De América para el fin del mundo

Más de 200.000 variedades de semillas de todo el mundo van camino a la "bóveda del fin del mundo" en Svalbard, Noruega, donde serán almacenadas por miles de años. BBC Mundo, 28 de enero de 2008.


La Bóveda Global de Semillas fue diseñada para guardar, en caso de una catástrofe, una enorme colección de todas las variedades de semillas conocidas por el hombre.

Y desde México fue enviada una vasta colección muestras de cultivos del continente americano que mantiene en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT) en ese país.

"El interés principal es tener un salvaguarda de los recursos fitogenéticos de los principales cultivos que alimentan al mundo" dijo a BBC Ciencia el doctor Rodomiro Ortiz, director de Movilización de Recursos del CIMMYT.

"Se trata de tener siempre la oportunidad de utilizar estas semillas en caso de que, por actividad humana o desastres naturales, estuvieran en peligro los cultivos que existen hoy en día", agrega.

Germoplasma

Actualmente los cultivos conocidos se almacenan en los 1.400 bancos de germoplasma que existen en el mundo.

El objetivo de estas colecciones es ayudar a restaurar los sistemas agrícolas después de conflictos o desastres naturales.

Por ejemplo, después del tsunami que devastó el sureste de Asia en 2004, se utilizaron las colecciones de germoplasma de arroz del Instituto Internacional de Investigación del Arroz en Filipinas.

Con éstas se ayudó a los agricultores a sembrar variedades adecuadas para cultivo en tierras que habían quedado inundadas con agua salada.

De la misma forma, el Centro Internacional de Agricultura Tropical en Colombia ofreció variedades de frijol a los agricultores de Honduras y Nicaragua después del huracán Mitch en 1998.

Se espera que, eventualmente, la "bóveda del fin del mundo" contenga unos tres millones de muestras de semillas procedentes de todos los bancos de germoplasma del mundo.

La bóveda está ubicada en una de las remotas islas Svalbard al norte de Noruega, a unos 1.000 kilómetros del Polo Norte.

Según los expertos, el proyecto no intenta mantener un museo de semillas, sino será un depósito de recursos vitales en caso de que los sistemas agrícolas del mundo se vean amenazados.

"América Latina y el Caribe han sido quizás una de las regiones que ha proporcionado la mayoría de cultivos alimenticios para el mundo", afirma el doctor Ortiz.

"En el caso de México está el maíz, también tenemos la papa de Perú y otros cultivos que inclusive van más allá de la alimentación diaria, como el cacao y el algodón".

Colecciones

El CIMMYT, ubicado cerca de la Ciudad de México, contiene 150.000 muestras únicas de trigo y sus variedades relacionadas provenientes de más de 100 países.

Ésta, afirma el doctor Ortiz, es la colección más grande en el mundo de un solo cultivo.

Y las muestras de maíz del CIMMYT representan casi 90% de la diversidad que existe de este cultivo en América, donde se originó.

"Por eso es muy importante que esta diversidad sea preservada" afirma Rodomiro Ortiz.

Además del CIMMYT también colaboran en el proyecto otros centros internacionales que operan en América Latina como el Centro Internacional de Agricultura Tropical en Colombia y el Centro Internacional de la Papa en Perú.

Éstos han enviado a Svalbard muestras de frijol, arroz, pastos y forrajeras, papa y camote o boniato y las semillas que se pueden cosechar de la yuca.

La montaña ártica

Todas estas semillas quedarán almacenadas dentro de una montaña ártica, rodeadas por muros de un metro de ancho, reforzados de concreto y puertas blindadas.

"Hemos colocado las semillas en bolsas especiales de aluminio" explica el doctor Ortiz.

"Esto permitirá mantener una baja humedad cuando sean almacenadas en cajas de plástico dentro del depósito ubicado bajo el permafrost del círculo polar ártico".

"Y allí van a estar almacenadas a -18º centígrados que es la temperatura adecuada para poder preservar estas semillas por cientos o miles de años", agrega.

Según los expertos el objetivo es asegurar que las muestras de semillas estén disponibles cuando la humanidad necesite reforzar la seguridad alimentaria del mundo.

Más de 100 países han apoyado el proyecto que salvaguardará la diversidad de cosechas del planeta.

La Bóveda Global de Svalbard que fue construida por el gobierno noruego será inaugurada el próximo 26 de febrero.

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