Otra planta no, por favor

En Constitución, Celco tiene una de sus más importantes plantas de celulosa. Ahora, AES Gener quiere construir allí una central termoeléctrica, la más grande que se haya hecho en Chile. Pero sus habitantes no quieren otra megausina cerca, ni menos con el riesgo de contaminación de los proyectos a carbón. Aseguran que darán la batalla hasta que la central no se haga. La Nación, 06 de enero de 2008.


Cuando los habitantes de Constitución se enteraron de la construcción de una central termoeléctrica al sur del balneario, varios recordaron la enorme planta que la empresa forestal Celco tiene en la comuna. Se acordaron de los desagradables olores que el tiempo les ayudó a soportar, producto de las 355 mil toneladas métricas de celulosa que produce anualmente la planta del grupo Angelini.

Aunque llevan años resignados a la contaminación, esta vez no están dispuestos a que nuevamente les metan un gol y perjudiquen aún más su calidad de vida. Al igual que los habitantes de la vecina provincia de Cauquenes, en la VII Región. Les basta con la mole productora de celulosa que ya tienen enfrente.

Por eso están decididos a dar la batalla en contra de la planta a carbón que la empresa AES Gener proyecta construir frente a las playas de Punta Pacoco, entre las localidades de Pellines y Loanco, en el límite sur de la comuna de Constitución. Sobre todo considerando que el carbón es el más contaminante de los combustibles.

Grande entre las grandes

Según un catastro de la Comisión Nacional de Energía (CNE), una vez en funcionamiento, Los Robles como se llama el proyecto se convertirá en la más grande de las centrales carboneras del sistema energético chileno. Si los plazos se cumplen según el cronograma establecido, en 2012 la planta debiera tener una capacidad instalada de 750 MW, cifra que casi duplica a las centrales Tocopilla, de Electroandina, y a Mejillones, de Edelnor, las más grandes de las carboneras en operación.

Sus 1.300 millones de dólares de inversión también posicionan a Los Robles como uno de los proyectos más relevantes a nivel nacional, y el más importante que la empresa controlada por capitales estadounidenses tiene en Chile.

Actualmente, la iniciativa se encuentra en la Conama en el proceso de Estudio de Impacto Ambiental (EIA), y acaba de cerrarse la etapa para que los ciudadanos presenten sus observaciones al proyecto. Y tanto en Constitución como en Chanco las comunas que se verían más afectadas con la central aprovecharon la oportunidad para dejar claras sus aprensiones.

Desde que supieron de la existencia del proyecto, las dudas de los habitantes de la zona fueron múltiples. Y pese a que más tarde representantes de AES Gener realizaron reuniones con la comunidad para entregar más detalles de la iniciativa, las dudas no se disiparon. Por eso esperaron la presentación del EIA ante la Conama para tener explicaciones más claras, pero no las encontraron.

"Por el contrario, cuando revisamos en detalle el estudio, lo encontramos incompleto y poco serio", sostiene Fernando Salinas, ingeniero civil industrial, oriundo de la zona y una de las personas que lidera la oposición a Los Robles. "Del análisis del proyecto, vemos que hay una enorme cantidad de consideraciones que no se incluyen en el EIA. Lo que quiere la comunidad es estar informada y este estudio queda trunco en ese sentido, porque carece de información de cómo se realizará una serie de procesos para evitar la contaminación", agrega.

Insatisfechas con los detalles del proyecto, casi 600 personas naturales y jurídicas domiciliadas en Chanco decidieron presentar una lista de cientos de observaciones a Los Robles. En este proceso fueron asesoradas por el abogado de la Fiscalía del Medio Ambiente (Fima), José Ignacio Pinochet.

"Hicimos una campaña en Chanco y todas estas personas me mandataron para representarlas en el proceso. Según nuestras conclusiones, el estudio no puede seguir siendo tramitado porque contiene una cantidad enorme de vacíos. Por ejemplo, existe un riesgo para la salud de la población, pero no especifica qué poblaciones estarían en riesgo. Y considera como área de influencia del proyecto sólo las 148 hectáreas de terreno donde se instalará la planta. Por eso creemos que no cumple los requisitos de un EIA serio", explica Pinochet.

Mercurio y cenizas

Las dudas y los temores de los pobladores del Maule son varios. Francisco Díaz, buzo marceador de la caleta de Pelluhue, dice que, según la información que maneja, la contaminación de la planta llenará de mercurio los peces y mariscos. "Se van a envenenar de a poco y acá todos dependemos del mar. El pueblo entero funciona en torno al mar. Pero es poca la información que tenemos. Sabemos que en Constitución se han hecho reuniones, pero por acá no se ha acercado nadie", sostiene.

Ana María Cabello, docente y magíster en medio ambiente, es uno de los profesionales que está trabajando en la campaña. Confirma que efectivamente la fauna marina se verá afectada, pero específicamente porque la central aumentaría la temperatura del agua, provocando la migración de varias especies. Cabello cuenta que la planta carbonera que Edelnor tiene en Mejillones, generó un impacto en una superficie de ocho kilómetros, "e incluso permitió que se asentara en forma natural un tortugario, especie de aguas cálidas. Eso demuestra cuánto cambió la temperatura del mar".

También les preocupa el gigantesco depósito de cenizas que contempla el proyecto, y que según AES Gener recibirá, al menos, 500 toneladas al día. No saben cómo los afectará este proceso, sobre todo por lo complejo que es manipular las cenizas y los fuertes vientos que se registran en el borde costero del Maule.

Sin embargo, el mayor de los temores está en los efectos que tendrá la combustión del carbón y sus emisiones, sobre todo las de dióxido de carbono, el temido CO2. Pese a que económicamente son más competitivos que otras fuentes de energía, el petróleo y el carbón siguen siendo las más contaminantes.

Marcelo Waddington, concejal de Chanco y uno de los más fieros opositores a Los Robles, está alarmado por los efectos de las emisiones de gases. "Se contaminaría todo el sueldo de Chanco. Acá, casi la mitad de la gente depende de la agricultura, sobre todo las frutillas de exportación, que necesitan certificaciones de producción limpia. Si se construye la central a carbón, todo eso quedará expuesto a contaminación", asegura.

Salinas agrega que, junto con la agricultura, también se verá afectado el turismo, la otra fuente de ingresos de la zona. Sostiene que el atractivo turístico de poblados como Chanco, Curanipe y Pulluhue se vendría al suelo.

APUESTA POR EL CARBÓN

AES Gener respondió a las preguntas de LND a través de un comunicado. En él, la empresa sostiene que la tecnología que utilizarán en la central Los Robles considera la instalación de equipamiento de última generación para el control de emisiones de gases, pero aclaran que todas las dudas de los habitantes de la zona las "responderemos a través del proceso de EIA y no por la prensa".

Según explica la ex secretaria ejecutiva de la CNE Vivianne Blanlot, las actuales plantas termoeléctricas son distintas a las centrales súper contaminantes que se construían antes de los años noventa. "Efectivamente, las de última generación utilizan una tecnología nueva mucho más limpia. Sin embargo, el carbón y las centrales diésel son las más contaminantes desde el punto de vista ambiental. De hecho, las centrales a carbón tienen las emisiones más dañinas para el efecto invernadero y el calentamiento global", precisa la economista y consultora energética.

Pese a que los habitantes afectados recién se están organizando, la campaña ya está moviendo a la población y cuenta con el respaldo de ONG expertas, como Fima y Greenpeace. Y el plan es seguir reclutando adherentes, sobre todo dando a conocer el proyecto a la gente, ya que, según coinciden Salinas y Pinochet, los detalles que está entregando AES Gener "son insuficientes".

Por ahora, el financiamiento es casi nulo. No cuentan con los millones que manejan grandes campañas, como "Patagonia sin represas" pero entusiasmo y empuje no les faltan. "Vamos a luchar hasta lograr que la central no se haga. No queremos otra planta gigante en la zona. Acá en Chanco las dunas nos estaban atacando. Pero las combatimos. Los chanquinos le ganamos a las dunas y ahora también le ganaremos a Los Robles", concluye, entusiasta, el concejal Waddington. LND

Más polémica energética
 
Los Robles no es el único de los proyectos energéticos cuestionados. AES Gener tiene otra iniciativa polémica, esta vez en el Alto Maipo. Se trata de dos centrales que buscan aprovechar el caudal de cinco esteros de la alta montaña y el desnivel de la zona para generar electricidad. Sin embargo, los habitantes del Cajón del Maipo rechazan de plano la iniciativa, asegurando que los dejará sin agua y sin turismo. Más abajo, los pobladores de Peñalolén, liderados por su alcalde, Claudio Orrego, se organizaron para evitar la construcción de la planta de respaldo de Metrogas. Varias veces han logrado poner en jaque la iniciativa, pero aún no hay un desenlace.

Sin embargo el más controvertido de los proyectos es HidroAysén, inversión en conjunto entre Endesa y el grupo Matte. Las cinco megacentrales hidroeléctricas que proyectan construir en la Patagonia, con una capacidad instalada de 2.750 MW, han generado una inédita campaña en su contra, sobre todo por su magnitud y el nivel de adhesión. Ha sido llamada “la batalla ambiental más millonaria de la historia de Chile”, por el apoyo económico de magnates como Douglas Tompkins y Don Weeden y de las ONG estadounidenses International Rivers y NRDC, que tiene a Robert Kennedy como rostro visible.
 

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