Bartlett Naylor: “La industria salmonera es responsable de su propia crisis”

El representante de la Pure Salmon Campaign receta para superar la crisis y la baja en el consumo lo mismo que está aplicando EEUU: regulación. La Nación, 23 de octubre 2008.


Bartlett Naylor visitó el país hace dos años y dejó una advertencia: "los norteamericanos no comprarían salmón si se enteran de las condiciones laborales y ambientales como se produce en Chile". Ha corrido mucha agua desde aquello: el virus ISA, el Caligus y excesivo uso de antibióticos, cada uno en su proporción, tienen a la industria en crisis y al Gobierno tirándole salvavidas desde la mesa que preside Felipe Sandoval, con quien Naylor se reunirá el viernes.

Las denuncias de malas prácticas ambientales y laborales no han cesado y, sin embargo, la industria muestra números azules: las exportaciones de salmón y trucha totalizaron 279 mil toneladas los primeros siete meses del año con un aumento de 16% en volumen con respecto a igual periodo el año anterior. Pero Naylor aclara: "Esos números no corresponden a la realidad en Estados Unidos", dice y muestra una publicación de Intrafish: las importaciones de salmón declinaron levemente los primeros meses de este año en comparación con 2007: de 121,8 millones de kilos a 124,3. "El precio de salmón se ha precipitado a la baja hace mas de un año y medio. Menos volumen y menos precio es una clara muestra de una baja en el consumo. Sí ha crecido el consumo de salmón noruego, que en vez de usar antibióticos utiliza vacunas, aunque las enfermedades son distintas".

-¿Cómo explica esta baja?

-El consumidor norteamericano come salmón porque lo puede pagar, es sabroso y saludable. Si se le pone un signo de interrogación a si es saludable dejará de comerlo. El consumidor no se despierta a leer sobre el virus ISA, pero sí lee sobre el tema de los antibióticos porque le preocupa. La marca chilena puede recuperarse pero con regulaciones y fiscalización.

-¿Qué le parece la respuesta a los problemas de la industria?

-Por lo que he visto, las regulaciones del gobierno hacia el sector han sido suaves. La pregunta es si quieren tener más o menos regulación para el sector. Es lo que está haciendo Estados Unidos con la crisis económica. Un ejemplo: el tráfico en Santiago es malo, pero si eliminas los semáforos con la excusa de agilizar el tránsito, empeorarás la situación. La otra contienda es la expansión: ¿se les va a permitir a estas compañías que repliquen el lío que tienen en la Décima Región en la Undécima o Duodécima? El modelo noruego se basa en ampliar las áreas de cultivo pero en Chile están todos apiñados en una misma zona. Los noruegos priorizan el tema sanitario, lo que no ocurre en Chile.

-¿Estima que la industria salmonera es responsable de la situación que vive?

-Sí. El brote de ISA es un dolor autoinfligido para la industria salmonera chilena.

-El gobierno tiene preparado una inyección económica para la industria. ¿Le parece una buena medida?

-No es una medida muy inteligente. Marine Harvest tiene una gran parte de la producción chilena y es la empresa más golpeada con el ISA. No creo que quienes pagan impuestos quieran ayudar a una persona que tiene seis o siete billones de patrimonio (John Fredriksen, el mayor accionista de Marine Harvest) o al gobierno noruego, que es uno de los dueños de Mainstream.

-Por primera vez visita el sur. ¿Qué espera de esa visita?

-Vengo a ver la escena de los problemas ambientales donde se produce el salmón. Luego trasmitiré la información a los compradores de salmón, como Safeway, Costco y Supervalue, que tienen entre sus políticas no ser cómplices de los crímenes ecológicos. Ellos no quieren comprar salmón que se ha producido a costa del medio ambiente.

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