El temor alimentario remece al mundo

El sensible incremento en el valor de los cereales bases llevó a algunas grandes tiendas de EEUU a restringir su venta. Paralelamente, diversos gobiernos adoptan medidas para enfrentar una eventual crisis. Las causas son múltiples. La Nación, 25 de abril de 2008.


Algunos especialistas lo consideran una situación coyuntural. Otros lo definen como un fenómeno que podría convertir en un problema de seguridad y desequilibrio mundial.

Mientras, los más alarmistas lo sindican como un "tsunami silencioso". Sea como fuere, la subida acelerada de los precios de algunos alimentos básicos en la dieta humana está causando una creciente inquietud alrededor del planeta.

Esta preocupación mundial tuvo un efecto concreto en Estados Unidos, donde las dos principales cadenas de hipermercados comenzaron a racionalizar las ventas de arroz en sus establecimientos ante los temores a futuras restricciones en el suministro internacional del producto, lo que incidiría a su vez al alza en el precio de un alimento básico que se ha encarecido un 68% en lo que va de año.

Concretamente, las 593 tiendas de Sam’s Club (propiedad del gigante Wal Mart) limitaron la venta de arroz blanco a cuatro bolsas de nueve kilos por cliente. Costco, otra cadena de venta en grandes cantidades con 534 tiendas en todo el mundo, redujo la venta de bolsas de arroz a dos por cliente en algunas de sus tiendas en EEUU.

Se trata de una medida "insólita", según los medios de comunicación estadounidenses, que recuerdan que ni durante la Segunda Guerra Mundial se había restringido la venta de alimentos en el país. Además, la subida en los precios del arroz promete agravar la inflación del sector en EEUU, que es ya la más alta desde 1990 al elevarse a un ritmo anual del 5%.

Ayer, los precios del arroz en Tailandia, el principal exportador mundial, alcanzaron la friolera de 1.000 dólares (634 euros) por tonelada. Todo un récord, si se considera que por décadas el valor por tonelada del grano, que da de comer a 2.500 millones de personas en todo el mundo, osciló entre los 200 y 300 dólares.

Esta marca se registró en Tailandia tras las prohibiciones temporales de exportaciones impuestas por países exportadores como la India, Vietnam y Brasil.

El alto valor del arroz se ha convertido en el símbolo del sostenido aumento que en el último tiempo ha registrado en el precio de algunos cereales básicos. Así, en promedio, el valor del trigo se duplicó el último año, el de la soya subió un 75% y el del maíz experimentó un alza del 30%. En algunos países de América Latina estos alimentos básicos han registrado aumentos de hasta 100%.

Ante esto, algunos gobiernos latinoamericanos han comenzado a tomar medidas preventivas. Así Brasil anunció ayer que subastará, el 5 de mayo, 55.000 toneladas de arroz de sus reservas estratégicas para "regular el abastecimiento" interno, en tanto que Argentina tomó la previsión de importar 7 mil toneladas del cereal. Mientras, Ecuador, Perú y las naciones centroamericanas trabajan en una estrategia regional para enfrentar una posible crisis alimentaria.

En cuanto a las causas de este fenómeno, los expertos aseguran que éstas son variadas. Así, algunos analistas han atribuido el alza de los precios alimentarios -que hasta el momento alentó protestas en África y en Haití- al pánico tanto de los consumidores como de los gobiernos en lugar de a una severa escasez de abastecimiento.

Otros analistas estiman que la raíz del problema es la creciente demanda en los países en desarrollo, así como las pobres cosechas en algunas naciones productoras.

Para la directora del Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PAM), Josette Sheeran, advirtió que los aumentos de precio de los alimentos de base equivale a un "tsunami silencioso".

En tanto, la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) consideró que el incremento se debe a factores como el cambio climático, el alza del precio del petróleo, el boom de los biocombustibles (Ver recuadro), el aumento de la demanda y los ataques especulativos en los mercados globales. Según este organismo de la ONU, 37 países enfrentan crisis de alimentos, por lo que unas 100 millones de personas más padecerán de hambre por el alza de los precios de los víveres.

Falta Comida
 
Con la población mundial que sigue creciendo pese a la caída de las tasas de natalidad en algunos países, la mayor expectativa de vida, la disminución de los terrenos cultivables y la sequía, se conjugaron para que los alimentos de primera necesidad como la leche, el trigo y el arroz suban sus precios y en algunas partes del mundo derechamente escaseen.

En Chile, todavía no tenemos que enfrentar situaciones tan extremas como las que ya están viviendo países como Indonesia o el propio Estados Unidos que ya está restringiendo la compra de arroz en los supermercados. Más cerca de las fronteras nacionales, Brasil anunció que no exportará hasta no satisfacer su propia demanda interna.

Por el momento la autoridad nacional descartó la escasez de alimentos. Al menos por este año.
 
Naciones Unidas: precios de alimentos amenazan la seguridad global
 
Las alzas en los precios de los alimentos podrían generar perturbaciones y amenazar la estabilidad política, según advirtió el 8 de abril el máximo funcionario humanitario de Naciones Unidos, tras dos días de disturbios en Egipto por la duplicación de los precios de los alimentos básicos y protestas en otras partes del mundo.

Sir John Holmes subsecretario general para asuntos humanitarios y coordinador de ayudas de emergencia de Naciones Unidas, dijo ante una conferencia en Dubai que la escalada en los precios desatará protestas y motines en naciones vulnerables y que la escasez de alimentos y los crecientes precios de los combustibles reforzarán los dañinos efectos del calentamiento global.

Los precios han subido en promedio 40% globalmente desde mediados del año pasado. “Las implicaciones de seguridad (de la crisis alimentaria) tampoco deberían ser subestimadas, cuando ya se informa de disturbios por los alimentos a través del mundo”, dijo Holmes. “Las actuales tendencias en el precio de los alimentos probablemente aumentarán agudamente tanto la incidencia como la profundidad de la inseguridad alimentaria”. Agregó que el mayor desafío para el trabajo humanitario es el cambio climático, que ha doblado el número de desastres desde un promedio de 200 al año a 400 anuales en las últimas dos décadas.

Hasta la fecha ha habido disturbios en Egipto, Haití (donde murieron cuatro personas), Costa de Marfil, Camerún (40 personas muertas en febrero), Mauritania, Mozambique y Senegal; protestas en Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia.

El personal de Naciones Unidas en Jordania realizó hace diez días una huelga de un día exigiendo un aumento salarial tras un alza de 50% en los precios, mientras que países asiáticos como Camboya, China, Vietnam, India y Pakistán han disminuido las exportaciones de arroz para asegurar los suministros a sus propios residentes.

En Filipinas, funcionarios advirtieron que las personas que saqueen arroz enfrentarán cargos por sabotaje económico. Se está analizando una moratoria para la conversión de tierras agrícolas a viviendas o clubes de golf, mientras que los locales de comida rápida reciben presiones para ofrecer medias porciones de arroz. 
 
El factor biocombustible
 
Para algunos expertos, el alza súbita de los precios de materias primas alimentarias tiene una directa relación con el boom que en los últimos años ha alcanzado la producción de biocombustibles.

Se trata de un carburante que se elabora en base a biomasa que se obtiene a partir de alimentos como el maíz, la caña de azúcar, remolacha y de cereales como el trigo, la cebada y el arroz. Estados Unidos ha sido el principal promotor, con Brasil, de la política de los biocombustibles para hacer frente al alza de los precios del petróleo.

Al ser codiciados insumos para la generación de energía, la producción de estos alimentos crecientemente está siendo dirigida hacia ese objetivo, privando así a los mercados de cosechas para ofertar, estimula su precio.Asimismo, la producción de biocombustibles se hace en detrimento de los cultivos de plantas comestibles utilizando las reservas de agua, desviando tierras y capitales, lo que también origina un aumento de precios en otros productos alimenticios.

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