Escondiendo la basura bajo la alfombra

Columna de opinión de Francisco Pinto, Coordinador Programa Salmonicultura de Fundación Terram, publicada en El Insular, en la edición correspondiente del 09 al 11 de julio de 2008.


Hace unos días se dio a conocer el Reporte Social 2007 que elaboró la Asociación Gremial de la Industria del Salmón (SalmonChile), después de conocerlo queda una sensación de profunda preocupación. El nivel de autocomplacencia y sesgada visión de la realidad que el documento refleja va, a mi juicio, mucho más allá de una forma positiva de mirar la situación y denota un deliberado afán por mostrar algo que realmente no es.

El informe resalta que la actividad salmonera es ‘reconocida en Chile y en el mundo’, argumentando que el estudio realizado por la Comisión de Pesca y Acuicultura de la Cámara de Diputados señala que esta industria es uno de los sectores más pujantes y que en materia medioambiental estableció que no existen pruebas ciertas de contaminación ni de los fondos marinos ni de impactos por escapes, además de que cumple con la normativa relativa al uso de antibióticos. Al respecto es necesario señalar y aclarar que el informe de la Cámara estuvo lejos de ser exhaustivo y sus conclusiones y propuestas de avance fueron en general bastante pobres.

Si bien el estado de la investigación en Chile es bastante precario -más aún si se compara con el nivel de otros países con actividad acuícola-, existe evidencia de que la salmonicultura genera importantes impactos al medioambiente. Sólo por nombrar algunas, según estimaciones de Fundación Terram, para producir un sólo kilo de salmón cultivado en Chile, se requieren cerca de ocho kilos de otros peces como sardina, jurel y anchoveta. Y respecto al uso de antibióticos, en los ‘Diálogos del Salmón’ promovidos por WWF, y cuyo último encuentro se realizó en Santiago en diciembre pasado, se dieron a conocer los resultados de una investigación llevada a cabo por un panel de expertos que indicaron que en Chile se utiliza una cantidad alarmantemente alta de antibióticos.

Respecto a las condiciones laborales, el reporte de la industria señala que buscan mejorar las condiciones laborales y el bienestar de sus trabajadores. Sin duda este es un desafío bastante menor si consideramos que para el año 2006 la infraccionalidad de este sector superaba el 80% y la accidentabilidad superaba el 10%, con lo que difícilmente podrían hacerlo peor.

Lo que parece más preocupante es que no existe en el Reporte ninguna manifestación de preocupación ni propuesta alguna respecto a las miles de personas que están quedando desempleadas producto de los cierres de centros de cultivo y plantas de proceso a causa del virus ISA y el proceso de reingeniería que está llevando a cabo la industria ¿Quién se hará responsable de la pérdida de sustento de esas miles de familias?

La falta de autocrítica y empecinado afán de mostrar al mundo una cara exitosa, les seguirá pasando la cuenta a la industria del salmón, que sigue convencida de que lo están haciendo bien, pese a la creciente critica que hay respecto a sus prácticas ambientales y laborales. Como escribiera Eduardo Galeano, ‘al fin y al cabo, somos lo que hacemos para cambiar lo que somos’…¿qué han hecho realmente los salmoneros?

 
 

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