Etanol brasileño se queda sin gasolina

Pese a la urgencia de reducir la contaminación climática, Brasil no consigue revertir la ola de dudas que frena el avance de un mercado internacional de combustibles vegetales. La Nación, 24 de marzo de 2008


La expansión de un mercado del etanol podría contribuir a mitigar el cambio climático "si se remueven las barreras comerciales en las economías desarrolladas", sostuvo el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, buscando atenuar la soledad con que Brasil defiende su combustible alternativo.

El mensaje de Zoellick fue transmitido por video al Foro de Legisladores del G8-5 sobre Cambio Climático, celebrado en Brasilia en febrero.

En la reunión se debatió un documento sobre combustibles vegetales -menos contaminantes que los fósiles- que incluía seis criterios de sustentabilidad y la necesidad de establecer un sistema de certificaciones para que el etanol y el biodiésel puedan ser recomendados para mitigar el cambio climático.

En las tres décadas que lleva usando alcohol carburante o etanol como sustituto de la gasolina o mezclado con ella, Brasil evitó la emisión de 600 millones de toneladas de gas carbónico, el principal factor del calentamiento del clima terrestre, según la ministra de Medio Ambiente, Marina Silva.

La reducción de carbono obtenida con la menor deforestación amazónica de los tres últimos años fue de 500 millones de toneladas, comparó.

Una defensa más detallada quedó en manos de Marcos Jank, presidente de la Unión de la Industria Cañera de Sao Paulo, que congrega a más de la mitad de la producción brasileña de etanol.

El etanol permite reducir en más de 60% los gases de efecto invernadero emitidos por la gasolina, aseguró Jank.

La caña de azúcar, con 500 años de historia en Brasil, provee desde hace 30 un etanol energéticamente eficiente y, en los últimos tiempos, también electricidad de la biomasa de sus desechos vegetales. Su producción cuesta hoy sólo 30% de lo que costaba al inicio del programa de sustitución de la gasolina, creado en 1975.

El avance en productividad fue espectacular, y con la nueva tecnología de hidrólisis, que permitirá aprovechar hojas y residuos que constituyen dos tercios de su biomasa, se podrá duplicar la producción actual de siete mil litros por hectárea, según Jank.

En el futuro, este cultivo alimenticio ya no se conocerá como "caña de azúcar", sino como "caña de electricidad y de etanol", vaticinó.

Imagen distorsionada

Pero las noticias "sensacionalistas" y opiniones ampliamente divulgadas han distorsionado lo que puede erigirse en una solución, si bien parcial, al cambio climático, lamentó.

La destilación de etanol a partir de maíz y remolacha en Estados Unidos y Europa -que a la vez imponen elevadas barreras a la importación de etanol- las preocupaciones ambientales y el escándalo de trabajadores cañeros sometidos a condiciones de esclavitud en Brasil generaron una ola de rechazo que bloquea la construcción de un mercado mundial de este combustible, que sería ampliamente dominado por el alcohol brasileño.

En opinión de Jank, abundan las "especulaciones" que ignoran datos concretos, como la eficiencia energética de la caña, muy superior a la del maíz y la remolacha.

La idea de que su expansión amenaza la Amazonia tampoco tiene sentido, ya que la caña no se adapta a la humedad amazónica y necesita un clima especial que hace del sureño estado de S o Paulo su principal productor, explicó.

La existencia de algunos ingenios y destilerías en la Amazonia no indica una tendencia, esa actividad no prosperará porque la productividad cañera es allí muy reducida en relación a otras zonas, corroboró Mark Lundell, coordinador de Ambiente del Banco Mundial en Brasil.

La previsión de que la caña quita tierras a la producción de alimentos o empuja a otras actividades agropecuarias, como la soja y la ganadería, a avanzar sobre las selvas amazónicas, tampoco es inevitable, según Jank.

Si la ganadería fuera productiva y menos extensiva, "liberaría 50 millones de hectáreas para la agricultura" en Brasil y "no necesitamos más que 15 millones de hectáreas para toda la producción y exportación" posible de etanol en este país, afirmó.

El Banco Mundial se ha convertido en el gran aliado brasileño en su campaña por el etanol de caña y por un mercado libre para los biocombustibles.

El alcohol ya abastece 30% del consumo de los automóviles en este país y apenas ocupa cuatro millones de hectáreas para su producción, cerca de 5% de las tierras usadas por la agricultura, señaló Pamela Cox, vicepresidenta del organismo financiero internacional para América Latina y el Caribe.

Sustituir petróleo

El mundo puede sustituir entre 15 y 20% del petróleo por etanol y biodiésel sin grandes cambios tecnológicos, según Sergio Gabrielli, presidente de Petrobras, empresa petrolera estatal que expandió su actividad a distintas fuentes de energía.

Pero el Foro de Legisladores del G8-5 comprobó el aislamiento de la propuesta de crear un mercado libre de biocombustibles, como el del petróleo.

Hasta hace pocos años, el etanol aparecía como "la gran solución", pero hoy se convirtió "en lo contrario", una alternativa que en nada contribuiría a la mitigación del cambio climático, observó Anders Wijkman, miembro sueco del Parlamento Europeo.

Parlamentarios reunidos en Brasilia, algunos de los cuales habían visitado experiencias brasileñas de producción de biocombustibles, se manifestaron bien impresionados por las ventajas ambientales, sociales y económicas que ofrece el etanol de caña, sobre todo para otros países en desarrollo, pero señalaron también sus dudas.

Por eso no se aprobó el documento inicial, objetado por varios países. La recomendación votada, más fría de lo que esperaba Brasil, reconoce el liderazgo brasileño y la necesidad de certificaciones para aceptar el etanol y el biodiésel. Será considerada por el G-8 en su próxima reunión del mes de julio.

 

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