“ISA en Aysén………cuidado Magallanes”

Columna de opinión de Giuliana Furci, Coordinadora Programa de Salmonicultura de Fundación Terram, publicada el sábado 13 de septiembre en diario La Prensa Austral.


De acuerdo al último Informe entregado por la Unidad de Acuicultura del Servicio Nacional de Pesca, para el Plan de Contingencia del virus ISA, lamentablemente nos enfrentamos a una situación alarmante, que viene a confirmar nuevamente la expansión del virus y reafirma que las medidas implementadas, por las empresas y por las autoridades sanitarias, han sido insuficientes para controlar, y menos detener, la propagación hacia las regiones australes de Chile.

Los datos señalan que “se incorpora un nuevo centro en categoría brote, el cual anteriormente estaba listado como sospechoso; hay 3 nuevos centros sospechosos respecto del anterior listado, por lo que el número de sospechosos aumenta a 18. El listado de centros considerados en descanso sanitario aumenta a 40 centros, dado que 5 centros en brote entraron a este listado y el número de centros en cuarentena se mantiene en 81 centros”.

Con dichos antecedentes volvemos a ver que la emergencia sanitaria provocada por el ISA, en la salmonicultura chilena no está controlada y continua su expansión a las regiones más australes de nuestro país. De este modo, son 5 los centros en Aysén que presentan el virus, lo cual comprueba que esta situación se puede expandir a la Región de Magallanes, de continuar las actuales prácticas ambientales, junto con el aumento de concesiones pedidas en dichas zonas.

Los empresarios han señalado que se debe aprender a convivir con esta enfermedad. Sin embargo, es necesario recalcar que dicha convivencia no es sinónimo de que se sigan reproduciendo los hechos que han ocurrido en la Décima Región, con consecuencias sociales que bordean los 2.000 despidos en empleos directos. Por tanto, ahora más que nunca, reiteramos un llamado a que el Estado no entregue nuevas concesiones hasta que se dé garantías de un nuevo marco regulatorio que asegure mejores prácticas, con una adecuada fiscalización ambiental, que permita avanzar a una salmonicultura responsable con el entorno donde se desarrolla.

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