EE.UU. reactiva la explotación petrolífera en el Ártico

El Servicio de Gestión Mineral de Estados Unidos, una agencia del Departamento de Interior, ha anunciado que a partir del próximo 6 de febrero ofertará concesiones de explotación de petróleo y gas en el mar de Chukchi, que separa Alaska de Siberia. Alaska es el estado con mayor superficie costera de Estados Unidos, con unos 11.000 kilómetros de longitud y donde se concentran muchas de las principales explotaciones petrolíferas en funcionamiento o previstas del Ártico. Ambientum.com, 04 de enero de 2008.


Se calcula que los sectores norteamericanos del mar de Chukchi encierran una cantidad de petróleo equivalente a 15.000 millones de barriles y más de 2 billones de metros cúbicos de gas natural. Sin embargo, desde el año 1991 las autoridades no habían ofrecido concesiones de explotación.

Refugio de Vida Silvestre

La Administración Bush lleva tiempo avisando de que tenía previsto abrir a la explotación nuevas zonas del Ártico en el estado de Alaska. Se trata de dar en concesión enormes extensiones de terrenos para su explotación mineral y permitir las actividades petrolíferas, aunque la Administración Bush aún no ha logrado sacar adelante su propuesta de permitir la explotación en el llamado Refugio Nacional de Vida Silvestre, cuya riqueza le hace comparable al Serengeti en África.

El estado de Alaska tiene jurisdicción sobre las primeras tres millas marinas desde el litoral, mientras que el Servicio de Gestión Mineral tiene jurisdicción sobre el resto de la plataforma continental. Ante las críticas de las organizaciones conservacionistas, el Servicio de Gestión Mineral ha asegurado que no se permitirá la explotación a menos de 80 kilómetros de la costa.

Amenaza al oso polar

No obstante, los ecologistas insisten en que cualquier tipo de explotación provocará un gran impacto en la vida marina, y sobre todo en las poblaciones de oso polar. Y es que una de las dos que habitan en Estados Unidos se encuentran precisamente en el mar de Chukchi. Por este motivo, nadie pasa por alto que el anuncio se haya realizado precisamente días antes de que el Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos decida si incluye o no al oso polar en la lista de especies amenazadas.

Estados Unidos importa alrededor del 60 por ciento del petróleo que consume, y los partidarios de la medida insisten en que ayudará a reducir la dependencia del crudo extranjero y, de paso, creará más empleos en casa. Y no está solo en esta carrera por los recursos energéticos. Todos los países del Ártico tienen en mayor o menor medida proyectos de explotación en la frontera norte del globo. Noruega inauguró en agosto pasado la primera explotación de gas fuera de Alaska.

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