Guardianes de la bahía cuidarán costas chilenas

ONG de Kennedy llega a al país con guardacostas ambiental. Waterkeeper Alliance eligió a la ONG Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA) para desarrollar un ambicioso programa de vigilancia acuática, que busca prevenir desastres ecológicos. La primera etapa del proyecto contempla vigilar el litoral entre Constitución y Cobquecura. La Nación, 29 de agosto de 2008.


A partir de febrero de 2009 el litoral que va entre la desembocadura del río Maule y el Itata dejará de estar a merced de la contaminación. Al menos es lo que pretende un guardacostas ambiental que vigilará las aguas de la zona denunciando cualquier daño ecológico en desarrollo.

Este vigilante existirá gracias al acuerdo que firmaron en junio, en Seattle (EEUU), la ONG chilena Fiscalía del Medio Ambiente (FIMA) y la estadounidense Waterkeeper Alliance, en cuyo directorio figura Robert F. Kennedy Jr.

La poderosa ONG, después de más de un año de tratativas, eligió a FIMA como su representante en Chile para ejecutar sus proyectos de vigilancia ambiental, tal como realiza en cursos de agua y costas de EEUU, Australia, Brasil, Colombia, Argentina, por citar algunos y cuyo emblema es el coastkeeper o guardacostas.

Promoviendo activismo

La primera etapa del proyecto contempla los 100 kilómetros que separan aproximadamente las ciudades de Constitución y Cobquecura. El director ejecutivo de FIMA, Francisco Ferrada, señaló que este proyecto "no tiene nombre y apellido", sino que busca establecer una vigilancia permanente sobre diversos factores y actores que pueden generar contaminación.

En esta zona existen amenazas como la planta de Celco Nueva Aldea que hoy construye un ducto emisario submarino para sus residuos industriales líquidos y los pesticidas utilizados en la actividad agrícola. Mientras que existen otros latentes como la construcción de la Termoeléctrica Los Robles en la comuna de Ranquil.

"El objetivo que se persigue es darle más poder a la comunidad en los conflictos relacionados con el agua, mediante un sistema de vigilancia y monitoreo de las aguas en la Séptima y Octava Región principalmente", dijo Ferrada.

Indicó que con una iniciativa como esta, sirve para prevenir episodios como el protagonizado en el río Mataquito provocado por la planta de celulosa de Licancel, porque el guardacostas habría alertado sobre la presencia de ductos irregulares, por ejemplo.

De Nueva York a Curanipe

Por su parte, la coordinadora del programa Maule CoastKeeper, María Fernanda Pinochet, señaló que efectivamente la idea es actuar "mano a mano con las comunidades rurales afectadas, colaborando con asistencia científica, educación y un trabajo legal, oportuno y constante".

Para ello, ya están buscando al guardacostas, que debe ser una persona de la zona donde se aplicará el proyecto, que se subirá al bote o lancha de Waterkeeper Alliance para monitorear visualmente los más de 100 kilómetros de litoral, pero también para tomar muestras de agua y denunciar a FIMA cualquier irregularidad para iniciar las acciones correspondientes, ya sean de prevención o ante los tribunales de justicia.

El vigilante, cuya función será remunerada, comenzará a trabajar en febrero del próximo año. Su centro de operaciones será la comuna de Curanipe, hasta donde llegará en 2009 la plana mayor de la ONG estadounidense, con sede en Nueva York, para inaugurar la oficina para este futuro "guardián de la bahía".

De esta forma, Pinochet indicó que de ahora en adelante, lo que pase entre el Maule y el Itata no quedará en nuestras fronteras, ya que contar con la representación de Waterkeeper en Chile permitirá que las denuncias o los daños ambientales tengan alcance mundial.

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