WWF Chile critica debilidad de política ambiental del país

David Tecklin, director de la Organización Mundial de Conservación en Chile. La WWF es una de las ONG más reputadas del globo en materia ambiental. Hace siete años tiene una sede en Valdivia. Su responsable en estos años deja el país. ¿El balance? “Algunos avances en materia de conciencia ciudadana y privada”, dice, pero castiga el “poco ágil” marco regulatorio chileno en materia medioambiental. La Nación, 17; de diciembre de 2007.


La WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza, en español) opera hace siete años en Chile. Su base está en Valdivia, ciudad desde donde el norteamericano David Tecklin ha sido testigo de los diversos conflictos ambientales que han afectado el país y que coinciden con algunas de las áreas de trabajo de la ONG del panda (su famoso logo): bosque nativo, salmones, protección de recursos marinos e hídricos.

Tecklin es el director de WWF en nuestro país, pero este lunes dejará su cargo para dirigirse a la Universidad de Arizona, EEUU, donde iniciará un doctorado en Geografía. Antes de partir conversó con La Nación sobre los temas pendientes en materia ambiental, como el caso Celco, el compromiso de la industria del salmón con la protección de la ballena azul y un marco regulatorio para el sector.

-¿Cuál es su opinión de los avances ambientales en Chile estos últimos años? Usted valoró la creación de un Ministerio del Medio Ambiente. Pero ¿qué falta?

-Diría que hay una avance muy importante en conciencia ciudadana y en algunas prácticas y decisiones privadas, pero el modelo regulatorio se ha mostrado poco ágil para adaptarse a los requerimientos ambientales. Un ejemplo es la Ley de Bosque Nativo, que 14 años después todavía no es promulgada ( ) Si uno mira cada sector de los recursos naturales: agua, pesca, acuicultura, cuesta un montón para que se pueda avanzar y si avanza, es por pasos muy pequeños.

-El caso Celco Valdivia ¿es un ejemplo de ello? ¿Qué salida le ve a este conflicto?

-La verdad no veo una salida cercana al tema de la planta Celco Valdivia. Quizás más que cualquier otro caso éste muestra el grave e inmenso daño que hace al país el no contar con un mínimo marco regulatorio para el ordenamiento territorial o la zonificación estratégica de las actividades. Toda la información científica muestra que el daño al ecosistema del río Cruces es muy importante y hasta ahora no hay recuperación. La planta nunca debiera haber sido ubicada en un sitio tan frágil y a esta altura es sumamente difícil encontrar soluciones ( ). Creo que proponer una sola opción como la solución, como un ducto por un determinado sector, y después concentrarse en negociaciones privadas para lograr su aceptación (con pescadores), no es un camino viable.

Un gesto hacia la ballena

-El año pasado ustedes emitieron un informe que alertaba sobre el cultivo de salmones en los lagos de Chile, ¿en este sector también hay tareas pendientes?

-Con respecto de la salmonicultura pensamos que un paso fundamental es generar información de carácter público que permita un adecuado análisis de los impactos del sector y el diseño de soluciones. Si uno compara Chile con las otras zonas productoras como Noruega, Escocia y Canadá, es notoria que nuestra base de información aquí es muchísimo menor. Es urgente generar un marco regulatorio que corrija esta situación y que instale un adecuado sistema de análisis respecto de nuevas concesiones, para asegurar la protección de áreas de alto valor para la conservación y evite repetir los errores del pasado. A la vez, hay acciones que las mismas empresas pueden tomar en forma voluntaria para rápidamente reducir sus impactos más importantes. Uno muy importante sería comprometerse de retirar su producción de smolt de los lagos y ríos del sur.

-WWF también está apoyando la creación de áreas marinas protegidas en el sur, en particular para la ballena azul en la zona Chiloé-Corcovado. ¿Qué disposición ven de la industria del salmón en este proceso?

-La acuicultura y todas las actividades de servicio asociadas a la industria son claramente una presión adicional al hábitat crítico de la ballena, especialmente por el aumento grande en el tráfico marítimo que se espera próximamente y la contaminación. Éstos son riesgos que existen. Nosotros le hemos planteado que el sector requiere el establecimiento de áreas marinas protegidas. No es viable tener un borde costero dedicado exclusivamente a una actividad económica, se tiene que compartir el espacio, con la conservación, con intereses turísticos y con los pescadores artesanales

-¿Cuál es la respuesta que han recibido?

-Hemos visto disposición de escuchar, pero todavía no hemos visto ningún gesto, en términos de apoyar el área marina de Corcovado-Chiloé. Pensamos que la industria debe comenzar a hacer gestos públicos de apoyo a la conservación.

Diez mil hectáreas para los pehuenches
 
El viernes la comunidad pehuenche de Quinquén, Región de la Araucanía, recibió los títulos de dominios de sus tierras ancestrales, luego de 17 años de conflicto con una firma forestal. Un anhelo que fue seguido muy de cerca por WWF, organización que trabajó junto al Observatorio de los Derechos de los Pueblos Indígenas, en la regularización de estas tierras.

“Estamos particularmente satisfechos por la entrega de títulos de dominio a la comunidad indígena de Quinquén por 10 mil hectáreas de bosques predominantemente de araucaria. Esto es un buen ejemplo del trabajo de WWF, donde hemos trabajado con la comunidad en la planificación participativa del uso de sus tierras”, dijo Tecklin.

 

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