Se hunde la propuesta para un santuario ballenero en el Atlántico Sur

La constitución de un santuario ballenero en el Atlántico Sur, una iniciativa promovida por un grupo de países conservacionistas latinoamericanos pero resistida por Japón, no prosperó en la Comisión Ballenera Internacional (CBI), reunida desde el lunes en Santiago. AFP, 26 de junio de 2008.


El denominado ‘Grupo de Buenos Aires’, que congrega a 13 países de América Latina, se abstuvo este jueves de someter a votación la propuesta para crear una gran área de conservación de las ballenas, desde el Ecuador hasta la Antártida, confirmó su portavoz y jefe de la delegación chilena, Cristián Maquieira.

"No vamos a pedir que se tome acción sobre nuestra propuesta", dijo el embajador al intervenir en el plenario de la CBI, que comenzó a sesionar el lunes en Santiago con la asistencia de delegados de 80 países.

La propuesta, que es resistida por Japón -que realiza un programa de caza científica de ballenas en la Antártida-, será expuesta pero no votada.

La decisión de no someterla a votación está sustentada en el afán de no generar confrontaciones al interior de las siempre tormentosas reuniones de la CBI, aunque está incluida en los puntos que un grupo de trabajo revisará a partir de septiembre próximo.

"La propuesta queda suspendida e insertada en el proceso de negociación", explicó Maquieira.

Pero en una muestra de que las posiciones al interior de la CBI siguen siendo conflictivas, una propuesta de Groenlandia para aumentar su cuota de caza aborigen tensionó los ánimos en el plenario este jueves.

El territorio insular dependiente de Dinamarca pidió someter a votación su petición para aumentar en 10 el número de ballenas jorobadas que capturan comunidades aborígenes, contraviniendo un acuerdo inicial de no someter a votación temas controvertidos.

En el plenario Japón defendió la postura de Groenlandia y dijo que le entristecía la incomprensión del resto de los países.

Maquieira explicó que en la reunión de la CBI del año pasado en Alaska se acordó que cada año sería revisada esa cuota para las comunidades aborígenes.

"En cambio la comisión no tiene la obligación de abordar el tema del santuario del Atlántico Sur o de la cacería costera (que propone Japón). Ahí hay un matiz que a mucha gente se le está perdiendo", aclaró en declaraciones a periodistas.

El miércoles se acordó además que el grupo de trabajo creado en Santiago revise también los programas de caza científica de ballenas, liderados por Japón, que cada año captura para este fin unos 1.000 cetáceos.

En un ánimo también conciliador, Japón se abrió a revisar los procedimientos de investigación, aunque aclaró que eso no significaba una revisión o el fin de su cuestionado programa de caza científica.

En esta misma línea, Japón se abstuvo de someter a votación una propuesta para permitir la caza comercial en cuatro localidades costeras niponas.

La CBI permite la caza de ballenas para fines científicos y la utilización de su carne sobrante. Los países que desarrollan los programas no están obligados a rendir cuentas de él a la CBI.

Japón es acusado por varios países y organizaciones de disfrazar la cacería comercial de la ballena bajo criterios científicos, una acusación que Japón rechaza, aunque se muestra abiertamente partidario de reabrir la captura de las ballenas.

El mantenimiento del ‘statu quo’ al interior de la CBI irritó a organizaciones conservacionistas, que señalan que mantener la actual situación sólo beneficia a Japón, el mayor cazador de ballenas del mundo, que seguirá cada año capturando un millar de ballenas.

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