Energía desde las olas

Proyecto escocés promete convertirse en una nueva esperanza energética. La Nación, 30 de enero de 2008.


La idea no es nueva, pero es el mejor intento. Los escoceses instalaron en pleno mar dos plataformas para capturar energía de las corrientes marinas y olas. El Gobierno local aspira a generar el 10% de su energía a través de este mecanismo
 
El Fall of Warness es un estrecho situado entre Eday, una de las 67 islas de las Orcades (archipiélago situado en la cima de Escocia), y un islote colonizado por focas. El lugar acoge un extraño monstruo marino: dos pilares plantados justo en el medio de las aguas, golpeados sin descanso por la corriente y coronados por una plataforma amarilla de la que, como un ojo de cíclope, se encuentra suspendida una masiva turbina.

El OpenHydro -como se llama el dispositivo y la empresa irlandesa que lo concibió- es uno de los prototipos de transformación de la energía marina en electricidad que se enfrentan a las duras condiciones de las islas Orcades. A pesar de su posición geográfica y con sólo 20 mil habitantes, éstas poseen una gran ambición: convertirse en un "centro de excelencia mundial para las energías renovables", según Gareth Davies, que preside un foro que agrupa a los actores locales interesados en el proyecto.

Alex Salmond, el Primer Ministro regional escocés, no dudó en calificar al estrecho como la "Arabia Saudita de la energía de las mareas". El sitio albergaría un cuarto del potencial de toda Europa en ese sector.

Energía marina

Escocia se ha estado interesando en la energía marina hace ya algunos años. El Gobierno había pedido, en 2003, un informe que concluía que el 10% de la electricidad escocesa podría, dentro de un plazo determinado, ser producida por las olas y las corrientes. Hablaba de una potencia de 1.300 megavatios, equivalente a la de algunos reactores nucleares.

Nada de ello de momento: "Nos encontramos probablemente ahí donde la energía eólica se encontraba hace veinte años", estima Neil Kermode, director del Centro Europeo para la Energía Marina (EMEC).

Coloca dos sitios equipados con sistemas de medidas a disposición de las empresas deseosas de probar sus prototipos: el Fall of Warness para la energía de las corrientes, y Billia Croo, en la costa oeste de la isla, para las olas. En cada uno de esos sitios, varios cables están sumergidos. En los próximos dos años, nueve prototipos deben venir a conectarse a ellos para ser probados en condiciones reales. No todos sobrevivirán a dicha prueba.

"Hasta donde yo sé, existen en la actualidad en el mundo unos 50 proyectos prototipos que usan la energía de las olas, y cerca de 25 en el caso de la energía de las corrientes", dice Neil Kermode. Una opinión generalmente aceptada es que serán necesarios unos cinco años más para que el sector madure y que un modelo tecnológico y económico se dibuje.

Sin embargo, el Pelamis, una "serpiente de mar" compuesta por tubos articulados accionados por el movimiento de las olas, tomó cierta ventaja respecto de sus competidores: Portugal, otro país ubicado en la punta de la energía marina, hizo un pedido de tres de ellas que pronto debieran ser explotadas. El Pelamis ha sido probado en Stromness. Es nuevamente ahí, en aquel modesto puerto antaño especializado en la pesca del arenque, que desembarcan investigadores, ingenieros e inversionistas atraídos por la emergencia de energía del futuro.

Total tomó así una participación en Scotrenewables, una empresa loca que desarrolla un proyecto hidroeólico accionado por las corrientes. El grupo francés apoya también el Centro Internacional de Tecnología Insular (ICIT), dependiente de la Universidad Escocesa de Heriot-Watt. Los investigadores trabajan ahí en la interacción entre olas y corrientes, pero también sobre el impacto ambiental que tendrá la extracción de la energía marina: aminoramiento de la velocidad de las corrientes, cohabitación con las especies animales, efectos en los fondos marinos… No hay, en definitiva, energía perfecta.

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