Los beneficios de la ley del Bosque Nativo

La recuperación del bosque, el resurgimiento de ecosistemas, más ingresos para los pequeños agricultores, mejor imagen país y aporte al desarrollo de energías alternativas son algunos de los impactos esperados de la legislación. Revista del Campo de El Mercurio, 14 de enero de 2008.


La ley del bosque nativo, que será promulgada en los próximos días, tiene de fiesta a todos en el sector. No sólo porque terminó un proceso que tomó 15 años, sino también por el impacto que tendrá en los más diversos ámbitos del país. Si bien la norma influirá positivamente en las áreas ecológica, comercial, energética, social y, por supuesto, en la imagen país, todos coinciden en que el mayor impacto recaerá en el mejoramiento sustantivo del estado de conservación y manejo del bosque nativo.

Se reconoció la importancia que este recurso tiene para el país y se consensuó la necesidad de protegerlo a través de darle valor, validando el manejo forestal para alcanzar este objetivo, indica Rodolfo Tirado, presidente del departamento de Bosque Nativo de Corma.

En Chile existen 13,5 millones de hectáreas de bosque nativo. De ellas, hay cerca de 3,5 millones potencialmente recuperables mediante manejo. Se trata de los denominados renovales; es decir, sectores donde la fuerte intervención en el pasado dejó sólo bosque de muy malas condiciones, pero que con un adecuado plan de manejo se les puede devolver su calidad y sumarles un gran potencial de desarrollo.

Según Aldo Cerda, gerente forestal de Fundación Chile, si todo el bosque nativo potencialmente manejable pudiera entrar en producción, se podría duplicar el tamaño actual de la industria forestal.Estamos ante una visión moderna que apunta a que la mejor manera de conservarlo es otorgándole un valor comercial, sostiene.

Para la Conaf, en el plano de la conservación, se estima que gracias a la ley se recuperará una superficie de 600.000 hectáreas de bosque nativo, con fines productivos. La actividad maderera también estaría en condiciones de hacer su aporte al desarrollo económico y social, con una producción estimativa del orden de los 2,5 millones de metros cúbicos.

Habrá más trabajo

Aunque no existen cifras claras, más de 1,6 millón de hectáreas de estos bosques están en manos de pequeños propietarios que cultivan la tierra para su subsistencia. La urgencia económica hace que muchos prefieran quemar los árboles para poder utilizar la tierra de otra forma. La belleza del paisaje y el valor ecológico no les da de comer.

Los incentivos de la ley vienen a eliminar la asimetría entre lo comercial y el valor social y ecológico del bosque autóctono, que además privilegia a los pequeños productores con montos 15% mayores. Esto viene a corregir los errores del Decreto Ley 701, de reforestación, que en la práctica favoreció sólo a los grandes empresarios.

Mediante incentivos, los principales beneficiados serán los propietarios que empezarán a recibir bonificaciones por la conservación de estos ecosistemas, así como por su manejo para la producción de madera y productos forestales no madereros, como por ejemplo miel, colihues, follajes para uso ornamental o productos medicinales.

Y desde el punto de vista forestal, también se abren nuevos nichos. Existe en el mercado internacional una demanda insatisfecha por maderas duras de alta calidad, certificadas en manejos sustentables, dice Víctor Venegas, del Ministerio de Agricultura.

Pero la ley también impactará en el área laboral. Actualmente, el sector forestal da trabajo a cerca de 130.000 personas directamente, y de manera indirecta, a 300.000. La era post ley, en una proyección a otros 15 años, habla de 5.000 empleos directos y 33.000 indirectos más, lo que beneficiará principalmente a los habitantes de las comunas rurales.

En el aspecto ecológico, se pronostica incrementar la preservación de unas 500.000 hectáreas de bosque nativo y formaciones xerofíticas, como una manera de mantener ecosistemas importantes para la existencia de especies de flora y fauna.

Además, todos nos beneficiaremos como sociedad a través de la mantención o aumento de los servicios ecosistémicos de los bosques nativos, tales como la producción de agua y la conservación de la biodiversidad, dice Antonio Lara, decano de la Facultad de Ciencias Forestales de la U. Austral.

En este sentido, el nuevo cuerpo legal mantiene las normas de protección ambiental vigentes alrededor de los cursos de agua y pendientes elevadas, incorpora nuevas protecciones a los humedales y glaciares y establece la revisión periódica de estas reglamentaciones.

Beneficios según regiones

El impacto de la ley se hará sentir en forma más diferenciada en las distintas regiones, indica Venegas, quien participó en el inicio de las discusiones. Así, por ejemplo, en la zona centro–sur (desde la VII Región al norte), por ahora, se notará menos, puesto que se trata más que nada de bosque esclerófilo (espinos, peumos y quillayes), respecto del cual aún hay materias pendientes y que serán tratadas en proyectos posteriores. En estas zonas, lo más importante será la protección y conservación de este tipo de bosques, el que ha sido intervenido principalmente para producción de tipos agrícola o urbano.

De la VIII al sur es donde la revalorización adquirirá fuerza, ya que la recuperación del bosque permitirá hacer un uso maderero específico según las características de cada zona.

Impactos alternativos

Un área de impacto no menor es el sector energético, dado el escenario deficitario que exhibe Chile. En este sentido, se prevé la producción de 1.750 MW si se realizan las inversiones necesarias destinadas a aprovechar la biomasa, desechos forestales de este bosque como insumo para la generación de energía.

Para esto último hay dos opciones: la quema de madera de desecho o raleo para generar vapor y energía, y el biodiésel, que resulta de la transformación de la madera en diésel o combustible líquido, tecnología eficiente desde todo punto de vista, ya que emite poco carbono, no lo incrementa y utiliza muy poca fuerza para producir cada unidad de energía.

Aarón Cavieres, asesor de la subsecretaría de Agricultura en materia forestal, destaca que en este ámbito la ley genera un círculo virtuoso, ya que producto de la revitalización del mercado del bosque nativo se generan desechos que servirán de insumos a menor costo para este tipo de plantas generadoras de energía.

Desde el punto de vista académico, la ley abre posibilidades por la creación de un Fondo de Investigación, que aportará recursos adicionales. El Ministerio de Agricultura deberá establecer la modalidad para la operación de este financiamiento.

Antonio Lara sostiene que esto permitirá contar con nuevos recursos para mejorar la información e investigación que ya se realiza sobre ecología y manejo de estos bosques. Con este tipo de antecedentes se podrá mejorar el catastro de la vegetación nativa, la evaluación de los servicios ecosistémicos y su valoración económica, y de cómo estos servicios, por ejemplo, la producción de agua, se ven afectados por las intervenciones humanas.

Pero no todo es tan bonito

Si bien se celebra que se cuenta con una ley, no significa que todos estén contentos con todo lo que ella trae.Uno de los aspectos que se mira con incertidumbre es el monto contemplado en la ley para el manejo: US$ 8 millones. Para algunos, demasiado bajo; para otros, al menos algo con lo cual comenzar. Es poco, pero es un monto para los primeros años, sostiene Luis Corrales, presidente de la Red de Propietarios de Bosque Nativo de la Araucanía.

También se ve como una barrera el que el acceso a los fondos para el manejo sea a través de concursos. Muchos pequeños propietarios no tienen la capacidad de hacer un plan de manejo, ni mucho menos de contratar profesionales para que se los hagan, explica Corrales.

Otro aspecto que le complica, y que va más allá de esta ley puntual, es el requisito que se impone de contar con certificados de dominio vigente para ser beneficiarios del cofinanciamiento. Muchos campesinos no tienen regulados sus títulos, por problemas de índole familiar y de recursos, lo que es muy difícil de solucionar en el corto plazo.

Entre los temas pendientes está el reglamento de la ley, que es el que dará los lineamientos para su aplicación. Estamos en el punto cero, esto no va a ser fácil de implementar, la gente tiene que capacitarse, recalca Flavia Liberona, coordinadora de la Red de Bosque Nativo, que agrupa a 30 ONG. Pero la ley contempla dos herramientas que permitirán su perfeccionamiento futuro: la conformación de un Consejo Consultivo, similar a la mesa forestal, es decir, integrado por los distintos actores involucrados, y la posibilidad de evaluar su funcionamiento cada tres años.

OPINIONES

María Cecilia Leiva, ex subsecretaria de Agricultura. Esta ley tiene un gran valor económico, ambiental y social. Hay incentivos claros para preservar, regenerar y recuperar el bosque. uFlavia Liberona, coordinadora Red de Bosque Nativo.Sentimos una gran satisfacción, creemos que en un 80 o 90% el objetivo se cumplió.

Fernando Raga, vicepresidente de Corma, ve en esta legislación un valor sectorial y social importante a nivel de pequeños productores, que, por lo mismo, no generará mayor impacto en el sector productivo que él representa.

PROTAGONISMO DE LA CONAF

La que adquiere un nuevo peso con la normativa es la Corporación Nacional Forestal: será la Secretaría Técnica del Consejo Consultivo, actuará como ministro de fe, publicará los planes de manejo y otorgará asistencia técnica a los pequeños productores.Esta ley nos fortalece y estamos preparados para enfrentar los nuevos desafíos, señala la directora ejecutiva de la Conaf, Catalina Bau, quien sustenta sus dichos en los mayores recursos en el presupuesto de la institución, con un alza de 18,1%, de los cuales 800 millones serán destinados este año a mejorar las remuneraciones de los funcionarios.

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