Pascua Lama se desinfla: no todo lo que brilla es oro

Aún falta el acuerdo entre Chile y Argentina sobre el tema tributario, tampoco están los permisos sectoriales que la compañía tiene pendientes a ambos lados de la cordillera, y sus costos se han triplicado. El proyecto de Barrick partió como caballo inglés pero se ha convertido en un arma de especulación del negocio minero a nivel internacional, según los ecologistas. El Mostrador, 28 de marzo de 2008.


El tiempo es oro. Y en el caso del megaproyecto minero de Pascua Lama, de la canadiense Barrick Gold, el dicho popular se ajusta literalmente: luego de 8 años de presentar su primer estudio de impacto ambiental, que contemplaba una inversión de US $ 950 millones, la cifra ha aumentado 252%, tanto por las demoras, las presiones inflacionarias, así como por cambios al diseño.

Actualmente el monto se empina sobre los US $ 2.400 millones, y el panorama no es para nada alentador. La principal piedra de tope de la iniciativa se centra en la polémica decisión sobre el tema tributario, que aún no ha sido zanjado y que tiene para rato. Sobretodo porque se marcaría un precedente en futuros negocios mineros con Argentina. La posición chilena apunta a que se tribute en porcentaje al mineral que se extraiga: 80 por ciento en Chile versus 20 por ciento de Argentina. En cambio, desde el país vecino apuestan por un repartición 50-50.

La falta de acuerdo, hecha por tierra el deseo de la trasnacional de iniciar la producción de oro en 2010, ya que para lograrlo deberían haber empezado las obras en 2007. Sólo la construcción de la mina se demora en 3 años. De hecho, como explican en el diario De Cuyo, la declaración de impacto ambiental (DIA) trasandina obtenida en 2006 tiene una vigencia de dos años, y ésta vence en diciembre. Si de aquí a esa fecha no se han iniciado las obras, habría que iniciar el proceso otra vez.

Efecto dominó

Paralelamente existe demora para el proyecto ubicado en la Región de Atacama, en el límite entre Chile y Argentina, en al menos tres permisos sectoriales en el país trasandino. Estos tienen que ver con el lugar donde se depositarán todos los desechos asociados a la extracción del mineral, los derechos de agua y el abastecimiento eléctrico.

En Chile también hay permisos pendientes, especialmente en la Dirección General de Aguas (DGA), que entre otros puntos contempla la aprobación del plan de monitoreo a los glaciares Toro 1, Toro 2 y Esperanza que se le exigió a la compañía, y que está siendo revisado por la entidad dependiente del Ministerio de Obras Públicas (MOP).

En el caso del Servicio Nacional de Geología y Minería (Sernageomin), aún no tienen noticias por parte de Barrick sobre la ingeniería de detalle sobre seguridad minera, a pesar de que su visto bueno es clave. Sin él simplemente no pueden tocar la mina. En general, la aprobación de este permiso tarda entre 3 y 6 meses, y en casos excepcionales ha alcanzado incluso los 3 años.

El motivo de este atraso por parte de la compañía se debería a los permisos pendientes desde Argentina, lo que podría provocar cambios en el diseño. A la larga esto redundaría en más trabajo y tiempo perdidos, porque implicaría presentar un nuevo plan. En suma, un efecto dominó que cada vez entrampa más el inicio del polémico proyecto.

En tribunales

Otro “pendiente” que se relaciona con el proyecto, pero al que Barrick le ha bajado el perfil, es la demanda relativa al supuesto engaño en la compra por parte de la transnacional de concesiones mineras que rodean la mina de Pascua Lama y que afectan a un particular.

Los argumentos de la defensa del afectado, a cargo del abogado Hernán Montealegre, se centran que habría obtenido US $ 20 por unas 8.600 hectáreas, lo que no constituiría una venta en términos legales, por no tratarse de “un precio serio”, y en ese sentido la compraventa debería ser declarada nula.

“Un fallo favorable implica perder las enormes riquezas de estas concesiones mineras, que en la práctica podrían ser un segundo Pascua Lama”, explica Montealegre.

Pero además, también podría afectar el proyecto en sí, ya que tendría serios problemas de acceso a la zona, versión que ha sido desmentida por la empresa.

Luego de un largo periplo la causa se encuentra en el 14 Juzgado Civil de Santiago a la espera de que se dicte sentencia, aunque no hay señales de cuándo se materializará.

Como caballito inglés

La partida de caballito inglés de Pascua Lama ha ido perdiendo fuerza. Al menos así lo percibe Lucio Cuenca, director del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), “Barrick usa Pascua Lama como un arma de especulación en su negocio minero a nivel internacional, a pesar de que sus costos se han triplicado”.

Según el ambientalista, la iniciativa se ha ido “desinflando”, y de hecho “a diferencia de cuando se inició el proyecto, hoy le bajan el perfil”.

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