Ballenas se transforman en los huemules del mar

Emblemático cetáceo fue declarado monumento natural por Presidenta Bachelet. En el marco de la inauguración de la 60ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional, que se desarrolla en Santiago, el gobierno anunció una serie de medidas para proteger a 43 cetáceos de la comercialización en territorio nacional. La Nación, 24 de junio de 2008.


Una ex factoría en la caleta de Quintay, donde hasta 1967 se faenaban ballenas, fue el lugar escogido por el Gobierno para anunciar una serie de medidas para proteger de la caza a 43 especies de cetáceos que viven en aguas nacionales. Un gesto simbólico por parte de la Presidenta Michelle Bachelet, justo en momentos que se desarrolla en Chile la 60ª reunión de la Comisión Ballenera Internacional (CBI).

En concreto, la Mandataria firmó dos decretos mediante los cuales Chile extiende en forma indefinida la moratoria para la caza de estas especies y declara a las ballenas monumento natural, es decir, éstas reciben el mismo nivel de protección que el huemul.

"Por nuestras aguas circula cerca de la mitad de las especies conocidas a nivel mundial, somos un país privilegiado al poseer este patrimonio natural, lo que significa que tenemos una responsabilidad especial. Es por eso que hemos decidido declarar a las ballenas monumento natural y de esta manera colocar a esta especie en el estatus simbólico similar al huemul", señaló Bachelet.

A los dos decretos se suma un proyecto de ley que los ambientalistas ligados a las ONG Ecoceanos, Greenpeace y el Centro de Conservación Cetácea (CCC) esperan que se apruebe lo más rápido posible en el Congreso.

"Estamos optimistas de que este proyecto lo van a aprobar, porque así lo quiere el 99% de la ciudadanía. Los chilenos queremos darle un marco jurídico a la protección de los cetáceos que en definitiva garantice su conservación", dijo Bárbara Galetti del CCC.

En la iniciativa legal se declara las aguas chilenas como zona libre de caza de cetáceos; se establecen normas para el rescate y rehabilitación; y fija penas de cárcel para quienes vulneren la ley.

El proyecto permitirá también la creación de reglamentos para el avistamiento responsable de ballenas, así como para garantizar la conservación de los hábitat críticos de reproducción y alimentación.

Área pendiente

Sin embargo, para otros este marco jurídico no es suficiente. Entre los asistentes al evento se encontraban el biólogo marino Rodrigo Hucke y el veterinario Max Bello, ambos del Centro Ballena Azul e integrantes de la delegación chilena que participa de la reunión de la CBI, en el Hotel Sheraton en Santiago.

"Los santuarios son una señal muy fuerte hacia Japón, hacia los países balleneros. No obstante, creo que faltan avances en relación a las Áreas Marinas Costera Protegidas (AMCP) hay muchos temas pendientes en pesca industrial, de arrastre, salmonicultura, que están afectando los hábitat donde éstas se alimentan", sostuvo Bello.

Originalmente Chile llegaría a la convención con un AMCP para Chiloé y el Golfo de Corcovado, sin embargo, pescadores artesanales de la zona exigieron mayor participación e información para la creación de esta área.

La ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, señaló que sigue en pie la decisión de crear el área. "Seguimos trabajando en orden a crear nuestra cuarta AMCP. Hoy estamos revisando y reformulando el proceso de participación para avanzar en esta forma de gestión de nuestras áreas marinas", afirmó.

60ª REUNIÓN DE LA CBI
 
La ministra de Medio Ambiente, Ana Lya Uriarte, inauguró ayer la 60ª Asamblea Anual de la Comisión Ballenera Internacional, que este año se realiza por primera vez en Chile y donde se enfrentarán una vez más los países que están a favor de la conservación de la especie y quienes son partidarios de su cacería.

Uriarte dijo que “Hoy tenemos nuevos desafíos que enfrentar (en esta reunión): el cambio climático y su impacto en estas especies”, concluyó.

Al respecto, ayer la WWF reveló que hacia el año 2042, el hielo asociado a las ballenas podría disminuir en un 30% afectando de este modo su hábitat especialmente las migratorias como la ballena azul y la jorobada, que necesitarían viajar entre 200 y 500 kilómetros más al sur para acercarse a las zonas “frontales” que son áreas clave para alimentarse. “Muchas de las especies que más serían afectadas por el calentamiento global, como la ballena Antártica minke, son cazadas en gran número por Japón bajo su desregulado e injustificado programa de caza científica en océanos australes” señaló.

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