Comunas se movilizan para “salvar” el Laja-Diguillín

La Asociación Laja-Diguillín apoyará financieramente a agricultores de la zona, quienes presentaron ante los tribunales acciones judiciales para impedir, aseguran, que el canal, en el que se han invertido unos 180 millones de dólares, se quede sin agua. La Discusión de Chillán, 31 de julio de 2008.


El martes se reunieron de urgencia ediles de las comunas que serían potencialmente favorecidas con la mega obra de riego, que hasta el momento no ha podido cumplir con las metas que inicialmente se cifraron.

Y si es que se llega a concretar la central hidroeléctrica Trupán, promovida por el canal Zañartu en la Provincia de Bío-Bío, será prácticamente imposible que llegue agua a unas 15 mil nuevas hectáreas, sostienen los regantes.

Se supone que éstas corresponderían a pequeños agricultores, los llamados “blancos”, que nunca han tenido riego y que carecen de derechos de agua.

En estas circunstancias, el canal quedaría reducido a su mínima expresión, contando entre sus beneficiarios a unos 9 mil regantes de El Carmen, Pemuco y Yungay. El alcalde de San Ignacio, Nelson Aedo, sostiene que el futuro se ve poco promisorio para una comuna como la suya donde los agricultores esperan incorporarse al riego.

“Nos sentimos muy perjudicados por lo que está pasando y por ello vamos a apoyar a los regantes del Diguillín en las acciones legales que iniciaron”.

Indicó que “si la central hidroeléctrica es aprobada, funcionará con agua que está destinada para el Laja-Diguillín y ello nos deja en desventaja”.

Para la Junta de Vigilancia del río Diguillín es imprescindible que sea el Estado el que genere las obras que restan para que los “regantes blancos” se integren al riego. 

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