Patentes acuícolas: Mayor eficiencia y equidad

Columna de opinión de Francisco Pinto, Coordinador Programa de Recursos Naturales de Fundación Terram, publicada en El Insular el 13 de junio de 2008.;;


A propósito de la actual discusión sobre aumento en el cobro de patentes acuícolas, hace algunos días un matutino capitalino informó que la industria acuícola pagaba dos UTM mensuales por hectárea concesionada, es decir, cerca de 70 mil pesos mensuales. Si bien esta cantidad parece bastante exigua en comparación a los millonarios retornos que obtienen (de hecho la industria goza de un margen de utilidad sobre ventas del orden del 22%), lo cierto es que el monto que pagan es bastante más bajo, tan sólo 70 mil pesos anuales, es decir, poco más de 5.800 pesos mensuales, lo que significa que es prácticamente gratis.

A esto se suma que las concesiones acuícolas son otorgadas por tiempo indefinido y son sujetas a negocio jurídico. Tal normativa ha permitido que algunos especuladores, sin tener intensión alguna de ejercer la actividad, se apropien de amplios sectores del borde costero para luego venderlos en cifras millonarias. El valor al cual se transan las concesiones depende de sus características particulares; si un espacio cuenta con una profundidad adecuada, mejor calidad de agua, así como temperatura y corriente óptima, lógicamente favorecerá el mejor cultivo de salmónidos y en consecuencia posee un mayor valor económico.

El actual sistema es injusto e ineficiente. Injusto porque se cede la riqueza de un recurso nacional que le pertenece a todos, para dejarlo en manos de privados que se apropian de una renta económica que no les pertenece. E ineficiente porque cobrar el mismo y exiguo valor a cualquier espacio físico sin discriminar por la mejor calidad de éste, con lo que distorsiona el mercado, reduce artificialmente los costos para los productores y no revela la real valoración del recurso.

Una forma de hacer más eficiente y equitativa esta actividad sería introducir la aplicación de una patente diferenciada, que permita cobrar más a medida que la concesión presente mejores condiciones para el cultivo y de esta manera se genere un fondo que apoye otras actividades acuícolas, la pesca artesanal y/o la investigación.

Se puede hacer un paralelo con la situación de los espectadores en un estadio o en el teatro; si usted quiere tener una mejor visión y comodidad, debe pagar más. Difícilmente encontrará un espectáculo donde todos paguen lo mismo, sin importar la distancia, ubicación y accesibilidad. Lo mismo debiera aplicarse en la acuicultura para quienes quieren obtener mejores áreas de cultivo.

La discusión y aplicación de este tipo de instrumentos permitirían el desarrollo de una acuicultura más justa y eficiente, para que finalmente los beneficiados por el éxito comercial de esta actividad lo constituya toda la comunidad y no sólo unos grupos de privados.

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