Ley de Bosque Nativo y desafíos pendientes

Columna de opinión de Flavia Liberona, Directora Ejecutiva de Fundación Terram publicada en El Mostrador el 26 de diciembre de 2007. Lea Proyecto de Ley aprobado, Ley Sobre Recuperación de Bosque Nativo y Fomento Forestal

By Comunicaciones Terram

Ley de Bosque Nativo y desafíos pendientes

La reciente aprobación de la Ley de Recuperación de Bosque Nativo y Fomento Forestal en el Parlamento representa el cumplimiento de un anhelo largamente albergado por amplios sectores. Con su publicación y promulgación, que se espera para las próximas semanas, Bachelet cumplirá la promesa ambiental mas emblemática hecha por todos los gobiernos de la Concertación, que uno a uno, desde Aylwin pasando por Frei y Lagos, habían comprometido su aprobación sin lograrlo.

Esto representa, sin duda, un enorme avance para el país en el camino hacia la protección de su patrimonio natural, y es motivo de alegría para muchas organizaciones y personas que durante los últimos 16 años lucharon por sacar adelante esta ley.

Pero esto no significa, ni remotamente, que la tarea ha terminado. Por el contrario, la promulgación de la Ley de Bosque marca un importante hito y al mismo tiempo el inicio de una nueva etapa, con desafíos en una serie de temas que quedaron pendientes.

Por lo pronto, el texto de la Ley contempla la promulgación de un reglamento para su aplicación que, entre otros aspectos, deberá definir las condiciones para la bonificación al manejo, y más adelante normar sobre la tala de árboles cerca de cursos de agua y en pendientes, un tema que trabó durante meses la discusión del proyecto de ley y que finalmente fue zanjado a través de un artículo transitorio. Este asunto, que se decidirá un vez que se efectúen los necesarios estudios de respaldo, es clave para reforzar la protección de cuencas, y por tanto el mantenimiento de la calidad y cantidad de los cursos de agua, el combate a la erosión, y ayudará a afrontar los escenarios de cambio climático que afrontará el país en los próximos años.

Además, el Ejecutivo se ha comprometido con todos los actores y con el pleno del Senado, a trabajar y entregar, en un plazo de nueve meses, tres proyectos de ley relacionados con el sector forestal: una ley llamada complementaria, que deberá promover la protección del bosque esclerófilo y otros sistemas vegetacionales críticos; la ley que regula el sistema de áreas silvestre protegidas, y una ley que entregue una nueva institucionalidad al sector forestal.

Por un lado, la ley sobre bosque esclerófilo debiera establecer mecanismos de protección de este tipo forestal. El hábitat natural del bosque esclerófilo es la zona central de Chile, donde se concentran los mayores centros urbanos, cuestión que, junto con la habilitación de suelos para la agricultura, ha determinado su drástico retroceso en las últimas décadas hasta su casi desaparición. Se calcula que actualmente sobrevive un porcentaje mínimo de la superficie original de este tipo forestal (alrededor de 300 mil hectáreas) y sólo una mínima parte (6.000 hectáreas) están bajo protección oficial. En la última década, el sector frutícola y los productores de palta han ejercido una fuerte presión para sustituirlo, minimizando la relevancia del bosque esclerófilo, muchas veces calificado despectivamente como “matorral”.

Otro tema de la mayor relevancia es la implementación de un sistema de áreas silvestres protegidas moderno, que permita impulsar este tipo de iniciativas provenientes del ámbito privado, así como fortalecer el sistema de parques del estado, mejorando su protección.

Finalmente, y no menos relevante, será necesario abocarse a la reforma de la institucionalidad del sector. Existe un diagnóstico claro en cuanto a que la Corporación Nacional Forestal, como entidad de derecho privado, no responde a las necesidades en esta materia que tiene el país y que requiere urgentes y drásticas modificaciones. Estos cambios deberán estar en sintonía con la transformación de toda la institucionalidad ambiental y sectorial que actualmente se encuentra en discusión, empezando por la creación del Ministerio de Medio Ambiente, y deberán prestar especial atención a la situación de los trabajadores de la Corporación, que por años han denunciado precarias condiciones laborales. En términos generales, en tanto, la reforma de CONAF debiera probablemente establecer una separación de las funciones de fomento forestal, por un lado, y de protección y conservación, por otro, que hasta ahora concentra este organismo.

En todo caso, se espera que la ley aprobada signifique un importante avance, especialmente considerando el fuerte componente social que se le imprimió, al centrar su acción en la creación de un sistema de bonificación al manejo, recuperación y conservación de bosque nativo en manos de pequeños propietarios. El fondo destinado para estos fines, de ocho millones de dólares anuales, es a todas luces insuficiente, pero representa al menos el comienzo de un proceso de apoyo a los campesinos forestales, que debería repercutir en el aumento de ingresos y mejoramiento de la calidad de vida para miles de familias campesinas del sur del país.

Otro aspecto relevante contenido en la ley es la creación de un Consejo Consultivo para el bosque nativo, formado por representantes de diversos sectores, con facultades para evaluar y solicitar estudios en relación a la temática forestal y a la aplicación de esta ley.

Una medida especialmente novedosa es la que señala que se realizará una evaluación del funcionamiento de la ley cada tres años, con el objetivo de analizar su aplicación y eventualmente corregirla o reenfocarla.

Esta Ley de Bosque Nativo será recordada como una de las de más larga tramitación en la historia republicana de Chile, pero debemos tener claro que esta demora no fue producto de un simple olvido o una casualidad. Por el contrario, tiene su origen en los enormes y fuertes intereses contrapuestos en el sector forestal en Chile, en el que existe una gran asimetría, con dos grandes corporaciones que dominan el sector industrial, y miles de pequeños propietarios, junto a organizaciones sociales y ciudadanas, preocupadas por la protección y conservación del bosque nativo. Probablemente estos mismos intereses se hagan presentes en las discusiones que vienen, pero esperamos que la experiencia ganada con la tramitación de esta ley, junto al necesario impulso del gobierno, permitan sacar adelante las tareas pendientes sin mayores dilaciones.

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  • 26/12/2007