Botamos un kilo de basura al día

Instituciones y municipios apelan a un cambio de hábito para convertir nuestra basura en materia prima. Santiago ofrece múltiples rutas para el vidrio, el papel, los televisores viejos, las pilas, los desechos orgánicos. El Mercurio, 10 de enero de 2008.


Ayer, decenas de profesores de todo Chile fueron capacitados en creación de "puntos limpios" -centros en que se reciclan distintos materiales- durante el "IV seminario de educación para la sustentabilidad". El concepto de reciclaje será fundamental en la formación de los niños. ¿La razón?

Cada habitante de Santiago produce al día un kilo de basura, si ese volumen se multiplica por todos los residentes de la capital, permitiría rellenar la cancha del Estadio Nacional a diario con un acopio de cinco metros de alto.

Cada municipalidad paga en promedio unos $8.500 por tonelada de basura. Casi la mitad corresponde a materia orgánica, principalmente vegetal. El resto se divide en papeles y cartones, plásticos, metales, vidrio y otros desechos. La alternativa está en el reciclaje y la reutilización de los materiales.

Para fabricar una tonelada de papel nuevo se ocupan 17 árboles y 4.400 litros de agua, mientras que la misma cantidad de papel reciclado se logra sin árboles y ocupa 62 litros de agua potable. Una tonelada de latas de aluminio requiere de 5 mil kilos de bauxita y 4 a 6 toneladas de petróleo. Elaborar latas recicladas de aluminio solamente se emplea un poco de petróleo.

Pero hay que hacer el esfuerzo de, primero, separar el material en casa. Luego llevarlo a un punto de recepción y ser constante. Después, las empresas de reciclaje deben contar con la logística adecuada, capacidad de transporte y de acumulación. Cuando algo falla, los centros de acopio se transforman en basurales.

MALA COSTUMBRE

SEGÚN LA Conama, cada año crece en 3% el total de residuos que se generan en la Región Metropolitana.

Una extensa red cubre la capital

Es fácil contribuir al reciclaje en Santiago y en varias regiones del país. Aunque muy pocas municipalidades han dispuesto la entrega de recipientes especiales a sus vecinos, la mayoría tiene convenios con instituciones de beneficencia que instalan contenedores y cajas receptoras en puntos estratégicos, como supermercados, iglesias, plazas públicas y algunos centros asistenciales, restaurantes y hoteles. Luego, una empresa de reciclaje específica para cada producto retira o recibe los volúmenes y aporta a la institución respectiva un monto en dinero convenido.

Fundación San José ( www.fundacionsanjose.cl/wfsj/como_colaborar_reciclaje.html): papeles y cartones, los entrega a Sorepa.
Coaniquem (www.coaniquem.cl/pageset/como_ayudar/vidrio-reciclar.php): vidrios, los entrega a Cristalerías Chile.
Codeff ( www.codeff.cl): vidrios, los entrega a Cristalerías Toro. Con los fondos financia sus dos centros de rehabilitación de fauna silvestre.
Un Techo para Chile: cajas de líquidos, los entrega a Tetrapak. Los contenedores están en www.tetrapak.cl/docs/medioambiente/direcciones_contenedores.pdf
María Ayuda: latas de bebidas (las recibe sólo de empresas, pero si es particular puede llevarlas al Punto Limpio de Vitacura).
La Fundación Alter Ego: también retiraba latas, pero debió desistir porque carecía del aparataje logístico necesario.
Cenfa: botellas plásticas de bebidas. La lista de puntos de recolección aparece en www.cenfa.cl/content/view/33/34
La página Yo reciclo ( www.yoreciclo.cl) trae un listado detallado de los lugares de recepción de las distintas campañas.
También hay datos en www.municipalidaddesantiago.cl/ambiente/amb_reciclar.php, www.conama.cl/rm/568/article-38372.html#h2_4.

Un "Punto limpio" bajo el puente

Vitacura estrenó bajo el puente Centenario, el 29 de noviembre de 2005, su "Punto limpio", dedicado a recibir productos para reciclar. El primer mes sólo llegaron dos personas. Al año siguiente ingresaron 6.300 y durante 2007 lo han hecho cerca de 15 mil, destaca su administrador, Juan Aranzáes. Casi un cuarto de los habitantes de la comuna. Una serie de recipientes no sólo perciben los materiales clásicos sino que también hay espacio para la basura electrónica, escombros hogareños, medicamentos vencidos y metales. Todo, en un ambiente aséptico, lo que alejó todas las aprensiones originales de los vecinos respecto de un centro de acopio.

La invitación a usar el Punto limpio tuvo especial acogida en Anne Durrieux, francesa que reside en Chile hace tres años. "En Francia esto lo hacemos todo el tiempo y yo quería hacerlo también. Afortunadamente acá encontré el lugar", cuenta mientras descarga varias bolsas de botellas plásticas en uno de los recipientes.

El material, tras acumularse en un volumen razonable (10 metros cúbicos en el caso de la basura electrónica) va a distintas recicladoras especializadas que hacen su aporte por lo recibido a Coaniquem, San José, Alter Ego, Cenfa, Un Techo para Chile, Miguel Kast, Cristo Vive y María Ayuda.

Es un servicio al vecino pero a nadie se le pregunta de qué comuna viene, está abierto a toda la ciudad. Salvo, claro, que se trate de contratistas que traen su carga de grandes construcciones, dice Aranzáes.

Los resultados son buenos, tanto como para que la municipalidad planee un segundo "Punto", esta vez bajo el puente de Tabancura con Vitacura. La meta inicial es reducir 5% de la basura comunal por esta vía y a más largo plazo aspirar a 20%.

El municipio también tiene un sistema de reciclaje puerta a puerta, pero sólo disponible en la ribera norte del Mapocho.

Quiénes pueden hacerlo

En Santiago, las empresas con capacidad de reciclar el vidrio son Cristalerías Chile y Cristalerías Toro. La tecnología para procesar papeles y cartones la poseen principalmente la Sociedad Recuperadora de Papeles ( www.sorepa.cl) y Recupac ( www.recupac.cl). Para compost, una alternativa es Reciclajes Industriales ( www.armony.cl). En basura electrónica, latas de bebidas y otros productos está Recycla ( www.recycla.cl).

La municipalidad de Ñuñoa cuenta con un centro de acopio en calle San Eugenio, que selecciona y deriva el material recolectado en la comuna a las distintas recicladoras. Hasta 2005 funcionó el centro de acopio de La Reina, administrado por Ecobas.

En el caso del plástico, la más conocida es Recipet ( www.recipet.cl), mientras que para las latas de aluminio están Comec ( www.comec.cl), Eco Group, Latasa y Copasur. Para metales a gran escala está Gerdau Aza ( www.gerdauaza.cl), y las cajas de cartón para líquidos las recicla Tetra Pak ( www.tetrapak.cl).

Otra alternativa son los recolectores independientes (cartoneros), quienes surten a intermediarios o a las mismas empresas. Luisa Saravia, cartonera de Ñuñoa, se queja de que por un kilo de papel le pagan $20, lo que ya casi no hace rentable el negocio. Pagan mejor las latas de aluminio: $70 el kilo.

En el caso de la basura electrónica, el mayor receptor es Recycla (www.recy

cla.cl), mientras que los componentes peligrosos como las pilas o baterías son procesados por Hidronor ( www.hidronor.cl), que hace tratamientos de inertización y dispone de los residuos más complejos en recintos especiales.

El desafío de permanecer

Una estrategia de reciclaje puede fracasar, en especial si los privados asociados no están conformes con los resultados. Los volúmenes pueden no ser suficientes para hacer el negocio rentable. Ocurrió en La Reina, que desde 1992 impulsó una campaña asociada con la empresa Ecobas que, asociada con cartoneros, retiraba cartones y vidrios desde los hogares y los llevaba a un centro de acopio en el sector del parque industrial. Hacia 1999, el volumen de material disminuyó, producto de la crisis asiática. Los cartoneros tampoco son constantes, a muchos los reemplazan contenedores en puntos específicos y luego un camión.

"El camión de Ecobas pasaba todos los martes. Nos entregaban un saco de reciclaje para dejar las cosas. Primero pasaban cada 15 días, después, una vez al mes e incluso más distanciados, porque tenían problemas mecánicos", cuenta Pilar Ortiz del sector Javiera Carrera Sur.

Pronto hubo consecuencias. "Uno se quedaba con la basura acumulada y al final la dejaba en el camión tradicional. Finalmente, no vinieron más (Ecobas cerró en 2005). Ahora sólo hay contenedores y la gente tira de todo. Yo sigo trayendo mis botellas acá", cuenta Mercedes Torres, mientras deja su donación en un contenedor en Aguas Claras con Príncipe de Gales.

"Ahora pasa un caballero todos los viernes con un triciclo y anda con su carné municipal. Algunos vecinos le juntamos (botellas)", confirma Ortiz.

Andrés Astorga, ex gerente de Ecobas, se defiende. "Nosotros hacíamos el gasto de recolección". Además, tenían gastos operativos y los volúmenes no eran suficientes para hacer el proyecto rentable.

La difícil experiencia de La Reina no ha impedido que Ñuñoa impulse un sistema parecido. Y le ha ido mejor, aseguran. Cuentan con una planta en calle San Eugenio que recibe el material recolectado. En el área de Eduardo Donoso con Suárez Mujica, por ejemplo, varios vecinos colaboran, tal como Talia Lazo, quien puntualmente entrega en una bolsa su papel cartón y plásticos al camión que pasa los jueves. "Esto es muy bueno para el medio ambiente", asegura.

La apuesta ganada de La Pintana

La Pintana da cátedra de reciclaje de desechos vegetales. Manuel Valencia, director de Gestión Ambiental del municipio, denomina el proyecto como "una estrategia comunal para el cambio global". Eligieron este tipo de residuos porque "es la fracción más relevante, la húmeda, la que tiene importancia sanitaria porque ensucia al resto", explica.

Partieron con el compostaje de basura y siguieron con la lombricultura. Los desechos se convierten en hábitat de bacterias, gusanos y lombrices que devoran más basura o se usan como fertilizantes.

Hoy, 26 toneladas diarias de basura ya no llegan al relleno sanitario. A $8.500 por tonelada, la comuna ahorra mensualmente $6 millones.

Su meta es desviar todos sus residuos vegetales, unas 84 toneladas diarias: el 56% de todos los residuos comunales.

El objetivo tiene limitaciones presupuestarias. Hoy 16.500 viviendas (un tercio) de las 45 mil que existen en la comuna separan los desechos vegetales en su hogar. Han recibido un tacho especial que retira a diario un camión que alerta su llegada al ritmo de un reggaetón interpretado por una artista local.

"La gente está cooperando. Sin ella no podríamos hacer nada", cuenta Aurora Castro, encargada de compostaje y lombricultura. Llegó a trabajar hacia 1999 en el proyecto. Para que aprendiera más sobre compostaje la mandaron a unos cursos en la universidad. "Entonces vi a unos niños que estaban trabajando con lombrices, a las que les daban vegetales. Pensé: ¿por qué no hacer esto acá? El año pasado lo hicimos y fue todo un éxito".

Ya hay más de 50 líneas de producción de gusanos, y poseen terreno para multiplicarlas hasta cinco veces. En este escenario, la meta de las 84 toneladas diarias no parece tan lejana.

Con la tierra de hoja conseguida con el compostaje la comuna se ha enverdecido. De ser una de las más áridas, hoy está entre las cuatro con más cobertura vegetal.

El modelo es de exportación.

Ya se han interesado en seguir sus pasos en San Felipe y El Quisco. Además, siete municipios capitalinos (Conchalí, San Joaquín, San Miguel, Lo Espejo, La Granja y El Bosque) se sumarán en un proyecto asociativo bajo la misma estrategia.

El reciclaje está enraizado en la comunidad pintanina. Las campanas de las instituciones que reciben productos para reciclar están por toda la comuna, mientras que en el Liceo A-523 el reciclaje es parte del programa escolar. "Aquí realmente hay conciencia ecológica", destaca Cindy Torres, de octavo año básico.

Radiografía Ecológica

La chatarra electrónica esconde un buen negocio

Un televisor viejo, de esos con tubos y perillas, guarda un verdadero tesoro tras la carcaza. La mayoría de sus materiales —vidrio y metales— son reciclables y propensos a ser usados en nuevos productos y componentes.

El reciclaje de chatarra electrónica es una naciente industria, que sólo en Estados Unidos reporta ingresos por más de US$ 700 millones cada año.

Pero, los productos electrónicos descartados —como los celulares y PC— también esconden peligros: metales pesados y sustancias dañinas para la salud. Ahí radica la importancia de su recolección, dice Recycla, empresa chilena especializada en esta clase de desechos.

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