Calentamiento global: ¿urgencia para Chile?

Columna de Paola Vasconi, coordinadora de Programa Medio Ambiente de Fundación;Terram, publicada en La Nación, 29 de octubre de 2008.


En términos internacionales, Chile asumió muy tempranamente su compromiso con el calentamiento global al suscribir la Convención Marco en 1992 y ratificarla en 1994. Una actitud similar tuvo con el Protocolo de Kyoto, que suscribió en 1997 y ratificó en 2002. Como país suscriptor de estas convenciones, el país está comprometido a elaborar periódicamente una Comunicación Nacional (inventario de emisiones, análisis de vulnerabilidad, opciones de adaptación y mitigación). Recién para 2010 se espera tener lista la segunda comunicación nacional. Por otra parte, al ser un país en vías de desarrollo, no tiene obligaciones en cuanto a las reducción de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).

Las emisiones de gases de efecto invernadero de Chile alcanzan sólo a 0,23% del total mundial. No obstante, es necesario ser cuidadosos y permanecer vigilantes con estas cifras, porque según el último Informe de Desarrollo Humano 2007-2008, Chile registra la mayor alza en el nivel per cápita de emisiones de dióxido de carbono (CO2) respecto del resto de los países latinoamericanos y del Caribe (1,2 toneladas anuales en 14 años). En el ámbito nacional, sin embargo, la reacción frente al calentamiento global ha sido lenta y recién a partir de 2005, ante el revuelo mundial por las nuevas evidencias científicas, se ha vuelto a poner énfasis en este tema. Evidencia de ello es el vacío entre 1994, cuando se creó el Comité Nacional de Cambio Global -institucionalidad encargada de definir los lineamientos estratégicos para abordar el tema- y 2006, año en que el Consejo de Ministros de la Conama aprobó la Estrategia Nacional de Cambio Climático.

A partir de este hecho, la Conama comenzó a desarrollar el Plan de Acción para implementar dicha estrategia; no obstante, estamos a dos meses de finalizar 2008 y todavía no conocemos cuáles serán los pasos que seguirá nuestro país en los próximos años para enfrentar el calentamiento global y el cambio climático, situación que se agrava aun más si uno considera que Chile está dentro de la categoría de país vulnerable, según los criterios de la Convención Marco de Cambio Climático, porque tiene zonas costeras bajas, ecosistemas de montaña, territorios áridos y semiáridos expuestos a la sequía y a la desertificación, porciones proclives al deterioro forestal, áreas propensas a desastres naturales, áreas urbanas altamente contaminadas y ecosistemas frágiles.

En febrero de 2007, a partir del estudio Variabilidad Climática en Chile para el siglo XXI, realizado por el Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile, por encargo de la Conama, se confirmó que el país se encuentra expuesto a los efectos del calentamiento global. De las conclusiones del estudio, se puede señalar que los mapas de temperatura superficial media evidencian aumentos de temperatura, en el caso del escenario moderado, de entre 1 y 3 grados, y en el caso del escenario severo, de entre 2 y 4 grados. Es decir, en todo el país se aprecia un aumento de temperatura en ambos escenarios. La mayor variación de temperatura se estima en el Norte Grande y Norte Chico, y mayormente en la zona andina, situación recientemente ratificada por el mismo Departamento de Geofísica, mediante un estudio del Proyecto Anillo Variabilidad Climática en Chile: evaluación, interpretación y proyecciones.

En relación con las pérdidas económicas producto del cambio climático, el Estado chileno desconoce a cuánto pueden ascender las eventuales pérdidas, pues los estudios nacionales proyectados a 2040 no han incorporado esta variable dentro de sus análisis. No obstante, el IPCC indica que los países en desarrollo serán más afectados que los desarrollados en términos de inversión, economía y pérdida de vidas humanas. Como contraparte, señala que los costos de la inacción podrían ser mucho mayores que las medidas e inversiones necesarias para adaptarse y mitigar los impactos negativos.

Ante la creciente evidencia sobre los impactos del calentamiento global y el cambio climático en Chile y la falta de conocimiento de los efectos que tendrá en esferas del ámbito productivo, social y ambiental, llama la atención la lentitud del Gobierno chileno en dar una respuesta sobre cuáles serán los caminos que recorrerá el país para enfrentar el fenómeno. Esto lleva a preguntarnos si el calentamiento global y el cambio climático son en verdad una urgencia para nuestras autoridades de Gobierno. Se requieren respuestas en ese sentido.

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