Plan de Descontaminación de Santiago: apelando a la mandataria

Columna de opinión de Paola Vasconi, Coordinadora del Programa de Medioambiente de Fundación Terram, publicada en El Mostrador, el 18 de julio de 2008.


De manos de la Intendencia esta semana hemos conocido la propuesta para reformular el Plan de Prevención y Descontaminación (PPDA) de la ciudad de Santiago. Lamentablemente, con dicha propuesta, la autoridad regional insiste en solucionar el problema de la contaminación atmosférica de la capital en base a medidas tecnológicas, evidenciando así su falta de voluntad y respaldo político para solucionar el problema de fondo de la calidad del aire de Santiago, o lo que es peor aún, evidenciando su incapacidad para entender el fenómeno de la contaminación del aire de la capital.

De hecho, la iniciativa de la Intendencia no contiene ninguna medida estructural que permita solucionar el problema de fondo de la contaminación de la capital, que guarda relación con la capacidad de carga de la cuenca, tales como frenar el crecimiento horizontal de la ciudad, gestionar integralmente el transporte, incentivar la relocalización de las industrias fuera de la región, prohibir el uso de la leña, entre otras.

Lo que es más grave aún, consideramos que la propuesta de la Intendencia es irresponsable al no presentar ninguna medida ni plan de contingencia, con el objetivo de enfrentar la grave crisis por la que atraviesa la Región Metropolitana, y que pueda implementarse en el período previo a que entre en vigencia el nuevo Plan.

Me atrevo a señalar que con este paquete de medidas, la autoridad regional pone una lápida definitiva al Plan original, que data de 1997, y que comprometía metas de descontaminación para el 2010, pues la gran mayoría de las medidas propuestas se plantean para entrar en vigencia a partir del 2010 y en adelante.

Esperábamos que la crisis experimentada este año en Santiago en términos de la calidad de su aire y que ha puesto en grave riesgo la salud de la población, especialmente las de sus niños y adultos mayores, lograra que las autoridades incorporaran los temas de fondo en este nuevo Plan. Sin embargo, ante las críticas al Gobierno por la forma en que se ha enfrentando el problema de la calidad del aire de la capital, la Presidenta Bachelet ha salido al paso señalando que “si las medidas de la Intendencia no van de la mano del esfuerzo y el compromiso de los ciudadanos, tampoco se puede hacer magia".

Me permito decirle e informarle a nuestra Presidenta que nadie le esta pidiendo que “haga magia”, lo único que se les está pidiendo es que hagan su trabajo y lo hagan bien. Como usted bien sabrá, el Plan de Prevención y Descontaminación Atmosférica de Santiago (PPDA) de 1997 tenía contemplado en su calendarización dos auditorías, en el año 2000 y el 2005, y en base a ellas, la realización de dos actualizaciones. La primera de ellas, vio luz tardíamente en el 2004 cuando en el Diario Oficial se publicó el Decreto Nº58/2004 de la SEGPRES.

En ese sentido, podemos señalar que el Plan del 2004 claramente significó un retroceso en términos de políticas y acciones para descontaminar la ciudad de Santiago, pues entre otras, eliminó de plano medidas en relación a la expansión urbana de la ciudad y la gestión del transporte, señalando que otros instrumentos abordarían esas materias, cosa que hasta ahora no ha ocurrido de la manera más eficiente, como por ejemplo el Transantiago. La segunda actualización estaba comprometida para el segundo semestre de 2006, una vez que se conocieron los resultados de la segunda auditoría, en enero de ese año. No obstante, recién a mitad julio del 2008 conocemos el contenido del nuevo anteproyecto para la reformulación del PPDA que, como expresamos anteriormente, no incluye las medidas estructurales necesarias para resolver el problema de fondo.

Es más, estamos en condiciones de afirmar que en los últimos años los gobiernos de la Concertación han dado pésimas señales a la hora de enfrentar el problema de la calidad del aire de la capital. Sólo por mencionar algunas: negociar por más de dos años con las empresas comercializadoras de estufas a leña para evitar prohibición de su venta en la región; expandir el radio urbano de la ciudad en post del negocio inmobiliario; construcción de autopistas urbanas; pésimo transporte público; retraso en la colocación de filtros a buses y camiones, retraso en la revisión de los convertidores catalíticos, rebaja en el impuesto a los combustibles, entre otras.

Si se espera contar con el “esfuerzo y compromiso de los ciudadanos” en la titánica tarea que significará descontaminar Santiago, la ciudadanía necesita señales claras. Por eso, Presidenta apelo a usted en calidad de médico y máxima autoridad nacional, hoy más que nunca, Santiago requiere de una Autoridad Política que cuente con su respaldo directo, que tenga en sus manos el poder y las herramientas necesarias para coordinar las políticas regionales y tomar decididamente, y más allá de cálculos políticos las medidas necesarias para que la capital pueda tener un aire respirable. El Plan propuesto por la máxima autoridad regional hoy es inaceptable.

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