaje reciclado no supera 12 por ciento.

De todas maneras, en el organismo público destacan que las cifras ubican a Chile sobre la media en la región.

"Hay bastante que avanzar en regulación, ya que sólo están las disposiciones del Código Sanitario", dice Álvaro Sapag, director de Conama.

De acuerdo con cifras de la Conama, en la Región Metropolitana se reciclan unas 650 mil toneladas de metal al año.

‡ Iniciativas para cuidar el medio ambiente y ayudar

El reciclaje no sólo es un negocio, sino que también sirve para descontaminar el medio ambiente y de paso ayudar a los más necesitados.

Un ejemplo es la Fundación Rostros Nuevos, que desde el año 2006 está realizando una novedosa campaña para fomentar el reciclaje.

"Se trata de juntar tapitas plásticas que son recicladas y convertidas en otro tipo de productos de material polipropileno, cuya acumulación produce un tremendo daño al medio ambiente, ya que demora más de 500 años en degradarse y ocupa un porcentaje importante de espacio en los vertederos de basura", explica Felipe Gross, director ejecutivo de la Fundación.

La campaña de reciclaje sirve para financiar a las personas adultas con discapacidad mental y en situación de pobreza que atiende la Fundación.

La iniciativa, en la que en un principio participaban 30 colegios del sector oriente de Santiago, ha logrado incorporar a medio centenar de establecimientos y recientemente a Supermercados Tottus de Parque Arauco, que dispuso contenedores especiales a un costado de la recepción de los envases de bebidas.

A estas iniciativas se han sumado las de empresas como Sorepa, cuyo trabajo reduce los desechos de papel. "Hay un impacto especial en los ahorros por todas las toneladas de papel que dejan de ir a vertederos", destaca Gonzalo García de CMPC, matriz de Sorepa.

Otra iniciativa es el Recycla móvil (de Mitsubishi Motors y Recycla Chile), un camión que transportará el e-Waste directamente desde las empresas que lo generen hasta la planta de reciclaje de esa empresa.

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