Biocombustibles 2.0 también en entredicho

Nuevas fuentes de biocarburantes podrían resultar invasivas. Asomaban como la solución al cuestionamiento alimentario que tenían los combustibles verdes de primera generación. Pero la segunda versión también encuentra detractores. La Nación, 11 de julio de 2008.


Debido a las críticas de que cultivos como el maíz y la caña de azúcar sirvan para producir biocombustibles en tiempos en que los precios de los alimentos se están disparando, las reservas desvaneciéndose y la selva tropical talada para cultivar más combustible "verde", más fuerza toman los biocombustibles de segunda generación -elaborados a partir de cultivos no alimenticios como totoras y malezas- que proveerían energía sin quitar los alimentos de la mesa.

Biólogos y botánicos están advirtiendo que estos biocombustibles de segunda generación tal vez tengan también graves consecuencias. La mayor parte de estos cultivos son lo que los científicos denominan especies invasivas -malezas- las cuales tienen un elevado potencial de escapar de las plantaciones, sobrepasar granjas y terrenos naturales adyacentes, y crear confusión económica y ecológica.

En una reunión de Naciones Unidas celebrada en Bonn la semana pasada, científicos emitieron una alerta. "Algunas de las especies más comúnmente recomendadas para la producción de biocombustibles son también especies exóticas invasivas", dicen en un comunicado, y añade que estas plantas deberían ser mejor estudiadas antes de sembrarse.

Comparación

Para arribar a sus conclusiones, los científicos compararon la lista de los más populares biocombustibles de segunda generación con una lista de especies invasivas, y encontraron un alarmante grado de coincidencia. Dijeron que ha habido poca evaluación de los riesgos antes de sembrarlas.

"Con los biocombustibles, siempre existe una emergencia", dice Geoffrey Howard, experto en especies invasivas de la International Union. "Los inversionistas -a menudo de Estados Unidos o Europa- inician las plantaciones, por lo tanto están deseosos de generar biocombustibles rápido y no quieren recibir una evaluación negativa".

La industria dice que el riesgo de que los cultivos para producir biocombustibles se conviertan en problemas de malezas está sobreestimado, señalando que los cultivos propuestos, aunque tienen algún potencial "malezador", no son inevitablemente invasivos.

"Existen muy pocas plantas que son totalmente malezas", dice Willy DeGreef, de BioEuropa, un grupo de la industria. Afirma que los granjeros de biocombustibles inevitablemente introducirían con cuidado los nuevos cultivos, porque ellos no querrían cultivar algo que no sean capaces de controlar.

La UE está financiando un proyecto para introducir el "giant reed, una planta no alimenticia de alto rendimiento, en la agricultura de esa región". La totora es una planta "medioambientalmente amigable" y efectiva desde el punto de vista de los costos, condenada a convertirse en la "campeona de los cultivos de biomasa", dice la propuesta.

Una plantación y planta de biocombustibles propuesta en Florida, también utilizando totora gigante, ha sido saludada con entusiasmo por los inversionistas, y su energía ha sido vendida incluso antes de que se construya la instalación.

Pero opositores dicen que el crecimiento de la totora es una especie de crecimiento rápido que ha drenado pantanos y obstruido sistemas de drenaje en otros lugares. Altamente inflamable, aumenta el riesgo de incendios.

Fáciles de plantar

Desde una mirada de negocios, lo bueno de esta segunda generación de cultivos para producir biocombustibles es que son fáciles de plantar y necesitan poca atención. Y eso lo que genera su potencial invasivo.

"Estos son sobrevivientes duros de roer, lo que significa que son buenos productores de biocombustibles porque crecen bien en terrenos marginales que uno no utilizaría para plantar cultivos alimenticios", dijo Howard. "Pero hemos tenido 100 años de experiencia con introducciones de estos cultivos que resultaron ser desastrosas".

Stas Burkiel, científico de la Nature Conservancy, dice que el costo de controlar especies invasivas es "inmenso", y generalmente no lo pagan aquellos que crearon el problema.

Pero él y otros expertos hicieron énfasis en que aun algunos de los cultivos de segunda generación podrían ser seguros, si se introducen en los lugares adecuados y bajo las condiciones adecuadas.

La historia está llena de introducciones hechas con buenas intenciones que han salido mal, puesto que las plantas transportadas de un lugar a otro del mundo prosperan de forma incontrolable en un nuevo país que carece de sus depredadores naturales.

Hace décadas, el mezquite (un árbol de la familia de las mimosáceas) fue introducido en Australia y África para la producción de carbón vegetal, y disminuir la erosión. Décadas más tarde, "se ha convertido en un monstruo que invade millones de hectáreas de pastizales y los vuelve inservibles", dice Howard, un australiano. "Queremos asegurarnos de que eso no suceda nuevamente con los biocombustibles".

La jatropha, la niña mimada de la comunidad de combustibles de segunda generación, está siendo cultivada en muchas partes de África y promocionada por la Clinton Foundation. Pero la jatropha fue prohibida recientemente por dos estados australianos por ser considerada una especie invasiva y venenosa

Pero DeGreef retruca: "Por el sólo hecho de que una especie haya provocado un problema en un lugar, eso no la hace una maleza en todas partes".

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