Polución atmosférica

Texto original de carta al director de Paola Vasconi, Coordinadora Programa Medio Ambiente de Fundación Terram, enviada al diario La Nación, cuyo texto modificado fue publicado el 11 de abril de 2008 por este medio.


El pasado 08 de abril, el Director de la CONAMA-RM publicó en este diario una columna de opinión titulada “Polución atmosférica: el debate de fondo”, haciendo alusión al debate mediático desatado ante el anuncio del “pobre y basado sólo en medidas parche” Plan para enfrentar el período invernal 2008, que se prevé bastante crítico desde el punto de vista atmosférico.

Si bien es cierto que la gran mayoría de los ciudadanos sólo visualizan el problema de la calidad del aire cuando comienza el otoño cada año, yo me pregunto si esto no será consecuencia de un plan de descontaminación centrado únicamente en el material particulado, que como sabemos aumenta su concentración durante el invierno, y de la falta de una seria campaña de información, educación y concientización sobre el real problema de la contaminación del aire en Santiago por parte de las autoridades ambientales y regionales.

Para las organizaciones ciudadanas que estudiamos el tema durante todo el año y participamos activamente en el “debate de fondo”, en el Comité Ampliado para la nueva actualización del Plan de Prevención y Descontaminación del Aire, sabemos que las medidas que actualmente esta proponiendo el Comité Técnico, por sí solas, no lograran limpiar el aire de la capital. Es por ello, que durante bastante tiempo hemos estado insistiendo en que si no hay una visión integral del problema, nunca se podrá dar una solución integral al mismo.

Con una población que alcanza los seis millones de habitantes, con un parque automotriz que supera el millón de vehículos, con creciente actividad económica y expansión territorial la solución al problema de la contaminación del aire de Santiago sólo se dará si se toman medidas estructurales tendientes a disminuir la carga a la que esta sometida la cuenca y se gestione de manera integral la ciudad. Para ello, Santiago requiere entre otras cosas, disminuir considerablemente su población y sus actuales niveles de actividad económica, así como reducir la creciente expansión horizontal de la ciudad y el consecuente distanciamiento entre los hogares y el trabajo. Sólo con medidas estructurales de este tipo lograremos disminuir la contaminación de la capital.

Las discusiones sobre la expansión urbana de la capital y el aumento indiscriminado del parque vehicular entre otras, no pueden escapar del actual proceso de reajuste del Plan, pues ellas son parte fundamental del problema. Aquí lo que se requiere ahora es la férrea decisión política para disminuir la contaminación del aire de la capital. De lo contrario año tras año los santiaguinos seguiremos padeciendo crisis ambientales con el consecuente deterioro de nuestra salud.

 

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