Pronóstico de un invierno normal a seco prolongaría la sequía durante 2008 y 2009

Fenómeno climático "La Niña" seguirá afectando al país. Los meteorólogos no pueden ser pitonisos certeros, pero calculan que este invierno la lluvia no alcanzará a asegurar agua ni electricidad. El Mercurio, 14 de marzo de 2008.


La situación: crítica. La sequía abraza dos tercios de nuestro país y no tiene fecha de término.

Los meteorólogos pronostican un invierno de normal a seco y que "La Niña" seguirá afectándonos, por lo menos, hasta junio.

Si no llueve lo suficiente para recuperar las cotas mínimas de embalses y ríos, el próximo verano seguiremos hablando de sequía. Y los científicos pueden calcular pero no predecir lo que ocurrirá con el clima.

Patricio Aceituno, meteorólogo de la Universidad de Chile, dice que no hay certezas sobre la evolución de "La Niña". La mayoría de las instituciones en el mundo que monitorean el fenómeno predicen que podría desaparecer recién en septiembre.

"Es probable que no tengamos superávit de lluvias y que este invierno sea de normal a seco", advierte.

Jorge Carrasco, de la Dirección Meteorológica de Chile, prefiere un pronóstico "más conservador". Los institutos emiten sus vaticinios mensualmente. El último corresponde a mediciones hechas en febrero, "cuando ‘La Niña’ estaba en el máximo de su intensidad". Todos los pronósticos anteriores decían que era probable que el fenómeno desapareciera en junio, no en septiembre. Él se queda con esa fecha.

Secreto de naturaleza

¿Por qué los científicos no se arriesgan con pronósticos tajantes? Simplemente no pueden.

Aunque registran el fenómeno desde mediados del siglo XIX, aún es comprendido parcialmente.

En medio del Océano Pacífico, a la altura de la línea del ecuador, una extensa zona de agua de unos 10 mil km de largo cambia de temperatura sin previo aviso.

Es una capa superficial, de varias decenas de metros de profundidad, cuya temperatura sube o baja en 1° o 2° C respecto del promedio.

Esa variación es casi imperceptible para nosotros cuando ocurre en la atmósfera (con 29° o 30° hace calor igual), pero en el océano desencadena efectos monumentales que afectan al mundo.

Si sube la temperatura del agua aparece "El Niño"; si baja, "La Niña".

Por ejemplo, en la costa entre Perú y Ecuador, con "El Niño", el agua calienta la atmósfera y causa nubosidad y lluvias.

Otro ejemplo: las aguas frías de "La Niña" bajan la temperatura de las nubes tropicales estacionadas en el borde de Indonesia. Los vientos que soplan de los trópicos hacia la línea del ecuador, los alisios, en el Hemisferio Sur se desvían hacia el este, adquieren fuerza. Empujan esa nubosidad a tierra y provocan inundaciones.

Las regiones fuera de los trópicos, como Chile Central, sufren los efectos indirectos del cambio de temperatura del agua en el Pacífico ecuatorial. La atmósfera se desordena.

"El Niño", a su vez, desplaza hacia el norte los frentes y llueve en el centro de Chile. "Es como mover el clima de Aisén a Santiago", dice Aceituno.

Faltan reservas

¿Por qué sube o baja la temperatura del mar ecuatorial? No se sabe. Sólo podemos medir el fenómeno para así hacer predicciones basados en la historia.

"Estamos en una situación grave, con una tendencia al déficit y lejos de la posibilidad real de comenzar a embalsar", dice Aceituno. "Estamos en un período que normalmente no llueve, sólo se acumula el 7% de las lluvias anuales", explica Carrasco.

Independientemente de cuándo desaparezca "La Niña", lo probable es que un período neutro la suceda. Si así ocurre, la incertidumbre es máxima: hay un tercio de probabilidades de que llueva copiosamente, otro tercio de que sea normal, y otro que sea seco, dice Carrasco.

Aceituno reitera que "es poco probable que "La Niña" se disipe rápido, porque aunque está en retirada, igual es intensa. Aún así, comenta un cambio de la condición "impensado y relativamente inédito". Habla de lo que está ocurriendo en la costa peruana: en sólo tres meses el agua subió de temperatura y pasó de "La Niña" a "El Niño". Casi no hay registros que ambos fenómenos convivan.

Glaciares que salvan

Si no llueve, aún albergamos una esperanza frente a la eventual escasez de agua potable: los glaciares.

Científicos estiman que hay unos tres mil glaciares en Chile, que cubren más de 20 mil km{+2}. Hasta el momento han inventariado, bautizado y medido más de 1.900. De ellos, más de 600 están en la cuenca del Maipo, abasteciendo ríos y llenando embalses. El glaciar Echaurren es sólo uno de los colosos de hielo que abastecen al embalse El Yeso; éste guarda agua segura para la Región Metropolitana hasta marzo de 2009.

El problema es que Chile no ha hecho lo suficiente para cuidar los glaciares. No existe una ley que regule su manejo. Incluidos en la legislación sobre humedales, si se necesitan no se pueden intervenir. En Noruega, por ejemplo, sacan agua dulce desde las profundidades de las masas de hielo.

El Ministerio de Obras Públicas recién creó una para su estudio. Estamos contra el tiempo: el 80% de nuestros glaciares están retrocediendo, y el 20% restante está estable o, en una mínima parte, avanzando.

Falta energía líquida

Durante febrero de este año, la participación hidroeléctrica en el Sistema Interconectado Central fue de 43%. Hace un año, era de 64%.

Para Electroconsultores -autores del "Informe mensual de operación eléctrica" de febrero-, la baja participación hídrica "representa una situación de escasez de este recurso, la que se mantendrá hasta el inicio de la temporada de lluvias". Es por esto que la generación térmica está tomando la delantera.

Ésta, en febrero de 2007, registró una participación de 36%, mientras este año su aporte se eleva a 57% de la producción energética total.

Ésta es una de las tantas razones por las cuales la cuenta de luz no deja de subir. Generar electricidad a partir de diésel, gas y carbón necesariamente eleva los costos.

Pero, además, contribuyen la menor disponibilidad de agua en los embalses y la restricción de los envíos de gas desde Argentina.

Casi 200 mil personas sin agua potable

Las zonas afectadas por el desabastecimiento de agua son sólo áreas rurales y van desde la Región de Atacama a la de Aisén, según la Dirección General de Aguas (DGA).

De los 1.500 sistemas de Agua Potable Rural (APR) construidos por el Estado, 166 ya fueron declarados "en escasez hídrica". Otros 52 están en trámite de obtener este decreto. Completado el proceso, serán 52 las comunas involucradas, lo que afectará directamente a cerca de 199 mil habitantes.

Las zonas urbanas no se han visto implicadas: los APR sólo proveen al sector rural.

Las ciudades reciben agua de empresas sanitarias que tienen la obligación por ley de hacer inversiones y asegurar el servicio. La Dirección General de Aguas enfatiza la responsabilidad de esas empresas de mantener abastecidas las áreas urbanas.

En Santiago, Aguas Andinas anunció que el suministro para la Región Metropolitana está asegurado hasta marzo de 2009.

La proyección la obtuvieron comparando el consumo anual del millón 600 mil hogares con la reserva de 185 mil millones de litros del embalse El Yeso.

En Internet

Lluvias y pronóstico oficial: www.meteochile.cl
Boletín climático U. de Chile: http://net.dgf.uchile.cl/clima

Escenario

El Gobierno reconoció que este año será de normal a normal a seco y que el déficit de agua se mantendría.

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