La Crisis del Salmón

Columna de opinión de Francisco Pinto, Coordinador Programa Recursos Naturales de Fundación Terram, publicada en El Insular, en la edición correspondiente del 04 al 07 de abril de 2008.


El tercer supermercado más grande de Estados Unidos, Safeway, anunció hace unos días que restringiría la venta de salmón chileno debido a la utilización excesiva de antibióticos en su producción. La decisión tomada por la cadena, habría sido adoptada luego de que The New York Times publicara un artículo en cual hace referencia a las deficientes prácticas sanitarias que exhibe el sector en nuestro país y los negativos impactos provocados por la Anemia Infecciosa del Salmón (virus ISA).

Como siempre, la industria salió a desmentir todas las acusaciones, solicitando la intervención urgente del gobierno, anunciando posibles acciones legales contra una de las fuentes que cita el artículo y acusando a las organizaciones ambientalistas de atacar a la industria y ser un potencial peligro para toda la industria exportadora, sin realizar mea culpa alguno.

La industria del salmón, en materia ambiental y también laboral, lo ha hecho derechamente mal, situación que ha venido siendo advertida por larga data desde organizaciones de la sociedad civil, académicos e incluso por la Organización de Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE), que en su informe sobre la evaluación del desempeño ambiental de Chile señaló expresamente que es fundamental que en los cultivos marinos se controle el uso excesivo de antibióticos.

La reciente decisión de la cadena de supermercados estadounidense es una alerta más de que la salmonicultura chilena está en estado de crisis ambiental, así como la expansión de la epidemia del virus ISA y el brote del piojo de mar (caligus), son también manifestaciones de una despreocupación por el medioambiente y fruto de deficientes prácticas sanitarias.

Urge que las autoridades ambientales tomen una posición más proactiva en materia de regulación, más aún considerando la actual expansión de la industria a la Región de Aysén, lo cual, bajo los actuales estándares de manejo puede ser nefasto. 

 

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