Científico insiste en uso desmedido de antibióticos en salmoneras

Felipe Cabello, incluido en el artículo del diario neoyorquino que acusó un abuso de estos fármacos, reafirmó sus dichos en una carta enviada al Congreso. Industria volvió a negar acusaciones. La Nación, 09 de julio de 2008.


En una carta dirigida al presidente de la Comisión de Pesca de la Cámara de Diputados, Pablo Galilea, el científico chileno Felipe Cabello reafirmó sus críticas a la industria salmonera hechas al diario The New York Times. El investigador denunció en marzo, en un artículo realizado por ese diario, que en Chile se usan entre 70 a 300 veces más antibióticos que en Noruega para producir una tonelada de salmón, lo que desató una polémica.

Cabello había preferido guardar silencio después de la controversia, pero las declaraciones el mes pasado del subsecretario de Pesca, Jorge Chocair, a la comisión que dirige Galilea lo obligaron a digitar una replica la semana pasada, en la que profundiza sus cuestionamientos.

El 16 de junio Chocair sostuvo ante la comisión que los productos nacionales no podrían utilizar "los tramos de antibióticos denunciados, ya que los mercados de exportación son muy exigentes y realizan muestras no sólo de antibióticos sino que también de la existencia de otros productos químicos que no están permitidos".

Pero el investigador del New York Medical College, no cree lo mismo y en su misiva citó una serie de investigaciones que dan cuenta del uso irresponsable de fármacos en la producción de salmones. Pese a que el diaro se retractó del reportaje -porque citaron a un guardia como director de puerto, y no se incluyó el desmentido de la industria que negaba la utilización de hormonas- no le restó veracidad a las declaraciones de Cabello.

Respuesta de la industria

Frente a las acusaciones, el gerente del Instituto Tecnológico del Salmón (Intesal) de Salmonchile, Roberto Tapia, sostuvo que en el país se invierten importantes recursos para el desarrollo de vacunas para evitar el uso antibióticos en enfermedades que lo requieren.

"Hoy en el mercado existen diversas alternativas y se vacunan más de 200 millones de peces anualmente con diversos grados de efectividad. Sin embargo, una vez que las vacunas aplicadas previamente no surten efecto, para enfrentar algunas enfermedades de origen bacteriano se utilizan antibióticos", remarcó el experto.

Por ejemplo, "la enfermedad de mayor relevancia para los peces en Chile, es el SRS, causada por una Rickettsia ( ) al ser el SRS una enfermedad de características intracelulares ha sido difícil encontrar una vacuna efectiva, por lo que también es tratada con antibióticos", indicó Tapia.

Recordó que éstos son autorizados por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) y cumplen con "estrictos períodos de carencia" entre la administración de los antibióticos y la cosecha "para que no existan residuos en los mercados de destino".

Según cifras de Intesal, en 2007 se produjo sólo una detección de antibióticos en mercado de destino de un total de 35 mil 312 embarques, lo que corresponde a un 0,003% del total de embarques efectuados.

Tapia precisó que los antibióticos no son efectivos contra virus, por lo que no son prescritos en cuadros virales y parasitarios, como el virus ISA y el parásito externo Cáligus, que también golpean al sector.

PRIORIDADES DE LA COMISIÓN SANDOVAL
 
La polémica levantada por The New York Times y la crisis provocada por el virus ISA, llevaron al ministro de Economía, Hugo Lavados, a conformar una mesa de trabajo estatal para proponer medidas para el sector acuícola. El ex subsecretario de Pesca Felipe Sandoval (en la imagen) fue designado para coordinar el denominado grupo de tarea, que el mes pasado ya entregó su lista de prioridades. La mesa acordó que es necesario realizar modificaciones reglamentarias; agilizar transferencia de concesiones; fomentar la constitución de áreas de concesiones con manejo conjunto; contratar estudio que defina parámetros e indicadores para determinar capacidad de carga; determinar estado de concesiones en cada una de las regiones australes; fortalecer la institucionalidad de control; y tramitar leyes en la medida que exista consenso. Desde el 6 de junio existen 90 días para profundizar en cada una de las propuestas, entre las que el uso de antibióticos no tiene el grado de prioridad que han exigido diversas ONG.

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