Más energía: ¿para quién y cómo?

Columna de opinión de Sebastián Ainzúa Auerbach, economista Fundación Terram, publicada en portal web Partidospoliticos.cl el 30 de mayo de 2008.


Se supone que hoy por hoy, pasamos por una fuerte estrechez energética y que por ello, es necesario avanzar en la búsqueda de nuevas fuentes de energía.  Sobre la base de dichas circunstancias es que aparecen como urgentes las iniciativas de agrocombustibles, energía nuclear  y las represas de Aysén.

Con este escenario construido, se espera que la ciudadanía acepte o tolere de mejor forma las iniciativas, se espera que ocurra algo similar a lo que ocurre en Finanzas Públicas, donde se asume que la sociedad es más tolerante a las alzas de impuestos, durante  periodos de excepción (léase, guerras, desastres naturales u otros).

Pero, si miramos con detalle las cifras de consumo de energía, se puede apreciar que son los sectores de industria, trasporte y minería los que más consumen este recurso  y los que generan mayores presiones para aumentar la oferta energética. En particular, nuestro país tiene una estructura de consumo donde la industria y minería consume más del 26% de la electricidad producida,
mientras que el consumo publico, comercial y residencial es de apenas un 18% respectivamente.

 Bajo ese contexto, las políticas de eficiencia energética destinadas al consumo residencial parecen como una medida que tendrá impactos muy marginales dentro del escenario global del uso de energéticos. Los ciudadanos debemos, por cierto,  reducir nuestra demanda energética, pero no somos los principales causantes de la estrechez, ni menos, los que nos veremos más afectados hoy.

Es necesario, antes de avanzar en políticas ineficientes, que se revise concretamente quienes están acaparando los usos de la energía y con que fin lo hacen. Porque, mucho de lo que se usa de energía es para concretar la exportación, lejos de quedar en el mercado local. Estamos exportando energía sobre la producción de bienes que van a mercados externos, por ejemplo, los mineros.

En el reciente discurso del 21 de mayo, la Presidenta Bachelet, planteo la necesidad de avanzar en la producción de energías menos contaminantes, como la hidroeléctrica. Efectivamente ésta es menos contaminante, pero genera tantos o más conflictos territoriales, como otros proyectos energéticos. Además, una cosa es la emisión de contaminantes directa del proceso de producción y otra son los efectos aledaños de, por ejemplo, la instalación de grandes tendidos eléctricos, la perdida del valor de los terrenos, la destrucción de la biodiversidad, entre otros

Es por esto, que las opciones de energía deben mirarse  con cuidado. No basta decir, necesitamos más energía para crecer, si aquellos que la consumen la exportan, ni tampoco pensar en características aisladas, respecto de las cualidades ambientales de las opciones, porque este tipo de proyectos tienen impactos globales y locales asociados, por lo tanto, es necesario mirarlos de manera muy amplia. Sobre todo, en lo referente a conflictos territoriales, ambientales y sociales. 

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